Entrevista a Paulo Nogueira Batista Jr, ex vicepresidente del Banco BRICS: “Es un asunto potencialmente desastroso para Brasil”

Luego de 20 años de negociaciones, el Mercosur y la Unión Europea anunciaron el cierre de un acuerdo de libre comercio. El pacto fue celebrado por el gobierno de Jair Bolsonaro, pero no hay consenso entre los expertos sobre cuáles serán los efectos positivos para la economía brasileña.

El Ministerio de Economía de Brasil argumenta que el acuerdo podría representar un aumento en el Producto Interno Bruto (PIB) del país de alrededor de R $ 336 mil millones en los próximos 15 años, alcanzando los $ 480 mil millones de reales si se toma en cuenta la reducción de las barreras arancelarias.

El acuerdo incluirá a los 28 países de la UE y las cuatro naciones del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Los dos bloques reúnen unos 750 millones de consumidores.

Los congresos de los países de América Latina y el Parlamento Europeo aún deben ratificar el pacto para que pueda llegar a buen término y la manera de hacerlo todavía puede verse obstaculizada. Francia es uno de los países más reticentes, considerando los posibles impactos causados por la entrada de productos sudamericanos en su mercado interno. La portavoz del gobierno francés, SibethNdiaye, dijo el martes (2) que “Francia no está actualmente lista para ratificarlo”.

Durante los gobiernos anteriores, algunos sectores de la industria brasileña expresaron también sus desacuerdos con respecto a la posibilidad de firmar el tratado, considerando que las ventajas ofrecidas en ciertas áreas no compensaban las concesiones necesarias para que llegara a firmarse.

En una entrevista con Brasil de Fato, el economista y ex vicepresidente del Banco BRICS, Paulo Nogueira Batista Jr., desconfió de los supuestos efectos positivos del pacto ya que, según él, ofrece poco acceso adicional a los mercados de la Unión Europea y condiciona demasiado las políticas de desarrollo de los países del Mercosur, principalmente del Brasil.

“Si los europeos logran todas esas ventajas, los estadounidenses, los canadienses y los japoneses querrán lo mismo. Si se alcanzan todos estos acuerdos, se acabará la política de desarrollo de Brasil. No estoy exagerando. Se trata de un asunto potencialmente desastroso para Brasil”.

Nogueira también lamentó que el pacto se cerró en un momento “en que el gobierno argentino [de Mauricio Macri] está muy débil y el gobierno de Bolsonaro no está preparado para enfrentar negociaciones complejas. Carece de preparación técnica y política”. “Es una pena, desde el punto de vista del interés nacional, que esto se haya firmado. Los europeos querían naturalmente aprovechar estas debilidades “, dijo.

Entrevista completa:

Brazil de Fato: Dentro de lo que se conoce hasta ahora, aunque faltan muchos datos importantes ¿es beneficioso este acuerdo para el Mercosur?

Paulo Nogueira Batista Jr.: Por lo que sabemos hasta ahora, y aún falta mucha información importante, este acuerdo favorece más a los europeos que a los países del Mercosur. Es difícil de evaluar, porque es muy amplio, posiblemente el acuerdo más completo que Brasil haya firmado, por la cantidad de temas y de asuntos que se hallan involucrados.

Es muy engañoso llamarlo acuerdo de libre comercio. Incluso es una mistificación que está haciendo la prensa. Porque no es solo comercio de bienes y mercaderías y no es gratis. No es gratis porque los europeos y también el Mercosur, se reservan el derecho de mantener una sólida defensa comercial en el área de la agricultura.

No es comercio porque cubre una amplia gama de temas. Por ejemplo, servicios, inversiones, propiedad intelectual, patentes, designaciones geográficas, barreras sanitarias, temas ambientales, entre otros. Es un acuerdo que va mucho más allá del comercio y no es gratuito con relación al comercio de bienes. No establece plena libertad. Quita algunas barreras, pero en mi opinión asimétricamente.

¿Por qué no es bueno para nosotros? Porque ofrece poco acceso adicional a los mercados de la UE y porque lo vincula a las políticas de desarrollo de los países del Mercosur, especialmente de Brasil, con una incidencia muy especial.

