La nueva geopolítica de Panamá – Por Carlos Pérez Morales

Por Carlos Pérez Morales *

Los tránsitos a través del Canal de Panamá desde China hacia Estados Unidos y viceversa se han reducido como resultado de la Guerra Comercial y la subida de los aranceles decretados por el presidente Donald Trump. Panamá ha sido una ficha perjudicada por la guerra comercial entre ambos países.

Las nuevas alianzas geopolíticas y militares; los conflictos de baja intensidad entre algunos países; la carrera armamentista; el incremento del tráfico de drogas; la guerra entre carteles de la droga y las instituciones públicas; el impacto del dinero de narcotráfico en políticas, finanzas y economía; la globalización de los delitos, como el mercado negro de armas, el tráfico ilegal de indocumentados, lavado de dinero, la delincuencia organizada, la violencia urbana, crean una nueva relación y estructura de poder en Latinoamérica. (José Chen Barría, La Prensa. Panamá, 16 nov 2009).

Panamá se ha transformado en una plataforma logística ineludible para los inversores extranjeros y vive desde hace años una expansión económica sin precedentes. La inversión extranjera ha aumentado notablemente en el país.

Con la ruptura de las relaciones diplomáticas con Taiwán y el reconocimiento diplomático de la República Popular de China, la inversión económica de este país ha aumentado considerablemente. Esta nueva relación da un cambio a la geopolítica de Panamá. Esta influencia del gigante asiático en Panamá es observada con mucha cautela y preocupación desde Washington.

Desde que Panamá estableció relaciones diplomáticas con China en junio de 2017, los dos países han desarrollado una relación increíblemente fuerte. Solo las sensibilidades geoestratégicas relacionadas con la guerra comercial entre China Estados Unidos han impedido a los dos países anunciar la conclusión (en un tiempo récord) de un acuerdo bilateral de libre comercio. Pero ahora es una cuestión de cuándo y los esfuerzos de China para atraer a América Latina y el Caribe a su Iniciativa “Ruta de la Seda”. Los tránsitos a través del Canal de Panamá desde China hacia Estados Unidos y viceversa se han reducido como resultado de la Guerra Comercial y la subida de los aranceles decretados por el presidente Donald Trump. Panamá ha sido una ficha perjudicada por la guerra comercial entre ambos países.

Estados Unidos considera que China es un competidor comercial desleal. Esto se refleja en la estrategia de seguridad nacional de la administración Trump, que considera a China como un “competidor” estratégico que debería estar contenido en todos los frentes.
En consecuencia, EE. UU. está restringiendo drásticamente la inversión extranjera directa china en sectores sensibles y persiguiendo otras acciones para garantizar el dominio occidental en industrias estratégicas como la inteligencia artificial y 5G. Está presionando a los socios y aliados para que no participen en la Iniciativa “Belt and Road”, el programa masivo de China para construir proyectos de infraestructura en toda la masa de Eurasia.

Y está aumentando las patrullas de la Marina de los Estados Unidos en los mares del este y sur de China, donde China se ha vuelto más agresiva al afirmar sus reclamaciones territoriales. Las consecuencias globales de una guerra fría chino-estadounidense serían incluso más graves que las de la guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. (Roubini. The Guardian, 20 de mayo del 2019).

Las consecuencias globales de una guerra fría chino-estadounidense serían incluso más graves que las de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Mientras que la Unión Soviética era una potencia en declive con un modelo económico fallido, China pronto se convertirá en la economía más grande del mundo y continuará creciendo.

Los nuevos acuerdos entre China y Panamá revelan una agenda bilateral ambiciosa que muestra una gran cantidad de agencia y liderazgo en el lado panameño, al mismo tiempo que resume los esfuerzos de China para reclutar al Sur Global, incluida Panamá, en su ambiciosa Iniciativa de la Ruta de Seda. Beijing ha declarado que esta estrategia global es “para lograr múltiples fines económicos y políticos” y ya cuenta con el apoyo de 14 países de ALC y 122 países de todo el mundo.

La nueva geopolítica de Panamá la hace girar un poco hacia China, lo que no implica la hegemonía de ese país asiático sobre el Istmo.

* Analista Geopolítico. Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Humacao.


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