Y mientras debatimos, la paz avanza – El Espectador, Colombia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Si nos alejamos del calor que produce la polarización nacional en torno a varios temas del Acuerdo de Paz de La Habana, como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) o el caso de Jesús Santrich, puede observarse que la administración de Iván Duque sí ha avanzado en la implementación de lo pactado. Esa buena noticia es quizás la conclusión más alentadora que queda después de la visita del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) a Colombia.

Quince embajadores de los países miembros del Consejo de Seguridad estuvieron tres días en el país para verificar cómo va la implementación de lo pactado. El resultado fue la ampliación de la misión de verificación de la ONU por un año más y varias felicitaciones a las labores que viene adelantando el Gobierno. Es un buen momento para que en Colombia veamos que el aterrizaje no va tan mal como parecen indicar los discursos políticos más ruidosos del debate nacional.

“Sabemos que hay un debate interno intenso después del Acuerdo”, le dijo a El Espectador el embajador peruano, Gustavo Meza-Cuadra, quien preside el Consejo de Seguridad. “Lo que hemos recibido del Gobierno”, continuó, “es el compromiso del presidente Duque a través de una carta en la que solicitó la extensión de la misión por un año más. Esa es para nosotros una muestra concreta de su compromiso con el cumplimiento del Acuerdo”.

No solo eso. Los embajadores estuvieron en terreno hablando con excombatientes y líderes sociales que están en el corazón de la implementación. Si bien se habló de problemas claros con solución pendiente, como el constante asesinato de defensores de derechos humanos e incluso de varios desmovilizados, también hubo mucho que mostrar en aspectos como el fomento de los proyectos productivos. Las raíces para una reincorporación efectiva, que garantice la no repetición, se están sembrando.

Celebramos también, después de algunos desencuentros con los organismos internacionales, que el presidente Iván Duque haya dicho que el “escrutinio (de la ONU) es vital para la reincorporación”. Entre más ojos se posen sobre el proceso de implementación, más legitimidad tendrá y podremos blindarlo de todos los retos que todavía quedan en el camino.

La semana pasada, en un encuentro de Colombia 2020 de El Espectador, Eamon Gilmore, representante de la Unión Europea para el proceso de paz en Colombia, dijo que “el Acuerdo de Paz aún es la mejor noticia del mundo”. Sería útil que, con el liderazgo que el Gobierno ha demostrado en varios temas de la implementación, el país pudiera dejar atrás tanta disputa sobre los términos del Acuerdo y respaldara sin reparos su cumplimiento. Algo que, por supuesto, involucra en primera medida a su propio partido, el Centro Democrático, que no luce dispuesto a apoyarlo en este empeño.

¿Podemos imaginar una Colombia que no esté dividida sobre su justicia transicional y vea los frutos de la reincorporación de los excombatientes? Cuando el Gobierno entiende el Acuerdo como una política de Estado, esa realidad es posible. Ahora que la ONU le da un espaldarazo a lo que se ha hecho hasta ahora, ¿qué tal si empezamos a cambiar los discursos sobre la paz y nos unimos para fortalecerla?

El Espectador