Cuba: Derechos por orientación sexual e identidad de género y desafíos – Por Alberto Roque Guerra

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Alberto Roque Guerra *

Me he tomado un tiempo para reflexionar sobre los hechos lamentables que han ocurrido durante la 12 edición de la Jornada contra la Homofobia. Me detengo en este momento con la convicción de que no es un debate acabado.

Soy fundador de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia, en los tiempos en que ya había madurado en mí la idea de que todo el activismo en relación a los derechos sexuales es político; por lo tanto, estará siempre atravesado por valores e ideologías políticas específicas. Quien no se sitúe desde este ángulo peca por ingenuidad o pretende manipular la compleja realidad.

Ninguna lucha ideológica está exenta de contradicciones y el complejo proceso de construcción de consenso político (si es que eso es posible entre cubanas y cubanos) siempre tiene avances y retrocesos.

La marcha no autorizada por el gobierno el pasado 11 de mayo no se produjo únicamente por suspensión por el Estado/Partido de la tradicional conga incluida en los programas de las Jornadas cubanas contra la homofobia. Los antecedentes y las coyunturas que percibo son:

  1. Interlocución vertical y legitimidad únicas del liderazgo Cnesex por parte del Estado/Partido en la lucha contra la homofobia.

El miedo obsesivo y pernicioso por parte del Estado/Partido al liderazgo horizontal y al surgimiento de grupos LGBT dentro de la sociedad civil colisiona con una gradual toma de conciencia de la ciudadanía sobre los derechos sexuales como derechos humanos. La formación de activistas por parte del Censex y las Jornadas Cubanas contra la homofobia han generado una masa crítica de activistas que desborda los espacios institucionales y desafían las doctrinas de control del pensamiento y acción que desde allí se generan. También existen muchas personas de bien que son activistas sin haber estado vinculados a institución alguna.

Desde que un grupo de activistas introdujimos los Principios de Yogyakarta en 2007, su uso se ha extendido para abogar por políticas no discriminatorias por orientación sexual e identidad de género, acorde a la legislación internacional de derechos humanos. La heterogeneidad de estos grupos incluye muchas posiciones ideológicas que fluctúan entre marxistas radicales, socialdemócratas burgueses, anarquistas y neoliberales y neoanexionistas.

También aparecen los mercenarios de siempre que le sirven a cualquier ideología. Para la visión monocroma del Estado/Partido y sus instituciones estas personas no son más que contrarrevolucionarios y se criminaliza cualquier iniciativa que de ellos surja, a nombre de la unidad nacional. No se toma en cuenta que salvo los neoliberales, los anexionistas y los mercenarios, existen muchas personas progresistas que harían avanzar, desde la sociedad civil organizada, las políticas públicas antidiscriminatorias.

Las detenciones arbitrarias, la represión violenta, la censura y el descrédito ni son revolucionarias ni se adhieren a los principios martianos de una República, tal y como se ha refrendado en la reciente Constitución.

  1. Las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia han perdido su carácter político y su capacidad de interlocución con las personas con sexualidades y géneros no heteronormativos.

Desde las primeras ediciones surgieron las tensiones en concebir este espacio como celebración o conmemoración política y revolucionaria. El resultado ha sido la celebración y el acercamiento peligroso a la banalidad y a lo que precisamente se ha querido evitar: convertirla en una marcha del orgullo gay cubano con fuerte inspiración clasista y neoliberal. Sin dejar de reconocer que el orgullo por nuestra identidad es una actitud política, la conga en sí misma ha desvirtuado ese significado y el desfile de sus líderes en automóviles descapotables de color rosa, las carrozas, el ambiente carnavalesco y la extraña participación de emporios transnacionales como Google (en la edición 11) son sólo algunos de los elementos más notorios de este punto.

La suspensión de la conga el pasado 11 de mayo y el cambio de la fiesta a la misma hora que tendría lugar la marcha no autorizada, fue una maniobra muy contrarrevolucionaria e irresponsable. La alta participación en la marcha y el seguimiento en las redes sociales por parte de los participantes en la fiesta de lo que acontecía en el Prado hablan por sí sola de la fragmentación y la violencia que pudiesen haberse evitado.

El desfile de más de cien personas, de forma pacífica y coreando consignas a favor de los derechos sexuales y de reconocer los derechos para toda la ciudadanía, sin que se produjeran expresiones contrarrevolucionarias por el paseo del Prado, alejan las declaraciones no fundamentadas (como las que acompañaron la suspensión de la conga) de que la marcha se organizó desde Miami. Lo que sucedió al final, con la burda represión policial y la detención de cuatro personas fue una provocación alejada del sentido de la marcha. Se aprovechó la presencia de los medios y se desencadenaron los lamentables hechos que ahora circulan en las noticias.

Por otra parte, hace más de 6 ediciones que no se producen en La Habana los ricos intercambios públicos con las personas LGBT. Los discursos escritos, la introducción de otras causas justas pero sin el convencimiento de las personas asistentes, han lastrado la participación ciudadana. Tal pareciera que música, cuerpos semidesnudos, transformismo y bailar en la conga son el objetivo fundamental. Lo esencialmente político se ha enclosetado a espacios académicos donde nos cocinamos en la misma salsa.

  1. El Estado/Partido ha negociado con los derechos por orientación sexual e identidad de género de forma pendular.

Este punto es también complejo. Sin lugar a dudas, el Cenesex, el liderazgo de su directora Mariela Castro y la voz de numerosos activistas han contribuido a situar los derechos de las personas LGBT en las agendas políticas y en los discursos de derechos humanos en Cuba. Sin embargo, en el contexto internacional se han mostrado posiciones pendulares. En 2010 nuestro Estado/Partido tuvo que rectificar su voto en Naciones Unidas cuando se alineó a países del tercer mundo que condenan la homosexualidad con pena de muerte y no la consideraban como causal de ejecuciones extrajudiciales. Desde entonces, nuestros representantes se han ausentado en varias votaciones sobre derechos LGBT, sobre todo en el ECOSOC.

