Bienvenidos los pactos por una contienda política sana – El Espectador, Colombia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Si de voluntad se trata, las elecciones que están en curso deberían ser las menos agresivas y más rigurosas en la información difundida por los partidos políticos. El pacto nacional anunciado el lunes en contra de la violencia en campaña se une a otro, suscrito la semana pasada, en contra de la desinformación. ¿Cumplirán los líderes políticos las promesas que Colombia necesita con urgencia?

A partir de una convocatoria del Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia, los partidos de gobierno, independientes, de oposición y alternativos firmaron el pacto por una mejor cultura política y la no violencia en la campaña electoral. La idea, según un comunicado del evento, es “contribuir a la eliminación de los hechos de violencia, estigmatización e intolerancia relacionados con la contienda política. Para esto los partidos se comprometen a propender por una cultura política basada en el reconocimiento y el respeto por el opositor político, rechazar públicamente y denunciar ante las autoridades competentes todo lo que amenaza el funcionamiento de la democracia que afecta la participación política”, entre otras medidas para enfrentar la corrupción y la coacción del electorado.

Se trata de un gesto simbólico importante. Fue muy diciente ver al presidente, Iván Duque, hablar con el líder del partido FARC, Rodrigo Londoño (también conocido como Timochenko), durante la firma del pacto en el Palacio de Nariño. El mensaje que se le envía al país es que en Colombia se respetan todas las posturas ideológicas y que sí podemos soñar con una contienda política sin recurrir a la violencia. A eso debemos aspirar.

Algo similar ocurrió la semana pasada, cuando representantes de catorce partidos políticos firmaron un “pacto por el juego limpio”, comprometiéndose a no promover información falsa sobre sus oponentes. Si se cumpliera, la difusión de noticias engañosas se podría coartar gracias a que son los políticos quienes más se benefician de —e incentivan— las mentiras como herramientas retóricas.

Estamos de acuerdo con el presidente Duque cuando dijo que “este es un encuentro histórico porque los pactos en Colombia son posibles y lo son cuando pensamos siempre en el interés general y primigenio de la patria”.

Queda, sin embargo, la pregunta de si los partidos políticos lo van a cumplir. Porque al mismo tiempo que firmaban estos pactos, esos mismos partidos políticos avalan candidatos cuestionados en todo el país, no rechazan la estigmatización de los migrantes en sus discursos políticos y tienen redes sociales plagadas de mentiras contra sus oponentes. Lo hemos dicho en el pasado: ¿dónde está la responsabilidad política por dar avales, por ejemplo, a candidatos inhabilitados que luego son destituidos, como ha ocurrido en Cartagena?

Quisiéramos creerles a los partidos políticos y a los pactos, pero justo ayer discutíamos cómo las promesas anticorrupción, supuestamente apoyadas en consenso, no se aprobaron en un Congreso negligente y plagado de desidia. ¿Será ahora diferente? Esperamos que sí, pues ganaríamos todos los colombianos.

El Espectador