Paula Español, exsubsecretaria de Comercio Exterior de Argentina: “Los que más cedimos fuimos los países del Mercosur”

Entrevista a Paula Español, exsubsecretaria de Comercio Exterior de Argentina

Por Carla Perelló, de la redacción de NODAL

“Presidente, lo felicito… se logró, 20 años de negociación”, le dijo con la voz entrecortada y entre lágrimas el canciller argentino, Jorge Faurie, al presidente Mauricio Macri. El acuerdo entre el Mercado Común del Sur y la Unión Europea -en caso de ser aprobado- se convertiría en uno de los más grandes tratados de libre comercio en el mundo. Sus negociaciones se habían estancado en 2004 y fue retomado por Macri desde el inicio de su gestión. ¿Hay ganadores y perdedores? Paula Español, exsubsecretaria argentina de Comercio Exterior, participante en las negociaciones por el gobierno anterior de Cristina Fernández y directora de la consultora Radar, analiza este acuerdo en entrevista con NODAL.

Las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea se llevaron a cabo durante más de 20 años, ¿por qué llevó tanto tiempo? ¿Cómo fueron esas negociaciones y si se negoció de manera diferente en los últimos años?

La negociación de la Unión Europea – Mercosur lleva mucho tiempo porque, efectivamente, es muy compleja. Implica muchísimas áreas de gobierno. Para empezar, tiene tres pilares: el político, el de cooperación y el económico. El económico es el más complejo y el más amplio. En su momento teníamos 14 capítulos que se discutían e incluían comercio de bienes y todo lo que tiene que ver con los aranceles, que es el que más se conoce, pero también había capítulos que tenían que ver con reglas de origen, con medidas sanitarias y fitosanitarias, compras públicas, propiedad intelectual e indicaciones geográficas. Hay muchas áreas en las que se negocia, entonces definitivamente es una negociación compleja. Llevó tiempo porque si bien empezó en el 95 y después se interrumpió, cuando se retoma vuelven las negociaciones, pero con una idea de poder efectivamente decir que son dos áreas de distinto desarrollo comparativo. Como no son dos áreas simétricas no pueden tener una negociación simétrica. Siempre el Mercosur intentó -e intentamos cuando llevamos adelante las negociaciones- ser claros con que se quería guardar determinada capacidad de herramientas de políticas de desarrollo, como una cláusula de industria naciente y, por lo menos, imaginar algún tipo de mecanismo de compensación. Nosotros vamos a competir con su producción primaria que tiene un fuerte subsidio que es la política agrícola común en su bloque (PAC-EU). Entonces, llevar una negociación en todas estas áreas era engorroso y por supuesto que si uno no hace excesivas concesiones el avance es más lento. Lo que sucedió con la llegada de la actual gestión, del gobierno de Macri, es que lo tomaron como un acuerdo cuya firma era una muestra política de la inserción o de la recuperación de la inserción en el mundo cosa que no es cierto porque nosotros estábamos absolutamente insertos tanto comercialmente como participando en los distintos foros internacionales. La idea es usar este acuerdo para decir que volvemos a integrarnos al mundo y, la verdad, que lo que uno tiene que hacer es una integración inteligente con las potencias no una integración a cualquier precio. Lo que imagino que sucedió para poder destrabar rápidamente esta negociación es que se fueron dando cada vez más concesiones y, por lo tanto, poniendo menos limitaciones que tuvieran que ver con el cuidado y la protección de nuestro sector industrial, agroindustrial e incluso nuestra producción primaria. Ahora bien, ellos liberan casi el 82 por ciento del comercio; eso quiere decir que hay casi un 18 por ciento que tiene cien productos prohibidos y otros tienen cuotas. Es decir, no es una liberalización del comercio.

¿Qué permitió que se llegara hoy a este punto de consenso entre ambos bloques?

