#FueraBolsonaro: la experiencia del Colectivo Passarinho en Argentina – Por Lucia Cholakian Herrera

Por Lucia Cholakian Herrera

#EleNão: Argentina rechaza a Bolsonaro

Este jueves 6 de junio el Colectivo Passarinho convoca a una movilización en Plaza de Mayo en rechazo a Jair Bolsonaro, el presidente brasileño conocido internacionalmente por su homofobia, racismo e ideas fascistas. La convocatoria será a partir de las 18 horas y se realizará también un festival en repudio a su visita.

Dentro del universo semántico de la organización política latinoamericana, la conceptualización de colectivo es tal vez la más contundente. Un colectivo no implica una homogeneización de individualidades sino, por el contrario, una aprehensión de la totalidad de diversidades que pueden componer un cuerpo integrado por personas diferentes. Las organizaciones migrantes, como pocas, tienen esa característica: una regularidad específica puesta como experiencia común, que unifica y a la vez complejiza a las identidades que las conforman. Coletivo Passarinho es todo esto, y también mucho más, desde su creación tras el golpe a Dilma Rousseff en 2016.

Bajo las premisas de transversalidad y afecto, el colectivo se formó como lugar de encuentro entre migrantes brasileñxs en Argentina durante esos tiempos pero también como usina de lucha antirracista y por los derechos LGBTIQ+. “No hay feminismo sin antiracismo”, como explica en esta entrevista Fernanda Paixao, y son las comunidades afrobrasileñas las que han desatado algunas de las luchas más significativas contra la discriminación en América Latina. Es así que el colectivo viene no solamente a transmitir la voz del pueblo de Brasil en el contexto de brutal derecha que atraviesa, sino también a dar lecciones al argentino. En definitiva, el proyecto de patria común latinoamericana refiere a eso.

Pero el racismo y la homofobia no son los únicos ejes ideológicos del gobierno de Bolsonaro que vulneran derechos a diario en el país vecino: el pueblo de Brasil sufre una política de ajustes, privatizaciones y represión que se acrecenta sin cesar. El gobierno brasileño registra en el primer trimestre de 2019 un aumento del desempleo en 14 de sus 27 estados y un considerable incremento de la pobreza. Sumado a esto, el presupuesto para la educación superior fue recortado en casi un 30%. Esto ha llevado estudiantes y profesores a las calles en más de 200 ciudades el 15 de mayo pasado, en el primer paro general enfrentado por el gobierno de Brasil.

Ante este panorama, esta semana la premisa del Coletivo es muy clara: mostrar que Jair Bolsonaro no es bienvenido en ningún lado, repudiar su visita a la Argentina y demostrar rechazo a su figura. La visita diplomática, según anuncian, tiene como finalidad discutir la situación de Venezuela. La cita con el mandatario argentino será durante el jueves en la Casa Rosada. Ante esto, el Coletivo Passarinho propuso una movilización a la Plaza de Mayo, convocatoria que fue acompañada por diversas organizaciones del campo popular.

La convocatoria comienza a las 15 hs con la ronda de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo y continúa a las 18 con un festival bajo la premisa de que “Argentina rechaza a Bolsonaro”. En esta entrevista conversamos con integrantes del colectivo a raíz de esta acción y los orígenes del colectivo.

¿Cómo surgió el Coletivo?

Monique Lemos – Había gente militando por primera vez, gente con experiencia, gente partidaria y otras perdidas en la política. Lo que nos unió fue el sentimiento de injusticia. El cariño creció rápido, uno se apoyaba en el otro, y a la hora de pensar ideas de intervenciones en espacios simbólicos para Brasil acá en Buenos Aires. Hicimos campamentos nocturnos para ver a Dilma dar su discurso en el Senado. Informamos a la comunidad argentina del sufrimiento de ver nuestro país cayendo en un hueco. Los passarinhos éramos 10, 11, y en tres años pasamos a ser casi 40. Amigos de amigos se sumaron, nuevos residentes nos buscaron a través de las redes. Pero yo diría que el colectivo nació del dolor de estar lejos de casa, y ver a la casa siendo bombardeada. Era imposible no buscar una forma de armar un grupo de apoyo, que se convirtió en el colectivo referencia: de la puerta del Consulado de Brasil en Buenos Aires hacía las calles y la resistencia.

