El Cordobazo de las mujeres – Por Bibiana Fulchieri

El Cordobazo de las mujeres

Por Bibiana Fulchieri

Con la convicción de que también es una función del Estado, constituirse en guardián de múltiples memorias de las luchas sociales y políticas, es que presenté a la Agencia Córdoba Culturaun proyecto para la realización del libro:EL CORDOBAZO DE LAS MUJERES-MEMORIAS, dejándolo a consideración del Comité Editor de Las Nuestras.

Tiempo transcurrido mecomunicanfactibilidad de publicación, lo cual aceleró e insufló intensidad a la búsqueda iniciada, centrada enubicar y recopilar testimonios de mujeresprotagonistas, de esa gesta obrera estudiantil exclusivamente-en apariencia- masculina, denominada “Cordobazo”.

Aunque sabemos que decir “Cordobazo” remite a los hechos acaecidos el 29 y 30 de Mayo de 1969 en Córdoba capital, me resultó un desafío atractivo pensarlo como concepto abarcador de época,que concatenó sucesos político-sociales cruciales denuestra historia, acusando aún hoy gravitancia: desde 1966 con el Golpe de Estado de Juan Carlos Onganía hasta el advenimiento de la Democracia en 1983.

Al tomar cuenta de la proximidad “redonda” de los 50 del Cordobazo, sentí fuerte necesidad de retomar:“Mujeres desde el Cordobazo hasta nuestros días” una edición del Movimiento de Mujeres Córdoba;publicado en el 2006,  con el auspicio de la Global Fund For Women.

Con el nombrado libro de guía, revisité la memoriade algunas de esas mujeres y sumé otras que fui encontrando o no estaban -curiosamente- en archivos gráficos y audiovisuales de la época en cuestión.  En esa afanosa tarea que llevó trabajo “hormiga” y enorme tiempo, aparecieron situaciones repetidas: fotos recortadas, la más llamativa fue la que ahora figura en la tapa de este libro, casi siempre publicada haciendo solo centralidad en la figura de Agustín Tosco. Cuando figuran mujeres en las crónicas son presentadas como “señoras de”; el caso más emblemático resultó un video de las esposas esperando en el aeropuerto de Córdoba,  el regreso de los líderes sindicales del Cordobazo,liberados del penal de Rawson. No hay epígrafes con nombres de pila en las fotos dónde aparecen mujeres y el colmo-tal vez- fue que en el listado de los detenidos tras el Cordobazo había varones con  nombres y apellidos y “una femenina”.

“Un primer hito en la trayectoria feminista fue el descubrimiento de la invisibilidad social de las mujeres:en el trabajo doméstico no valorizado, oculto de la mirada pública y en la retaguardia de las luchas históricas “detrás” de los “grandes hombres”… escribe la socióloga argentina Elizabeth Jelin en su reciente libro: “La Lucha por el pasado”,en el cual aborda cómo se construye la memoria social.  El desarrollo de su teoría es por demás vasto y apasionante.Queda  claro que se  hace necesario hacer visible lo invisible. En esto estamos.

En consonancia a las grandes efemérides son muchas ahora las páginas escritas-las más desde el periodismo-para revelarnos alas “doñas” involucradas en sagas históricas: Las Mujeres de 1714,dónde se las identifica a varias con nombre y apellido en los sucesos del Sitio a Barcelona; Las Sin Sombrero, pensadoras y artistas españolas de la llamada “generación del 27” relegadas de los “canones” y “ninguneadas” al regreso de sus exilios;una injusticia  más no decirlas a todas pero  me quedo con María Zambrano y María Teresa León-refugiada del franquismo en nuestra Villa de Totoral-englobándolas simbólicamente.

