El retorno de Rusia, con Vladimir Putin, a Latinoamérica – Por Leandro Marasca, especial para NODAL

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Leandro Marasca, especial para NODAL*

En todo el mundo se está viviendo actualmente una reorientación de las relaciones geoestratégicas. Rara vez se pone el foco de atención en la región latinoamericana. ¿Por qué? Porque la región no representa una verdadera amenaza para la seguridad global y en los días que corren, poco influye en materia de política internacional. Pero cierto es que América Latina sirve como campo de juego para los intereses estratégicos de las grandes potencias, como China y Rusia, que han fortalecido su presencia en la región en los últimos años.

Desde que Vladimir Putin asumió la jefatura de Estado de la Federación Rusa, el país europeo ha mejorado las relaciones diplomáticas y económicas con diferentes países de América Latina. No se trata tanto de intereses comerciales sino de un deseo del Kremlin de ser considerado actor global, como lo fuese durante la Guerra Fría, aplicando golpe por golpe a Estados Unidos por su reciente presencia en el espacio postsoviético. Claro ejemplo de ello, son la plataforma Russia Today y la agencia Sputnik, ambas con emisión en español, y que generan una alternativa a los principios y postulados emitidos por “Occidente”.

América Latina se ha convertido nuevamente en un polo atrayente desde lo estratégico para la Rusia de Putin, y desde las relaciones internacionales, podemos amparar una relación con pragmática realpolitik.

Ahora bien, en la ola de naciones de gobiernos de centro-izquierda desde principios del siglo XXI, hubo un gran acercamiento entre Putin y los mandatarios progresistas de la región. Sin embargo, desde el año 2015 con la presencia de Mauricio Macri en Argentina y la de Temer primero y luego Bolsonaro, que asumió el 1 de enero de 2019 como Presidente de Brasil, el gigante del este se está acomodando en su estrategia de presencia en la región. ¿Cómo? ¿De qué manera?

Con motivo de la crisis de Venezuela y el apoyo irrestricto de Putin al gobierno de Nicolás Maduro, en contra de la opinión de Estados Unidos y el grupo de países centrales del continente europeo, se está hablando de la presencia y fortaleza de la Federación Rusa en la región, donde esta última no había tenido presencia desde los años de la Guerra Fría y su convivencia con Cuba y las guerrillas centroamericanas. Todo recordaremos la Crisis de los Misiles en Cuba, cuya disputa concentraba a los dos gigantes de por aquel entonces, Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Rusia es consciente de su complejidad actual para competir en términos comerciales e inversionistas con Estados Unidos y su aliado China, que son los dos Estados con mayor presencia geoestratégica en la región en la actualidad; para ello, ha encontrado una manera asequible económicamente de ganar la batalla cultural en los pueblos latinoamericanos, y que es través de las acciones de “soft power”. El gran objetivo es plantar una alternativa a la ideología liberal democrática impulsada y propagada desde Washington en Latinoamérica, desde la fundación Russkij Mir (Mundo Ruso), creado en 2007 con el apoyo del Kremlin, con el fin de divulgar y difundir la lengua y cultura rusas en el mundo, como así también la implementación, en el año 2009, del canal de noticias Russia Today y la agencia Sputnik, ambos con emisión en lengua española, a partir de la cual se desprende una guerra de información y ofrece una visión distinta a la que Occidente desplega y que Putin tanto deplora.

Es decir, en modus operandi, Rusia ha recuperado la relación que tuvo con ciertos países de la región durante la etapa de la Guerra Fría, en la que diferenciándose con China que se siente por momentos un actor intruso, se siente legitimado en función de la presencia que un día tuvo en Latinoamérica. Desde el Kremlin ha bajado la directriz de retomar los lazos especialmente con Nicaragua y sobretodo con Cuba, país con el que logrado recomponer el vínculo tras su abandono a raíz de la caída del Muro de Berlín; pero la Federación Rusa también ha estrechado vínculo con otros países como Venezuela y Brasil.

Como hemos dicho anteriormente, las relaciones comerciales siguen siendo insuficientes si se las compara con Estados Unidos y China, si bien se han multiplicado en los últimos 15 años. Es pertinente decir que el intercambio comercial con América Latina representa menos del 2% del comercio mundial ruso. Económicamente el principal socio es Brasil, cuyo comercio bilateral ha aportado aproximadamente 5000 millones de dólares en el año 2018, y a Venezuela, por ejemplo, durante todo el año 2017, le ha comprado alrededor de 2000 millones de dólares en petróleo. Los Estados del Sur se han convertido es suministradores de productos al mercado ruso, tanto agrarios como industriales, mientras que Rusia intercambia con fertilizantes y productos metalúrgicos ferrosos, equipos energéticos, helicópteros y armamento, siendo este uno de sus principales rubros de exportación (Pastor Gómez, 2019: 8).