Desde 2011 a la fecha se reconoce la necesidad de eliminar todas las formas de discriminación por orientación sexual e identidad de género en documentos emitidos por el Estado/Partido que incluye los Estatutos del Partido Comunista de Cuba y la Ley Código de Trabajo. Sin embargo, desde 2012 a 2013 se generaron serias tensiones por los discursos públicos de numerosos activistas asociados al Cenezex sobre las políticas pendientes, incluyendo el matrimonio igualitario.

Sobre este asunto la propia directora del Cenesex ha mostrado opiniones variables de acuerdo a las coyunturas. Su discurso finalmente se perfiló a favor del matrimonio igualitario durante el debate del proyecto constitucional. Posteriormente supimos que en el mismo periodo la Iglesia Católica había sido la mediadora en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. En este punto parafraseo al Apóstol: en política lo más importante es lo que no se ve.

Más recientemente, la eliminación del artículo 68 que abría la posibilidad en el Proyecto Constitucional de reconocer al matrimonio igualitario, fue un guiño cómplice del Estado/Partido a los grupos religiosos fundamentalistas, que han tomado fuerza en Cuba y gozaron de toda libertad para manifestarse en contra del mencionado artículo. Mientras tanto, mantuvieron un férreo control de los activistas asociados a la institución y no se permitieron acciones de calle contra los discursos de odio religiosos y fundamentalistas. Han pasado los primeros tres meses desde la proclamación de la Constitución y no se percibe ni debate ni acciones concretas para dar cumplimiento a las leyes complementarias que definen la aprobación del Código de Familia en el plazo de dos años. La aprobación de dicha Ley será llevada a referéndum, gracias a las decisiones de nuestros representantes, expertos en dictar políticas a través de decretos leyes en agendas que les son perentorias.

Hago notar que las iglesias cristianas han estado demasiado tranquilas durante la presente jornada, aunque sabemos de buena tinta que muchos de sus proselitistas estuvieron en las inmediaciones de la fiesta organizada por el CENESEX haciendo su trabajo ideológico fundamentalista.

  1. La marcha del 11/5 marca un hito histórico en la construcción de un movimiento LGBT cubano.

Depende. No es la primera marcha no autorizada. Le anteceden algunas acciones a finales de 1990, la boda entre una persona transexual y un hombre gay y otros intentos poco populares que estaban marcados por intereses de subvertir el orden. La mayoría de esos activistas sin convicción están en los Estados Unidos gracias a las gratificaciones de sus amos políticos. No perdamos de perspectiva que tenemos muchos más acá que harán lo imposible por torpedear todo intento de organización civil que dialogue con el Estado/Partido.

También tenemos ex activistas que viven ahora en el exterior, que son patriotas y quieren seguir participando en la construcción de una Nación soberana y tienen todo el derecho a hacerlo.

Algunos han dicho que lo sucedido el sábado se compara a Mayo del 68 en París. Otros han evocado la Rebelión de Stonewall,[1] cuyo legado ha sido tomado como referente global pero desvirtuado por generarse un movimiento LGBTI universalmente clasista, elitista y que reproduce las esencias de mercado y de dominación patriarcal de la opresión heteronormativa. De hecho en muchos países se ha intentado fundar movimientos y praxis antisistema que se alejan de la derechización ideológica y de la banalización política y comercial del movimiento LGBTI internacional.

Lo que suceda de ahora en lo adelante dependerá de la concertación de acciones y de los aprendizajes que emanen de estas experiencias. La permanencia en vigor de una Ley de Asociaciones limitante y subsumida en la retórica de plaza sitiada más los frágiles mecanismos de participación ciudadana lastran estas acciones.

Algunos miran la marcha como asunto de ganadores y perdedores y centran su activismo en la oposición al CENESEX y a Mariela Castro. Con esa visión tan estrecha tampoco se puede avanzar mucho. Tener una institución gubernamental que se ocupe de esos temas es necesario, pero eso no limita que se reconozca el derecho a las personas LGBT a autoorganizarse como parte de la sociedad civil, con capacidad de participar y de interpelar las políticas.

La marcha del 11/5 también refleja que Cuba no es París del 68 ni Nueva York del 69. Una buena parte de la participación política y el ejercicio de los derechos civiles se hacen en las redes sociales. La convocatoria se hizo viral y a pesar del desenlace final, la gente acudió a expresar sus posiciones en relación a este tema. Decir que todos fueron engañados o confundidos es un desprecio a la inteligencia de las personas y al mismo tiempo debemos tener mucho cuidado sobre a quién (o a quiénes) se beneficia con resultados ajenos a nuestras luchas.

Por otra parte, a los que se crean dueños de la Revolución y del pensamiento les informo que en la sociedad cubana ha ocurrido un cambio de época. Cumplan con la Constitución y devuelvan la Revolución.

Nota

[1] El bar Stonewall Inn fue el epicentro de una rebelión de hombres homosexuales y personas trans contra el acoso de la policía en la ciudad de Nueva York en 1969. En Junio se cumplirán 50 años.

* Doctor en Medicina, miembro la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES), de la Latin American Sudies Association y de la Asociación Profesional Mundial de Salud Transgénero (WPATH por sus siglas en inglés). Graduado como educador de derechos humanos por el Centro Internacional de Educación en Derechos Humanos «Equitas» (Montreal, Canadá, 2008). Comenzó en el año 2005 a trabajar en la atención de salud a las personas transexuales. Tomado del blog [email protected]


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