Este año ante los 100 de la Revolución Rusa,aparecieron  del fondo de la galera-aunque no por magia- las mujeres como protagonistas principales de la Revolución de Febrero-antecesora de la gran de Octubre-quienes salieron en masa a las calles,manifestando  desesperadas por carbón y pan, justicia y libertad. Esta coyuntura descorrió también el velo a la figura de la campesina María Bochkarevaquien fue comandante del Batallón de Mujeres de la Muerte-de 2000 voluntarias- creado en 1917 para reforzar las alicaídas tropas rusas y hacer frente a los alemanes en la Primera Guerra Mundial.

Ya se preparan también los 50 del Mayo Francés y se volverán presentes lasdel Movimiento de Liberación de las Mujeres (MLF) al desempolvarconquistas(Ley de Interrupción voluntaria del embarazo y Ley contra la violencia hacia la mujer). Quizás alguien ponga su mirada y nos cuente, sobre aquellas 187 mujeres que acompañaron a Rita O Grady en la famosa huelga de 1968 a la Ford de Dagenham(Inglaterra)en cuya planta de 3000 empleados varones lograron la Ley de pago igualitario. Y así ad infinitum.

Acostumbrada a pensar en imágenes, se me figura la memoria como un río de meandros; que nace en un cauce determinado y aguas abajo disgrega radialmente hacia varias direcciones, para después confluir en el gran mar de los recuerdos. Eso somos porque no somos sino memoria.

Con el estado de fascinación intacto tras ver “Sublevaciones”, la enorme muestra que da cuenta de rebeliones famosas en la historia, curada por el filosofo francés Georges Didi-Huberman y en la cual figura el Cordobazo, reproduzco sus palabras: “Sublevarse es un gesto…derriba el abatimientoque hasta entonces nos hacía padecer la sumisión ( ya fuera por cobardía, cinismo o desesperación). Sublevarse es arrojar lejos el fardo que pesaba sobre nuestros hombros y nos impedía movernos. Es romper un determinado presente-aunque sea a martillazos,como habrán querido hacerlo Friedrich Nietzsche o Antonin Artaud- y levantar los brazos ante el futuro que se abre. Es un signo de esperanza y resistencia”.

Como estas “ellas” del Cordobazo, resistencia y esperanza.

Así todos los días de la vida.

Textos extraídos del libro “EL CORDOBAZO DE LAS MUJERES”

1) MARIA LILA GARCIA

“El Cordobazo en pleno  nos agarró a toda mi familia viviendo en la calle San Lorenzo al 141, en el barrio Guemes. Por supuesto que este día se venía preparando desde hacía bastante.  Lo digo cómo escribana, que estaba colaborando con la gente de Derechos Humanos; fui  protagonista testigo directa de las tomas de fábricas que se producían y tengo recuerdos de haber salido de raje a las cuatro de la mañana, porque los obreros llamaban, para a hacer las actas y el protocolo y así dejar sentado todo lo que acontecía.  Muchas veces iba junto al Cuqui Curutchet, pobrecito ¡cómo lo asesinaron! ……………………………………………………..

…….anduve esquivando los caballos de la montada que se pegaban una patinadas bárbaras entre las bolitas y también los manifestantes ¡les tiraban gatos! claro, los caballos se iban a la mierda…Así los obreros y los estudiantes fueron ocupando toda la ciudad.  Pero el despelote total vino cuando nos enteramos que lo matan a Máximo Mena, la furia fue enorme y se incendia la Xerox de Colón; la verdad nos alegramos mucho, porque tenían unos guardias tan hijos de puta que apenas nos veían volanteando ¡nada más! y ya llamaban a la policía para que nos llevaran. Tenía terror de caer en cana……

Creo que a partir de este día la gente se radicalizó más. Se empezaron a pedir abiertamente elecciones libres y el regreso de  Perón y era impresionante cómo se iban incorporando cuadros medios con mucha conciencia de lucha. Siempre pienso que, justamente, esa generación no se pudo reponer, porque quedaron vivos los chicos, los viejos y el miedo.”