Según la Fuente CSIS, disponible en https://www.csis.org/analysis/virtual-russian-influence-latin-america, desde el año 2015 hasta nuestros días, la compañía petrolera del Estado ruso, Rosneft, le ha prestado más de 10000 millones de dólares al sector petrolero venezolano, al tiempo que se hace del 49,9% de las acciones de la refinadora Citgo (filial de la compañía venezolana PDVSA en EE.UU). Además de ello, la empresa estatal rusa, compró en el año 2013 cerca del 50% de las acciones de la TNK-BP de Brasil, y cuenta con una participación del 55% de PetroRio.

En cuanto a las relaciones diplomáticas, el 30 de noviembre de 2016, Putin aprobó la “Concepción de la política exterior de la Federación de Rusia, vigente a día de hoy. En ella y su punto n° 98, se establece que “Rusia continuará estrechando las relaciones con los países de América Latina y el Caribe por todos los medios posibles, dada la creciente importancia de esta región en los asuntos internacionales. Rusia buscará consolidar los vínculos con los socios latinoamericanos en el marco de foros internacionales y regionales, ampliar la cooperación con alianzas multilaterales y asociaciones integracionistas de América Latina y el Caribe, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, el Mercado Común del Sur, la Unión de Naciones Suramericanas, el Sistema de la Integración Centroamericana, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, la Alianza del Pacífico y la Comunidad del Caribe”.

En términos político-diplomáticos, destacan la relación que tienen con Cuba, país con el que tiene lazos históricos de colaboración desde tiempos de la URSS, y Nicaragua. Pero su principal aliado geopolítico actual para el gigante europeo es la República Bolivariana de Venezuela, país con el que ha firmado más de 50 acuerdos de cooperación estratégica.

Ahora bien, como hemos dicho desde un principio, el gran despliegue de Rusia en la región en los últimos dos o tres años, tiene que ver con la comunicación. La emisora estatal Russia Today (RT) en español se emite desde 2009 en las televisiones de Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba, además de contraer una relación estrecha con la televisiva venezolana TeleSUR. Es menester agregar que este medio en español posee corresponsalías en capitales de la región como Buenos Aires, La Habana, Caracas y Managua, así también su introducción en el mercado hispano de Estados Unidos a través de sus mercados en Los Ángeles y Miami.

El ámbito de los think tanks se ha plasmado notoriamente en el interés ruso por sobre América Latina con su implicación en el diseño de políticas estratégicas y de influencia en la opinión pública sobre los asuntos de la región. Son casos de ello, el Centro de Estudios Iberoamericanos en la Universidad Estatal de San Petersburgo, creado en 2013, y el Instituto de Estado de Moscú en Relaciones Internacionales, cuya contribución imparte en la formación de diplomáticos y hombres y mujeres de negocios rusos sobre temáticas latinoamericanas.

Es cierto que desde Washington y desde algunos medios latinoamericanos se ha criticado a Russia Today, así también como al medio Sputnik, la cual cuenta con emisora en español desde el año 2014, catalogándolas como meros instrumentos propagandísticos del Kremlin y orientados a crear matrices de opinión antidemocráticos, desde la visión occidentalista. Han surgido estas campañas detractores sobretodo en el plano electoral, y en especial ante los procesos llevados a cabo en 2018 en Colombia y México, en las que el desarrollo informativo del medio ha sido a favor de los candidatos de izquierda y centro-izquierda, Rodrigo Londoño y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente; este último siendo electo como Presidente de México hasta el año 2024. Ambos postulantes mantienen posiciones críticas de EEUU y el gobierno de Donald Trump, en materia geopolítica, comercial e inmigración.

Como consideraciones finales debemos decir que Vladimir Putin se muestra decidido en afirmar la hegemonía del Kremlin sobre el espacio postsoviético y a restablecer el estatus de gran potencia, y en esa dirección ha vuelto sus ojos hacia América Latina, con quien hubo fuertes relaciones durante la Guerra Fría. De todas maneras hay que destacar que la creciente interacción de la Federación Rusa en la región no significa un retorno al sistema de alianza del siglo XX, sino en su lugar, caminos de cooperación alternos para los países de la región, transformación que instituye una estructura multipolar de cooperación militar que permite que los países tantos grandes como pequeños participen en los procesos de globalización, cooperación miliar, integración económica, y formación cultural. Todo indica que si, RUSIA HA REGRESADO.

(*) Licenciado en Ciencias Políticas (Universidad Nacional de Villa María, Córdoba, Argentina)


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