Honduras: aumentan los ataques contra comunidades indígenas lencas

En las últimas semanas las comunidades organizadas en el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, Copinh, realizaron una protesta en las instalaciones del Instituto Nacional Agrario, en demanda a la titulación de 9 terrenos en los departamentos de Intibucá, Comayagua y Santa Bárbara.

En esa acción se logró que el Estado de Honduras se comprometiera a iniciar los estudios para la entrega de títulos comunitarios a las comunidades indígenas lencas. Sin embargo, la misma ha desatado una serie de amenazas contra algunos de sus líderes y lideresas.

A tal grado que sectores allegados a la empresa Desarrollos Energético, Desa, propiedad de la familia Atala en Rio Blanco y vinculada con el crimen de Berta Cáceres, dañaron los cultivos de maíz que eran el sustento de las familias de esa comunidad, según denuncia el Copinh.

Lo mismo sucedió en la comunidad el Mirador 2 de Siguatepeque, donde la Policía Nacional destruyó los cultivos de la gente, precarizando aún más la situación de pobreza que viven las comunidades indígenas.  En este sector el empresario que reclama la tierra que ocupan los indígenas es Moisés Starman, ex funcionario público y cónsul honorario judío en el país.

Sólo en Siguatepeque, “aproximadamente 50 mil plantas de café y 7 mil de plátano han sido destruidas por miembros de la Policía Nacional, comando Tigres y Militares”, expresa Selvin Milla, dirigente del Copinh.

Son 29 familias quienes a diario han trabajado la tierra y sembrado colectivamente el café y plátano para poder vender el producto y tener un sustento. “Están provocando un genocidio”, Selvin denuncia que, la destrucción de estos cultivos representa el presagio de una severa hambruna que además del despojo territorial tendrá que enfrentar el pueblo Lenca.

En el caso de Río Blanco en Santa Bárbara, 15 manzanas de tierra sembrada con maíz fueran destruidas. Además, la noche del miércoles 31 de julio, ex-empleados de la empresa DESA amenazaron con un machete a la lideresa Rosalina Domínguez, de la comunidad de Río Blanco, cuando ésta regresaba a su casa junto a una compañera y dos niñas.

Según la información suministrada por el COPINH, los agresores les cortaron el paso amenazándolas con un machete y diciendo “de aquí no va a pasar” y “esta es bruja igual a Berta”, en relación a Berta Cáceres, con quien Rosalina mantenía una relación muy cercana, y quien fue asesinada en marzo de 2016.

Ante las amenazas, Rosalina y sus acompañantes se vieron obligadas a tomar otro camino a través de un potrero, causando que una de las niñas se lastimara las costillas.

El Copinh exige una investigación real a estos delitos catalogados como graves porque atentan contra la seguridad alimentaria y la vida de los indígenas. Que se deduzcan responsabilidades a la policía y gente particular que participó en la destrucción de los cultivos.

Además, la titulación inmediata de los 9 terrenos que ancestralmente han ocupado las comunidades, y que hoy están siendo reclamadas por políticos y empresarios vinculados al gobierno.

Desde la cosmovisión Lenca, Selvin dice que seguirán sembrando maíz, frijol y organización para resistir ante un gobierno que está despojándolos de sus territorios y su cultura.

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