2) LINA AVERNA

Nuestro sueño era convertirnos en las primeras mujeres de Córdoba en tomar una fábrica. Y lo logramos, pero dos años después del Cordobazo, en 1971…………………………………………..

……..En septiembre de 1964 comencé mi tarea en ILASA.  Tenía que soldar cables entre unas 300 chicas que iban desde los 16 a los 20.

No usábamos ninguna medida de protección, ni el menor equipamiento personal.   Nos hacían convenios por separado de los varones y después supimos que no sólo cobraban más sino que tenían los puestos más calificados,  cómo capataces o en mantenimiento.

Nosotras éramos todas operarias; encintábamos y cortábamos cables para colocarlos en terminales de las Estancieras de IKA-Renault.

Recuerdo cosas muy terribles de las jornadas laborales; por ejemplo no teníamos libertad para ir al baño; para hacerlo debíamos ir a la oficina del capataz y pedirle un permiso de plástico, para entregarlo a la Sra. Álvarez -en la puerta del baño-  que nos controlaba marcando en una planilla cuanto tiempo demorábamos. ! A mí esas cosas me hacían bajar la tensión de los nervios que pasaba! .

Una vez surgió una compañera que nos dijo que debíamos afiliarnos al SMATA y ahí nomás trajo las solicitudes para llenarlas………

Nos subimos a una Estanciera del SMATA y enfilamos hacia el centro de Córdoba.   Me agarré un susto grande cuando vi en la parte trasera del auto un montón de Molotov…pudimos llegar por Colón hasta el Cinerama y allí nos enfrentamos con la policía montada ¡  a pura bolita los hacíamos retroceder! Nosotras estábamos todas juntas y me acuerdo de la alegría que teníamos, yo me animaría a decir que el Cordobazo fue un verdadero bautismo para las que nunca abandonamos la lucha. La jornada del Cordobazo duró para mí en la calle hasta las 5 de la mañana del 30.  Aunque estábamos muertas de hambre ninguna participó de saqueos.

Lo otro duro que vivimos fue cuando en 1971 decidimos las mujeres tomar ILASA. Estábamos cansadas de tener tanta diferencia salarial con los de Ika-Renault que ganaban casi el doble.  La toma duró tres días que fueron tremendos, apalarearon a todos los metalúrgicos y después vino lo peor: despidos a todas las delegadas y activistas.

Pasé años sin trabajo, llevando el pesado cartel de “tomadora de fábrica”, después cuando volví a conseguir me empezaron a tildar de “montonera” y otra vez sin empleo. Vivía espantada de entrar en cana por nada, sentía que querían asustarme.

Me parece increíble después de todo estar viva.”

3) ANA MARIA MEDINA “NENE” PEÑA  

“Mi mamá fue correo entre John William Cooke y Perón en el exilio; esto lo digo para que se entienda el porqué de una militancia tan temprana.

En mi familia eran peronistas, sobre todo mi papá  José Medina. A él le vinieron a preguntar si mamá estaría dispuesta a organizar  la “Rama Femenina”…………………………………………………… Una vecina me avisó que el Banco de Préstamos de la Provincia estaba llamando a concurso y podían presentarse las mujeres porque su presidenta era una mujer, Leonor Alarcia, en esa época frondicista.  Rendí mi examen y entré al “banco de los pobres”,  en octubre de 1960.

Me largué a militar siendo secretaria de actas de la mutual del banco. Estaba en el área de la de las Secretaría General porque se escribía mucho y yo tenía buena redacción, el secretario era Cabrera Fernández  y me enseñó enseguida deberes y derechos. Entramos juntas quince mujeres al banco y nos afiliamos todas. Los bancos estatales fueron pioneros en emplearnos a nosotras.

