Es responsabilidad de todos asumir la paz social – El Nuevo Día, Puerto Rico

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Contexto NODAL
El sábado 13 de julio de 2019 el Centro de Periodismo Investigativo publicó 889 páginas de chats entre el gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló y funcionarios y allegados a su gobierno realizados entre diciembre de 2018 y enero de 2019. En esos mensajes se discutían asuntos políticos con lenguaje homofóbico, misógino y sexista. Además se realizaban burlas sobre periodistas, personalidades políticas y líderes sociales. El escándalo se agigantó a partir de la detención de exfuncionarios y contratistas del gobierno de Rosselló el miércoles 10 de julio implicados en presunta corrupción. A pesar de las masivas movilizaciones que se vienen realizando para que el gobernador renuncie, Rosselló afirmó que no dimitirá y se mantendrá en su cargo porque lo que hizo “no es ilegal”.

Puerto Rico puede superar el desafío que supone una crisis institucional sin precedentes, equipado de prudencia y sosiego, y acompañado de un liderato de la sociedad civil que ha demostrado competencia para mediar en asuntos de alta dificultad.

En el cuarto día de protestas ante la indignación causada por acciones del gobierno, la escalada de confrontación que asomó el lunes en el Viejo San Juan debe invitar al liderato religioso, económico y sindical a propiciar la paz social. En particular, ante la convocatoria de sectores influyentes para ampliar la manifestación de hoy.

Las escenas de la ciudad amurallada en estado de sitio, con enfrentamientos entre puertorriqueños, con incendios y humaredas lacrimógenas, han recorrido el mundo. Envían un mensaje distorsionado de nuestro pueblo. Esa proyección tiene costos incalculables, presentes y futuros. El choque entre manifestantes y policías afectó comercios y la actividad rutinaria en la antigua ciudad. Provocó el desvío de, al menos, un barco crucero pautado para atracar ayer en el Viejo San Juan. Ningún pasajero desea viajar a una zona de violencia e incertidumbre. La inestabilidad tampoco atrae inversión, que es clave para el desarrollo.

Los argumentos del gobernador Ricardo Rosselló para permanecer al mando del país no han convencido a la mayoría de los sectores. Ante la crisis de gobernabilidad, el liderato de las instituciones civiles está llamado a llenar el vacío que no ocupa el liderato político. El primero cuenta con valioso capital social y destrezas que pueden propiciar que prevalezca el orden y la prudencia. Lo demostró durante el proceso pacífico que puso fin al uso militar de Vieques.

Desde entonces, ninguna situación ha requerido con tanta urgencia la participación coordinada de estos sectores para canalizar la indignación causada por actuaciones de la alta cúpula gubernamental.

Con vacantes importantes en su gabinete, el gobierno enfrenta una desconfianza aquí y en la capital federal. Dos exfuncionarias y dos ejecutivos de una empresa están acusados de cargos de corrupción por el desfalco de $15.5 millones federales. Las suspicacias pasaron a indignación cuando un chat del gobernador con su círculo cercano reveló un rostro distante de la imagen pública.

El pueblo está agobiado y con razón. Pero una solución razonable se aleja con cada brote de violencia. Observadores de la Oficina del Monitor y de organizaciones internacionales, en las áreas de protesta, velan por la protección de las libertades civiles. A todos nos corresponde evitar que se imponga lo irracional.

Con su mensaje de conciliación y denuncia pacífica, la mayoría del liderato religioso ha expresado su sentir sobre la crisis de gobernanza. Su participación en la búsqueda de soluciones puede canalizar que la frustración y el dolor del pueblo se exprese de formas constructivas.

Desde el sector privado, voces expresan sus inquietudes. Conocen los estragos que la incertidumbre causa en la actividad económica y las oportunidades de desarrollo. La fuerza de su razón es necesaria para promover el diálogo aquí, y para apaciguar las inquietudes expresadas en la capital federal acerca de las capacidades para administrar con transparencia los fondos federales.

Por su experiencia en eventos multitudinarios, los sindicatos tienen el peritaje capaz de negociar y mantener las protestas en orden con perímetros definidos que garanticen la seguridad de manifestantes y policías. Mientras, es necesario que el liderato policiaco se asegure de que los agentes del orden respeten los derechos civiles.

A los manifestantes les cobija la libertad de congregarse y expresarse. También recae sobre ellos la responsabilidad de proteger nuestro patrimonio histórico.

Confiamos en que, con la ayuda del liderato cívico, y de cada puertorriqueño en ambos lados del perímetro de protesta, el día transcurra en calma. La paz social es imprescindible para encaminar la transición hacia una recuperación justa y beneficiosa para todos los puertorriqueños. La colaboración y mediación deben resultar en el mayor beneficio para el país.

El Nuevo Día