La inmensidad de la región amazónica

La Amazonía representa cerca del 61% del territorio brasilero y constituye la mayor cobertura de bosque tropical del planeta. La región concentra el 98% de las tierras indígenas, el 77% de las unidades de conservación y además territorios quilombolas, todos ellos sumados, representan el 32% de la superficie del país.

Su extensión y biodiversidad alberga a 170 pueblos indígenas, 357 comunidades remanentes de quilombos[1] y miles de comunidades de caucheros, castanheiros [recolectores de frutas secas], ribeirinhos [habitantes de las orillas de los ríos], quebradeiras de coco babaçu [rompe cocos babasú], asentados de la reforma agraria, entre otros. Hogar de muchos pueblos, culturas y lenguas que viven allí por más de 11.000 años.

La región, responsable por cerca de una quinta parte del agua dulce del mundo, almacena en sus ricas selvas y suelos, cantidades sustanciales de carbono que, de lo contrario, se concentrarían en la atmosfera generando calentamiento global. También es territorio de miles de especies de interés para la ciencia y la humanidad.

La Amazonía tiene un papel fundamental en la integración sudamericana. Entre los cinco países de mayor biodiversidad del mundo están Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Además de eso, comparten ese bioma Bolivia, Guyana y Surinam. El enfrentar la deforestación, las actividades madereras, las quemas ilegales, la expansión desordenada de la pecuaria y de la soja, así como la implantación de grandes proyectos minerales, energéticos y viales que implican graves consecuencias para la territorialidad, cultura y sobrevivencia de los pueblos amazónicos, es una lucha necesariamente latinoamericana y una lucha mundial de los pueblos.

Nota

[1]             Los quilombos son asentamientos rurales de población mayoritariamente negra, creados inicialmente por esclavos fugados.


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