Al poco tiempo formamos con mis compañeros el Movimiento Bancario de Base, compuesto por gente-estatales y privados-de   todas las ideas políticas y nos llevábamos divino; levantó el ánimo a los viejos bancarios muy golpeados después de la huelga del 58 y 59. Los bancarios recibíamos órdenes de dirigentes nacionales, ya que no había elecciones libres porque era una “asociación bancaria,” manejada por burócratas sindicales de Buenos Aires. En cuanto empezamos a hacer listas para ganar la Seccional Córdoba se dieron cuenta que estábamos enfrentados a esa burocracia porteña que nos manejaban como patrones de estancia.  Ganamos la seccional y ¡así también nos fue! Nos intervinieron antes del año. La CGT se dividió y nos pasamos a la CGT de los Argentinos, y nos invitaban a todas las reuniones. Allí dije: ¡dejenmé de joder con ser secretaria de actas! Ya estábamos en otras cosas, peleándola en forma al reunirnos con Raimundo Ongaro, enfrentado a la otra CGT vandorista  y! allí empezó a prepararse el Cordobazo!.

Los Bancarios de Base quedamos en la CGT Córdoba que estaba en manos de la CGT de los Argentinos.   Nos sacaron la sede gremial, pero todos seguíamos luchando por la federalización, esa fue nuestra consigna; nunca lo logramos porque nos fueron despedazando a la gente,  con acusaciones cómo que éramos comunistas y qué sé yo ¡bravo para esa época!.

Al llegar el 69 se sucedieron los paros en Corrientes,  Rosario  y en Córdoba debatíamos en asamblea, cómo y cuándo, realizaríamos el paro general. Recuerdo que cómo la seccional Córdoba estaba intervenida  y sin oficina,  solidariamente el gremio de Luz y Fuerza nos alojó en su sindicato.

Conocí mucho a Agustín Tosco y valoramos que se jugara tanto. Sus discursos eran famosos  y la gente que lo acompañaba  era  fabulosa. En el Plenario de la CGT del 28 se habló del paro general; tomé la palabra y expresé que tenía el mandato de mis compañeros de anunciar que esperaríamos a que todos los cajeros entregaran el conteo del dinero  y después abandonaríamos las tareas y ahí saltó Tosco y dijo: “Tienen que ser bancarios para no ser disciplinados” y yo lo paré:  escúcheme compañero, nos interesan las bases bancarias y en la movilización estaremos al frente ¡se lo digo como mujer!. Lo que pasa en que Tosco se había quedado con la idea del bancario antiguo. Alguien le sopló que había metido la pata y él me pidió disculpas con un gran abrazo junto a Felipe Alberti.

El 29 de mayo de 1969 dejamos nuestros puestos de  trabajo a media mañana  y no marchamos porque estábamos a un paso del punto de reunión que era la CGT. Estoy convencida de que la columna que más mujeres traía era la de ILASA.

Después de que los compañeros Tosco y López hablaron aparece la caballería tirando gases lacrimógenos y de golpe salgo corriendo y me veo sola como una loca; en eso aparecen tres jóvenes estudiantes que se acercan con una bandera argentina por la General Paz- siempre en las movilizaciones buscaba una bandera argentina para marchar cerca-entonces les digo desesperada: soy bancaria y me quedé sin mis compañeros puede sumarme a ustedes. Ellos me aceptaron inmediatamente y allí caminamos hacia una plazoleta -que tenía un viejo al medio que no me acuerdo quien era- y vimos una cadenas flojas y las comenzamos a arrastrar y allí armamos un cuadro patrio ¡ cadenas rotas y bandera ¡.

Llegando a la Cañada pierdo la bandera y con muchos calambres me refugié en el Sindicato de Luz y Fuerza.  Descansé  y un periodista de La Razón que estaba allí me llevó a mi casa.