Otro aspecto es que si los europeos obtienen aquí todas esas ventajas, los estadounidenses, los canadienses y los japoneses querrán lo mismo. Si se lograran todos esos acuerdos, la política de desarrollo de Brasil se habrá terminado. No estoy exagerando. Este es un asunto potencialmente desastroso para Brasil.

Dada su gran cantidad de reglamentaciones, ¿sería más parecido este acuerdo al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), una propuesta rechazada en 2005 que incluía a 34 países americanos?

Este acuerdo forma parte del modelo de acuerdo económico inaugurado por el Tratado de América del Norte. (TLCAN) con México, Canadá y los Estados Unidos. Aquel acuerdo fue ampliado y profundizado cuando propusieron el ALCA. Es exactamente una enorme gama temática para quienes estaban encantados con las políticas de desarrollo a cambio de un poco de acceso adicional al mercado de los países desarrollados.

Los estadounidenses no pudieron llevar a cabo la idea del ALCA, por lo que dieron un paso atrás para intentar hacer un acuerdo como el ALCA con algunos países más cercanos a ellos, como Chile, Colombia y Perú.

Los europeos hicieron la misma propuesta al Mercosur. Comenzó allá en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, continuó con el gobierno de Lula, sin éxito, se retomó con el gobierno de Temer y ahora concluye con Bolsonaro.

Los gobiernos brasileños anteriores estuvieron en desacuerdo con algunos de sus términos ¿Han sido resueltos o el país ha reducido sus demandas?

Todo indica que, en los puntos más difíciles, el Mercosur se prestó para concluir el acuerdo. Hay razones para imaginar que el acuerdo no es favorable para nosotros: se cerró en un momento en que el gobierno argentino [de Mauricio Macri] es muy débil y el gobierno de Bolsonaro no está preparado para enfrentar negociaciones complejas es decir sin preparación técnica y política.

Esta combinación de Brasil y Argentina frágil es muy desfavorable para la negociación. Es una pena, desde el punto de vista del interés nacional, que esto se haya cerrado. Los europeos naturalmente querían aprovechar estas debilidades.

¿Entrar en un acuerdo que beneficie a la UE coloca a los países del Mercosur en una posición subordinada?

Se deben ver los detalles, pero probablemente sí. En realidad, todo indica que fue una negociación desequilibrada, principalmente para Brasil.

Es malo perder tanto margen de maniobra. En todas las áreas que mencioné, el acuerdo restringe el margen de maniobra de la política económica y el desarrollo de los países del Mercosur. Los ejemplos son licitaciones y contratación pública. Brasil ya no podrá discriminar a favor de las empresas nacionales frente a las empresas de la UE.

Como en muchas áreas las grandes empresas europeas son más competitivas, nuestras empresas pueden perder espacio en este gran mercado de compras y licitaciones gubernamentales.

Mucho se habla sobre el aumento de las exportaciones de algunos productos como el etanol y las carnes, por ejemplo. Por otra parte, Brasil va a importar mayor cantidad de autopartes, productos farmacéuticos y alimenticios como quesos. ¿Cuál sería el impacto en la industria brasileña?

Este acuerdo debe pasar todavía por el Congreso brasileño y de los de todos los países involucrados Es importante que los parlamentarios analicen todos los argumentos y llamen a rendir cuentas a los negociadores. Esto es muy importante, porque es el acuerdo más comprometedor que ya ha firmado Brasil o pretende firmar.

Hay preguntas que aún aguardan respuesta. Por ejemplo, las cuotas ofrecidas para los productos agrícolas brasileños ¿son buenas, suficientemente adecuadas, atractivas? ¿Cómo son comparativamente con los ofrecimientos anteriores que le hiciera la UE? Se ha informado que aún deben ser confirmadas que las cuotas explicitada en este acuerdo son inferiores a las que ya había propuesto la uE en negociaciones anteriores.

Se habla mucho acerca de que la totalidad de las exportaciones manufactureras no pagaran impuestos. Pero no se explica – como se debiera – que los impuestos sobre los productos industriales de la UE ya son muy bajos, de modo que pasar de un 2% o un 3% a 0 es muy poco.

Actualmente los impuestos brasileños para las exportaciones industriales de la UE para aquí son muy altas y llegan a ser de hasta un 35% para los automóviles y dicen que en el largo plazo serán eliminados. Eso me preocupa. Espero que Brasil se organice analizando lo a fondo y ver si no será necesario que lo rechace el Congreso.

Brasil de Fato


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