La forma de negociación diferente estuvo en que se flexibilizaron muchas barreras o límites que habíamos puesto, se llamaban barreras rojas o condiciones que poníamos para poder seguir avanzando. La flexibilización permitió avanzar rápidamente y llegar a un consenso. No tengo dudas que los que más cedimos fuimos los países del Mercosur. Esto lo digo con conocimiento de causa porque siempre vimos cómo se comportaban los negociadores europeos y cuán exigentes eran para no flexibilizar sus exigencias. De hecho, cuando empezó la negociación, en una de las primeras reuniones de 2012 ellos decían que el capítulo agrícola no lo iban a discutir hasta que no termináramos de poner sobre la mesa cuáles eran nuestras ofertas de bienes en materia industrial. Esto lo digo como anécdota, por supuesto que no se puede cerrar un capítulo de comercio que deje de incluir bienes e industria, pero siempre dejaron en claro cuál iba a ser la cuota de los determinados productos hasta último momento. Entonces, en definitiva, lo que sucede es que nosotros liberalizamos gran parte del comercio y de la industria, ellos también liberalizan, pero ellos son mucho más competitivos que nosotros. No ponen en riesgo la misma cantidad de empleos y de capacidades productivas que ponemos nosotros.

¿Cuáles son los beneficios y cuáles los perjuicios de este acuerdo para la Unión Europea y para el Mercosur, respectivamente? Macri lo ha comunicado como un triunfo de su gestión…

Resultado de imagen para Paula EspañolCreo que hay una cuestión que va por encima de los beneficios y los perjuicios económicos y que tiene que ver con el símbolo político que representa para ambos bloques. La Unión Europea también se encuentra en el marco de la guerra comercial entre Estados Unidos y China por lo que retomar cierta prioridad a nivel internacional firmando un acuerdo que evidentemente es histórico porque es muy amplio, la vuelve a poner en escena. Sin dudas el beneficio también es político para el actual gobierno argentino. La gestión de Macri pretende mostrar esto como un acuerdo de futuro y de regreso al mundo frente a ideas de tener una economía más cerrada. En materia económica, efectivamente, para la Unión Europea son beneficios porque van a tener el mercado ampliado y una disminución de los aranceles en todos los bienes que tienen que ver con química, petroquímica, farmacéutica, el sector automotriz, el metalmecánico; es decir, toda la industria. También si se relajan las reglas de origen como estaban pretendiendo van a tener el ingreso para sectores como la marroquinería, calzado e indumentaria. Muchas veces hay que ver realmente cuánto es el contenido industrial europeo que tienen y que van a venir sin aranceles a la Argentina. Tuvieron la ventaja, además, de poder mantener 357 indicaciones geográficas que nos penalizan a nosotros en lo que hace a la producción de lácteos, bebidas alcohólicas y otro tipo de alimentos. Y ellos querían tener cierto trato nacional o sea trato especial, diferenciado del resto del mundo, en materia de compras públicas, lo cual limitaría nuestra capacidad de tener compras públicas para la Argentina.  Nosotros veríamos afectado todo nuestro sector productivo, pero no sólo el industrial, sino el agroindustrial, porque además de las cuestiones arancelarias están en juego cuestiones sanitarias y fitosanitarias.  Son un montón de otras barreras que tiene la Unión Europea que nos penaliza si no las cumplimos, lo que nos hará muy dificultosa la posibilidad de vender en el mercado europeo porque son estándares de calidad y de exigencias que tienen en su propio mercado, que ya cumplen, pero no tenemos necesariamente nosotros. Eso quiere decir que vamos a tener más ingreso de alimentos de la Unión Europea sin un gran ingreso de nuestros bienes industriales o bienes agroalimentarios allá, amén de que nosotros competimos con bienes primarios fuertemente subsidiados por la política agrícola que tiene la Unión Europea.

¿Cómo se sigue a partir de ahora? Algunos medios de comunicación indican que es posible que se acuerde hacia adentro del bloque una entrada en vigencia bilateral ¿es posible eso?

Hasta ahora no existe esa posibilidad, aunque Brasil parece buscar que sí se pueda.  Para poder llevar a cabo esa idea deberían modificar el marco del Tratado del Mercosur. En tanto, lo que se firmó es un entendimiento, tiene que traducirse a todos los idiomas europeos y tiene que haber una revisión legal de todos los capítulos y de todo el acuerdo para que efectivamente luego pase por todos los parlamentos de todos los países del Mercosur y por el Parlamento Europeo para que se firme y entre en vigencia. Es decir, todavía hay un tiempo antes de que se apruebe y se implemente.


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