Después al otro día me veo en primera plana en La Voz del Interior y La Razón y creo que eso les sirvió a la policía para identificarme, me sacaron del banco y llevaron detenida.   Me preguntaron si yo había prendido fuego y yo le dije: ¡No, solo llevaba una bandera argentina ¡. Me trasladaron al comando del Tercer Cuerpo del Ejército y allí me hicieron un Consejo de Guerra. Me tiraron al suelo amontonada con  todas las detenidas mujeres. Encontré dos de Luz y Fuerza,  una era Susana Funes, la conocí allí y tenía un cargo sindical me parece.  Charlamos, pero me miraban frío;  confesaron después que tenían miedo de que fuera una infiltrada.

A todas las liberaron, pero quedé cómo que fui la única mujer juzgada en el Consejo de Guerra N°3; ¡dijeron que porque la bandera que llevaba era la comunista!. Me mostraron las filmaciones que salieron en los canales y yo me veo cantando: ! El macho Ongaro a tomado la batuta para que se vayan estos hijos de puta!,  pero sin sonido, entonces los milicos me preguntan que venía cantando y a mí se me ocurrió decirles que gritaba: ¡Libertad, libertad, libertad!.  Menos mal que no sabían leer los labios.  El cargo que me habían hecho era “Incitación a la rebelión” igual que a Tosco y todos los demás. Insistían en que la bandera era la roja comunista y yo les gritaba! pero miren las franjas.  La cuestión  es que me declararon culpable,  pero por ser madre de tres hijas me dieron la condena del código civil y no del militar, sino me dejaban adentro. Debía tener los límites de mi casa como encierro.”

4) SUSY CARRANZA

“Cuando yo ingreso a trabajar la fábrica era una planta y un vestuario, allí comíamos el sandwichito que llevábamos de la casa, mientras otras hacían sus necesidades fisiológicas. Tener un comedor fue parte de la lucha de las obreras del vidrio y no un logro del sindicato.

En una de las tantas crisis que tuvo nuestro país, Kitrocer hizo un acuerdo con la Osram alemana y la fábrica se expande. Ahí pasamos a ser trescientas mujeres, con dos o tres varones que estudiaban carreras universitarias y manejaban las primeras computadoras.

Los jefes eran varones ¡dos flores de hijos de puta! Porque si les gustaba una piba, la ponían en la mejor máquina. Estaban de pie en la línea de producción –del otro lado de donde estábamos sentadas–, al haber tanto calor nosotras debíamos abrirnos el guardapolvo y se nos veía el traste; entonces ellos se paraban a mirarte el culo y cuando pasaban te lo tocaban si podían. Así le fue también a uno al que encerramos en el baño. Éramos bravas porque no nos gustaba que nos faltaran el respeto.

Acá no quiero que se me escape de la cabeza y dejar de nombrar a una compañera –que era enfermera también– Berta Elorriaga Amaranto, una militante desaparecida, después blanqueada y presa. La recuerdo especialmente porque la fábrica quedaba en un pasaje que corta la O’Higgins y cuando yo pasaba con el colectivo por esa esquina –hacia Camino a San Carlos– veía un cartel que decía: “Libertad a Berta Elorriaga Amaranto del vidrio”. Nunca se me fue esa imagen; es una forma de no olvidar a aquellas mujeres luchadoras en las fábricas de lámparas.

Porque hay que saber que en esa época había dos fábricas de lámparas: Lumitron y Cindalux, con malas condiciones laborales ambas, ya que el sindicato era el mismo y estaban bajo igual convenio………………………

El 29 de mayo de 1969 me tocaba trabajar a la tarde pero me fui a la mañana a buscar a mis compañeras. Al centro marchamos un grupo, con esas compañeras que venían de la universidad, y cuando llegamos a las vías, seguimos metiéndonos por el Parque Sarmiento hasta que logramos llegar a Plaza España; de allí nos dispersa la policía y yo me quedo corriendo junto al compañero Domínguez, de Transax, con el que estuve todo el día. Vimos autos ardiendo por Corro; en un momento se corrió la voz de la muerte de Mena y seguimos armando muchas más barricadas, con lo que la gente nos tiraba.