Fernanda Paixão – El Coletivo Passarinho surgió en el marco del golpe de Estado en contra de Dilma. Todo ese proceso fue un golpe de Estado en sus nuevas configuraciones, basado en el judiciario de manera completamente corrupta para destituir la presidenta, y fue cuando testimoniamos el avance feroz de la derecha, que después, vimos todos con mucha sorpresa que abriría puertas consecuentemente para la extrema derecha. En ese momento, lxs brasilerxs que vivían en Buenos Aires y tenían la misma línea de pensamiento progresista se movieron para llevar a cabo acciones desde Buenos Aires y manifestarse en contra todo lo que representaba el proceso de golpe en nuestro país, y así se formó el Coletivo Passarinho. A partir de ahí fuimos creciendo y seguimos luchando contra todos los absurdos que ganan espacio junto con una desinformación generalizada – que da lugar a cuestionar hechos históricos y a “teorías” como el tierraplanismo – que se alastra ahora con el avance de la derecha sobre la región.

¿Qué acciones llevaron adelante últimamente?

Fernanda Paixão – De una manera general, damos charlas, participamos de debates y formación, especialmente en lo que implica el debate antirracista, tan urgente y particularmente atrasado en Argentina. Participamos de mesas, entrevistas y funcionamos de alguna manera como un colectivo también de comunicación, haciendo este puente entre Brasil y Argentina, dando a conocer cuestiones de Brasil acá, trayendo nuestra vivencia y experiencia política, y viceversa. Últimamente dimos muchas charlas sobre el proceso electoral en Brasil, para aclarar cómo funcionó la campaña de Bolsonaro, tanto en sus efectos sociales como las estrategias importadas de EUA, con la táctica de firehosing y la fábrica de fake news.

Desde el golpe vivimos muchos momentos críticos que nos afectaron como brasilerxs, latinoamericanxs y, viviendo lejos, hay una necesidad latente de hacer algo acá, dar a conocer, juntarnos y ser también contención unxs a otrxs. En marzo de 2018, cuando se dio el asesinato de Marielle por milicianos – los mismos a quienes ahora, con la familia Bolsonaro, se les está concediendo cada vez más poder –, algo se movió, algo importante cambió. Mucha gente despertó, se dio cuenta de la violencia estructural que no tiene pudores. Marielle era una persona querida en Rio de Janeiro, su forma de hacer política con afecto, que es también una línea que adoptamos como colectivo; y ella trabajaba incluso con familias de policías que perdían sus familiares en esta guerra que se instala en nuestro Estado. Después del golpe, el acto en el Obelisco el día de la ejecución de Marielle fue la segunda grande movida que hicimos, y fue incluso cuando personalmente conocí y me sumé al colectivo.

También nos sumamos a convocatorias y actos que siguen la línea progresista, porque no somos un colectivo partidario ni tenemos una bandera, a penas: somos un colectivo antirracista, anticolonialista, feminista, LGBTQI+, luchamos por los derechos migrantes, por la democracia. Hay muchos frentes que componen nuestra lucha, y la manera que encontramos de luchar desde nuestro lugar es así, porque no hay feminismo sin antirracismo, porque no hay democracia sin derechos LGBT, y porque somos todos parte de estas banderas. Nuestro colectivo es plural y nos sumamos a las causas progresistas en Brasil y Argentina, con enfoque en Buenos Aires por estar concentrados físicamente en esta zona.

En 2018 también organizamos la formación y la visita a Buenos Aires de Mónica Benicio, compañera de Marielle, que fue también una movida muy importante que contó con el trabajo en conjunto con diversas organizaciones argentinas para que se llevara a cabo. Ahora, con el acto del 6J en contra de la visita de Bolsonaro a Buenos Aires, estamos viviendo este mismo hermoso proceso de pensar juntxs a otras organizaciones que luchan por los derechos humanos, y tenemos todo esto en común.

¿Qué plantean para la visita de Bolsonaro? ¿Qué implicancias políticas tiene su visita este año?

Fernanda Paixão – Antes que nada el objetivo es dejar en claro que Bolsonaro no es bienvenido en ningún lugar, especialmente en Latinoamérica – y nos encantaría que toda esta movida llevara a la cancelación de su visita. Esto pasó en EUA, cuando tenía una visita agendada para recibir un homenaje en el Museo de Historia Natural de Estados Unidos, y tuvo que cancelar su viaje tras una ola de rechazo a su visita, que empezó con la baja de sponsors a la premiación hasta el museo rehusarse ser sede del evento. Estamos motivando el Alvear Palace Hotel a repensar su decisión de hospedar a Bolsonaro en Buenos Aires, ya que es una empresa que se enorgullece de tener un compromiso de inclusión social y preservación ambiental, absolutamente todo lo que Bolsonaro impulsa en contra y que ya resulta con efectos extremadamente peligrosos para la región.

