Gratuidad universitaria: ¿un legado en peligro? – Por Laura Vacca

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Ante el efecto de la globalización, las empresas transnacionales que conciben la educación superior como un servicio comercial ingresan en los circuitos educativos de nuestros países. ¿Se trata de una amenaza a la soberanía nacional?

Por M. Laura Vacca*

Nos encontramos transitando el 70° aniversario del Decreto N° 29.337 de Gratuidad Universitaria firmado por el General Juan Domingo Perón en 1949, lo que impulsó la movilidad y ascenso de los sectores populares a las universidades, dejando atrás una educación exclusivamente elitista, y la puesta en valor de la justicia social como fundamento de gobierno y política de Estado.

El acceso a la educación superior fue un hecho emancipatorio que alteró los valores de una sociedad injusta para construir una universidad llena de hijos/as de trabajadores/as, comprometida con los intereses del pueblo. La gratuidad completó la impronta democratizadora del sistema educativo que impulsó la Reforma del ‘18 y, a su vez, ambos se volvieron los dos hitos más significativos que una universidad latinoamericana pudo dejarle al mundo.

Sin embargo, los sectores populares no hubieran podido acceder a la educación superior de no haber estado acompañados por un proyecto político – económico que permitiese un modelo de industrialización donde los/as profesionales se volvieran necesarios/as para su país. Fue entonces, gracias al primer gobierno justicialista, que se hizo esa premisa posible, llevando adelante políticas de inclusión y derechos históricamente negados a los sectores más vulnerables.

A 70 años de la medida que transformó para siempre el rumbo de la educación superior, estamos viviendo un momento muy particular de la historia en el cual es imposible soslayar el significado de esta fecha sin pensar cuánto peligran nuestros derechos ante el panorama neoliberal que sufre todo Latinoamérica.

En Argentina, durante los últimos cuatro años, el desfinanciamiento presupuestario a las universidades, la ciencia y la tecnología, ejercido por parte del gobierno nacional neoliberal, ha asfixiado nuestro sistema educativo. Paralelamente, ante el efecto de la globalización, las empresas transnacionales que conciben la educación superior como un servicio comercial -apoyados por la Organización Mundial de Comercio (OMC)- ingresan de manera insaciable en los circuitos educativos de nuestros países con tendencias a la mercantilización. Estas amenazas a la universidad pública, hoy representan una amenaza también a nuestra soberanía nacional y al futuro de nuestra región.

Como graduados/as de una universidad pública del bicentenario, sabemos que no basta sólo con defender la gratuidad y la democratización del acceso a la educación superior; también hay que democratizar el conocimiento y éste tiene que ser una conquista de la comunidad.

Sumergidos/as en un mundo en constante transformación, somos conscientes que para poder lograr este diálogo productivo precisamos estar preparados/as para abordar profesionalmente los cambios que son necesarios, porque los contextos del conocimiento exigen profesionales a la altura de las problemáticas sociales, y es por eso que necesitamos seguir formándonos para hacer valer la responsabilidad social de la educación superior, mediante nuestro compromiso con el pueblo.

A un centenario de la Reforma del ´18 y a 70 años de la gratuidad universitaria, la mejor manera de conmemorar aquellas medidas es reivindicando la construcción de una universidad de cara al pueblo, legado del cual hoy toda la comunidad universitaria es heredera.

Nos sentimos herederos/as del reformismo y la gratuidad universitaria, y fundamentalmente en éstos tiempos, herederos/as de los 12 años de un proyecto político nacional y popular que reivindicó la educación superior permitiendo que miles, -como lo es mi caso y el del 90% de los graduados/as de la Universidad Nacional de Avellaneda- seamos primera generación de universitarios/as en nuestras familias.

Es por estas razones que la universidad gratuita, pública, nacional y popular que queremos es parte inherente del país que soñamos, y ésta es la verdadera garantía de que nuestras conquistas no sean borradas: saber que en la Argentina la universidad pública es necesaria y tiene que volver a estar acompañada por un modelo de país inclusivo.

Esta convicción nos exige el compromiso de alcanzar una vez más la unidad del campo nacional y popular para la defensa de los derechos adquiridos, ganando las universidades para el pensamiento nacional y latinoamericano, donde todo el pueblo argentino pueda ejercer libremente su derecho a la educción superior. Y ésa es nuestra mayor legitimidad, hoy y siempre.

* Enfermera Universitaria, Consejera Departamental Graduada del Departamento de Salud y Actividad Física e integrante del Club de Graduados/as UNDAV.

Fuente-Universidad Nacional de Avellaneda


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