Me acuerdo muy puntualmente que en la plaza Vélez Sarsfield otro compañero de Transax puso su hombro sobre una montura de caballo, hizo fuerzas para arriba y ¡voló el cana! También recuerdo a otro policía por Colón y Rivera Indarte, con un papelito en la mano, que decía: “A mí me mandaron acá. ¿Aquí que hago?”. Le habían dado esa consigna y Córdoba ardía.

Si tuve miedo no lo sé, pero sí sabía que tenía que estar con alguien.

Intentamos llegar al Smata y no pudimos, y menos a Epec. Y así todo el día. Cuando anocheció íbamos por Cañada rumbo a Güemes, ya había entrado el ejército, entonces con  mi compañero del Cordoba cruzamos por el Hospital Militar, haciéndonos los novios para despistar.

Inmediatamente después del Cordobazo, se vino en la fábrica un régimen militar, de esos que no te dejan levantar ni para ir al baño. Controlaban todo, no podíamos hablar entre nosotras. Eso hizo que las compañeras nos organizáramos más. Al final a mí me despiden en 1971 por activista militante, después de firmar un petitorio.

No obstante, fuera de la fábrica me seguía reuniendo con las chicas de Vanguardia Obrera del Vidrio, que armaron la Lista Rosa, la única lista combativa que tuvo el Sindicato del Vidrio en toda su existencia; en esa lista estaba un compañero llamado Alberto Leclerc –que fue desaparecido– hijo de una gran luchadora del Partido Comunista.

Empiezo a leer lo que es política y por primera vez cae el Manifiesto Comunista a mis manos, que fue para la época el mejor libro que leí. Después leí mucho sobre el peronismo y su rol en la Argentina, sobre la militancia obrera en América Latina y rescato también, fundamentalmente, lecturas sobre las mujeres. Yo digo que éramos “feministas silvestres ”………..

5) SOLEDAD GARCíA QUIROGA

……En 1967  me proponen  como delegada de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba -UEPC- contacto con el Movimiento Renovador Docente e integro la Lista Blanca.  Lo gremial me empezó a apasionar,  sobre todo por la defensa de educación pública  y la  autonomía de lo partidario……

Bueno,   me acuerdo que llevábamos a la delegación,  diferentes personas a que charlaran con nosotras;   así como fue María Saleme de Bournichon y Susana Barco;   una vez lo invitamos a Agustín  Tosco y a  Roberto Campbell- del sindicato de viajantes- que estaba siempre al lado de él en el Cordobazo.  Después de esa charla las maestras  le dijeron: ¿por qué usar  la palabra compañero si nosotras somos colegas? y Tosco les respondió:  porque desde su origen la palabra compañero significa compartir el pan.  Se quedaron todas encantadas-las maestras de antes eran más gorilas que las de ahora- pero él era muy atractivo.

Puedo nombrar a muchas mujeres de lujo que eran gremialistas de esa época en nuestro sindicato,   con una ética y conducta enorme: Otilia Lescano de Argañaraz- con ella compramos el Camping de Cabana-,  Luci Nieto de Bocco,  Blanca Claudina Díaz,  María Adela Rodríguez,   María Elena Cabanillas,  Cristina Cárdenas,  Teresita Maneras de Federico,  tantas otras…Quiero mencionar también las que estuvieron en la conformación del  Sindicato de Educadores Privados y Particulares de Córdoba- SEPPAC-muchas desaparecidas,   cómo Silvia Ferrari y Ester Luque.

Cuando llega el 29 de Mayo de 1969,   estas mujeres que te nombro,   presionamos marchar y estar en la calle y el gremio no definió hacerlo ese día porque no había conciencia de salir con los trabajadores.

