Del fraude y sus matices – Los Tiempos, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Es tiempo de hablar de fraude electoral.

Suponer que el fraude solo es cometido por el Tribunal Supremo Electoral e instituciones análogas sería ingenuidad. Para que un fraude sea efectivo, debe trabajarse con tiempo y aplicarse no solo en las urnas sino en todo lo que esté relacionado con ellas.

La lógica que está aplicando el Movimiento al Socialismo (MAS), para lograr que sus candidatos, Evo Morales y Álvaro García Linera, participen de las elecciones y las ganen, toma en cuenta el elemento de la efectividad. No vale la pena arriesgarse si, al final, no consiguen su objetivo cual es el de la reelección, incluso la indefinida.

Entonces, la reelección de Morales no es de este año, ni siquiera del anterior sino que tiene larga data. A poco de asumir el poder, algunos notorios masistas –de los que algunos son actuales ministros de Estado– admitieron que su partido había llegado al poder para quedarse. En ese momento no les hicimos mucho caso, pero lo que está ocurriendo ahora muestra que no nos mintieron, por lo menos en eso.

Por lo visto, la reelección indefinida de Evo formaba parte de la estrategia masista y lo que ahora se está haciendo es aplicarla. Lo que hace, ahora, es administrar esa primera parte del fraude, el de la cama legal para que se acueste la candidatura oficialista.

¿Habrá fraude en las urnas? Hay argumentos tanto para un “sí” como para un “no”. El hecho de haber habilitado bolsones de votantes en el exterior, solo en los países en los que ganó el MAS, da razones para sospechar. Lo mismo pasa con el manejo sospechoso del padrón y tantas renuncias en el Órgano Electoral, las más numerosas de su historia.

Pero, por otra parte, parece que el propio MAS está consciente de que no ganará las elecciones en las proporciones que anuncia públicamente –llegó al ridículo de decir que vencerá con el 75 por ciento– y, por ello, tiene miedo a perder los dos tercios que tiene en el órgano legislativo.

Pero este partido no da puntada sin hilo. Si eso pasa, ya tiene listo su plan “C” y su operador político en la oficialista confederación de campesinos ya lo ha revelado: desatarán movilizaciones en las calles para la aprobación de normas.

Por tanto, es evidente que hay un proceso de fraude electoral en marcha, pero este no se limitará –y quizás ni llegue– a las urnas sino que se aplicará en todas las plazas de poder controladas por el MAS.

Los Tiempos