Para el 6, si viene, queremos dar una respuesta en las calles en repudio a todo lo que él representa y sus políticas de atraso, juntamente a Mauricio Macri, que planteó lo mismo en Argentina, y que no debe volver.

Intervención en el obelisco a un año del asesinato de Marielle Franco – Foto: Catalina Distefano

La obsesión de Bolsonaro con la situación de Venezuela desde la campaña hasta ahora, con su apoyo oficial a Estados Unidos, de repente es amenizada con la declaración que dio el mes pasado: “Argentina es más importante que Venezuela, porque el gobierno puede volver a manos de Cristina Kirchner”. Es una visita estratégica, en un año electoral e importante para Argentina, que sufre serias consecuencias del desgobierno de Macri. Son escenarios muy parecidos de ambos países, en el sentido de que Cristina sufre procesos por corrupción, así como Lula en su momento, dos figuras centrales para en el campo progresista, que ganarían elecciones y que representan un riesgo para la derecha.

Al elegir a Macri como presidente, Argentina ha sido punta de lanza en el nuevo giro a la derecha que se da en toda América Latina. La preocupación de Bolsonaro por mantener a la derecha en el poder de la región es su gran motivación en venir a Argentina. Él ya declaró estar “pidiendo a Dios” para que Cristina no vuelva. Su hijo, Eduardo Bolsonaro, estuvo en Buenos Aires semanas antes para dar una charla centrada en el delirio de la amenaza comunista. Hay que frenar estos avances y llamar la atención para el peligro que representa la extrema derecha, que ya invierte no sólo en políticas de retraso, sino que se entrama en el imaginario colectivo con narrativas tan irreales como contaminantes. Y oficialmente el encuentro de los presidentes firma un proyecto de continuidad de destrucción de nuestra región, y éste no es el tipo de encuentro que nos representa ni que queremos.

Como colectivo diverso y migrante, ¿qué demandas abarcan en sus acciones?

Isabela Gaia – El Coletivo está centrado en establecer un diálogo permanente entre las luchas populares de Brasil y Argentina. Para ello, se basa en dos ejes que también guiaban a la concejala y activista negra y lesbiana brasileña Marielle Franco: la transversalidad de luchas y la política con afecto. El primer eje tiene que ver con entender que no se puede luchar contra las reformas laboral y previsionaria, por ejemplo, sin entender que son las mujeres negras las más afectadas por ellas. El segundo eje es sobre humanidad, sinceridad y empatía, sobre manejarse en las grietas de las estructuras políticas y sociales con un discurso directo que reestablezca el contacto entre las personas.

¿Cómo viven la integración en Argentina? ¿Cuáles son los principales desafíos?

Isabela Gaia – Tenemos absoluta conciencia de que le migrante brasileñe tiene muchos privilegios en comparación a le migrante senegalés, boliviane o peruane. Buscamos por lo tanto observarnos, reconocer nuestras diferencias y cuidarnos internamente entre les miembres de la agrupación y externamente, en relación a los grupos de migrantes con quien militamos (como la campaña Migrar No Es Delito, de la cual formamos parte), y trabajamos sobre esos privilegios para hacer llegar al resto de la sociedad las demandas de les migrantes.

Sin embargo, es necesario decir que en los últimos años se nos ha vuelto más difícil -y caro- estudiar, alquilar y hacer cualquier tipo de trámite en Argentina. El gobierno de Macri viene actuando en varios frentes para obstaculizar la vida de les migrantes en Argentina. Y, por supuesto, con la nueva política de deportación y el nuevo aparato de represión de Bullrich, tenemos mucho más miedo a militar en la calle ahora.

¿Qué se puede esperar para la jornada del 6?

Isabela Gaia – ¿Será demasiado cursi decir que se puede esperar esperanza? Cuando Macri ganó las elecciones en Argentina, nos estremecimos del miedo de lo que vendría en los próximos años para el resto de la región. Si Macri fue punta de lanza para el giro a la derecha en América Latina, entonces su caída podrá ser el despertar de una pesadilla para todes. El 6 de junio queremos la unión y el afecto de los cuerpos latinoamericanos, que nos alentemos y fortalezcamos para el inicio de un nuevo periodo sin estos gobiernos de hambre, opresión y discriminación.

El grito del Sur


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