La cuestión que marchamos desde la sede de Delegación Capital – que era en Ayacucho 353- directamente por La Cañada y nos iba  parando la policía;   para defendernos les tirábamos bolitas a los caballos. Andábamos todos juntos y la consigna principal era no dejarnos meter en cana. Llegamos a la avenida Colón sorteando un montón de emboscadas  y hacia la tarde,  tomamos la iniciativa de replegarnos a los barrios; yo anduve por Guemes haciendo barricadas y recibíamos mucha solidaridad de los vecinos,   que nos convidaban con mate cocido y refugiaban hasta que pasaba el malón de policías. No tuve miedo porque el pueblo en las calles Seguimos nuestras militancias gremiales en Córdoba.  Eduardo Requena fue uno de los fundadores del SEPPAC y en el 73 también participó en la creación de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina- CTERA- llegando a la conducción.

Con el Navarrazo nos intervienen el sindicato,  junto a una cantidad de gremios. Después de un viaje  a Villa Constitución dónde nos movilizamos para acompañar a los obreros metalúrgicos- conformamos  en Córdoba la Mesa Coordinadora de Gremios en Lucha que reunía a varios sindicatos,  como el del Caucho-con el liderazgo de Rafael Flores-Perkins,  UEPC,  Smata,  Prensa,Faduc,Luz y Fuerza.  Una experiencia riquísima que tuvo como pico máximo la gran movilización histórica de mediados de 1975,  dónde se clamaba por la defensa de las paritarias y el repudio de  los ministros  López Rega y Rodrigo,  integrantes del gobierno de Isabel Perón.

Fueron años de enorme intensidad en las luchas,  con logros grandes como la derrota del plan de Celestino Rodrigo.

El 9 de Marzo de 1976 estaba junto al dirigente Rafael Flores,  volanteando por la zona de Ferreyra,  porque estábamos preparando una gran movilización y nos llevan detenidos a la D2. Yo tenía un Citroen que era amarillo calabaza,   absolutamente inconfundible y eso llevó a que se enteraran en mi familia,  que algo me había pasado porque lo vieron manejado por otra persona y después estacionado en el patio del Cabildo. Esos días en la D2 fueron tremendos,  sufrí todo tipo de torturas,  incluida la violación…..

Hubo una rápida reacción  de los compañeros a nuestro secuestro y dos días después la Mesa de Gremios en Lucha,  publicó una solicitada en el Diario Córdoba,  bajo el titulo de:  “ Nos quieren imponer el Plan Mondelli a fuerza de secuestros” y pedían concretamente la liberación mía,   y la de los dirigentes Rafael Flores – caucho-Lujan y Flores de Perkins y todos los encarcelados  tras diversos “operativos rastrillos”.

Me llevaron de la D2 a la Cárcel de San Martin,   la UP1,   y desde  ella- dos días antes del Golpe de Estado de 1976- me trasladan  a  la Cárcel de Devoto allí me reencontré con mi hermana Luci- era la presa más antigua -que la encarcelaron por ser una militante  social conocida,  que trabajaba en una guardería municipal de Villa Constitución.  Ella pidió al jefe de seguridad,   que nos ponga juntas y el primer día que salimos al patio ¡ oh sorpresa! me encuentro con las cordobesas: Nené Peña,  Mirta Pastoriza -del gremio no docentes-Clarita Jouvet… También estaba encarcelada Lidia Papaleo,  la esposa del famoso Graiver…..

Fui a parar al exilio casi sin querer…..

….Obtuve la visa a España y me fui. En el aeropuerto,  al salir,  un milico me dijo: “Recuerde que allá en hay una campaña anti argentina muy grande,  fíjese con quien se relaciona”. Yo llegué y me refugié ante la ONU,  no era zonza…y allí nomás en el exilio empecé a trabajar por los desaparecidos y me di cuenta la bronca que me había dado irme.

Volví a Córdoba el 30 de diciembre de 1984.  Recuperé mi trabajo en el Garzón Agulla y allí me metí nuevamente en lo gremial, propuesta como delegada.

Nunca me gustó el papel de heroína.

Nadie de los nuestros dio la vida sino que nos la quitaron…no jodamos.”


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