Las elecciones uruguayas – La Nación, Argentina

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La República Oriental del Uruguay, al igual que la Argentina, tendrá elecciones presidenciales el 27 de octubre. Si ningún candidato obtuviera en la primera vuelta más del 50% de los sufragios, como parecería previsible, habrá una segunda vuelta el 24 de noviembre, también de manera coincidente con nuestro país en el caso de un ballottage.

Las elecciones internas habidas en los partidos políticos de nuestros vecinos fueron, como siempre, ordenadas, sin otras sorpresas de importancia que las de la amplia victoria del ingeniero Ernesto Talvi por sobre el expresidente Julio María Sanguinetti. Una nueva y prometedora figura ha emergido, pues, en el Partido Colorado, relegado desde hace años a la condición de partenaire, de sus viejos adversarios, los blancos.

El oficialismo, agrupado en el Frente Amplio, llevará como candidato presidencial a Daniel Martínez, exintendente de Montevideo. Este derrotó a la única mujer candidata, la izquierdista Carolina Cosse, y al sindicalista Oscar Andrade. El Partido Nacional encabeza, entretanto, las preferencias de la opinión pública, impulsado por la candidatura de Luis Lacalle Pou, hijo de un expresidente. Hay coincidencia general hoy en que Lacalle Pou podría poner término a la continuada época de gobiernos frentistas iniciada en 2005, primero con Tabaré Vázquez, luego con José Mujica, y de nuevo con aquel médico oncólogo, primer presidente izquierdista de Uruguay, que había sido antes intendente de Montevideo.

Las elecciones primarias no son de participación obligatoria en Uruguay. Se explica, así, que solo haya participado en la compulsa reciente el 40,21% de los ciudadanos habilitados para ejercer el derecho al sufragio. Quien finalmente resulte ganador sucederá el 1º de marzo de 2020 a Tabaré Vázquez. El Frente Amplio se encuentra a tal punto en el momento electoral más crítico desde que tomó por primera vez el poder en 2005 que las últimas encuestas de opinión establecen que su candidato presidencial perdería tanto ante Lacalle Pou como frente a Talvi. A una situación económica nacional difícil, se suma la inseguridad rampante en los principales centros urbanos, algo desconocido en el pasado por los uruguayos, y la airada protesta de los opositores, más el desencanto de muchos simpatizantes del frentismo por escándalos por corrupción habidos en la gestión de los negocios públicos en los últimos años.

Como fuere, el panorama político que Uruguay tiene ante sí derivará en las repercusiones consiguientes en la Argentina y hasta podría confluir en favor de la reorientación política general en el Cono Sur, que en principio está en marcha.

La Nación