México | Siobhan Guerrero Mc Manus, filósofa transfeminista: “El aumento de las violencias ha llevado a diez feminicidios al día”

Entrevista a Siobhan Guerrero Mc Manus, filósofa transfeminista

Por Carla Perelló, de la redacción de NODAL

México está manchado de sangre. Es noticia por los asesinatos de periodistas, por las desapariciones de estudiantes y por la tasa de homicidios. Desde México, también, la antropóloga Marcela Lagarde, acuñó el término “feminicidio” para ponderar la responsabilidad del Estado y para plantear la necesidad de una política para erradicar la violencia hacia las mujeres. En las últimas semanas, como respuesta a lo que viven, colectivas de mujeres, feministas y LGBTI+ se organizaron y salieron a las calles para reclamar justicia por la violación a una adolescente por parte de efectivos policiales. Ante eso, la mayoría de los medios de comunicación y de los funcionarios públicos se indignaron por las pintadas al histórico monumento de El Ángel de la Independencia. Entonces, la convocatoria #NoMeCuidanMeViolan se volvió viral y nacional en una marcha sin precedentes el viernes 16 de agosto. En entrevista con NODAL, Siobhan Guerrero Mc Manus, filósofa transfeminista, cuenta la situación actual en el país.

Usualmente México es noticia por las altas tasas de violencia y de homicidios que hay cada día, pero desde la semana pasada la agenda de los medios hizo foco en las marchas feministas y en la violencia hacia las mujeres cuando al menos desde la década de 1990 se conoce información sobre feminicidios y violencias, ¿cómo viven en la cotidianidad mujeres y LGBTI+ esta situación?

Antes de abordar la pregunta querría señalar que seguimos teniendo un problema de cómo los medios han abordado el tema porque aproximadamente un 75 por ciento de las notas se han enfocado en “los destrozos” y no en las demandas de justicia y en las causas de la rabia. Habiendo dicho esto, esta protesta logró visibilidad precisamente porque rompió con las otras. En protestas anteriores tanto el gobierno como los medios dieron poca atención a la protesta a pesar de la brutalidad de la violencia feminicida en México. Los medios simplemente lo mencionaban, pero de manera muy marginal y el gobierno daba respuestas vergonzosas como los silbatos rosas, una propuesta del gobierno de Ciudad de México para prevenir el acoso (N de R: “Cuando veas una conducta inusual, advierte a la persona que se abstenga de realizarla. Pide apoyo de los que te rodean y acciona el silbato hasta que llegue la ayuda”, indica el instructivo de los silbatos para mujeres). En esta ocasión, sin embargo, la protesta se radicalizó a causa del tratamiento que recibió por parte de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, quien calificó la denuncia como provocación, y esta primera respuesta generó mucho enojo. A ello coadyuvó el hecho de que las autoridades parecían en connivencia con los policías, dado que ambos pusieron en duda el testimonio de la adolescente y filtraron información. Todos estos elementos generaron un clima diferente que llevó a una protesta que ha obligado al gobierno a cambiar de narrativa y obligó a los medios a prestar atención. Para ello ha sido necesario subir el tono mismo de la protesta.

¿Cuáles son los ejes de estas últimas marchas? ¿Por qué consideras que se llegó a este grado de convocatoria y visibilización?

El eje es acceder a la justicia y el cese de las violencias patriarcales. Pero no se busca la justicia únicamente para las que aún estamos vivas, sino que haya una justicia que también atienda a todas las mujeres asesinadas y que sus muertes no se vuelvan un mero expediente irresuelto. Esa es la gran demanda, el acceso a la justicia y el fin de las violencias patriarcales. Y de esta demanda se siguen demandas más concretas como la forma en la cual el gobierno y los medios han manejado el problema y la denuncia a la connivencia de muchas autoridades. Está, desde luego, la denuncia a la forma en la cual sectores enormes de la sociedad fomentan y se benefician de las violencias patriarcales al explotar y cosificar a las mujeres. Si se ha logrado este grado de visibilización y convocatoria ha sido precisamente por el aumento de las violencias, que ha llevado a que lleguemos hasta este número horrible de diez feminicidios al día, un número que parece no haber detonado políticas capaces de frenarlo. Eso y el muy mal manejo del gobierno en los primeros días de la denuncia generaron muchísimo enojo.

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La jefa de gobierno de la Ciudad de México (CDMX), Claudia Sheinbaum, tras cuestionar algunas acciones dio marcha atrás y convocó a organizaciones y referentes feministas ¿Cuáles son los pasos a seguir a partir de ahora desde el movimiento y cuáles los desafíos desde el Estado, no sólo en CDMX sino en todo el país?

Creo que el cambio en el discurso de Sheinbaum es muy positivo pero el riesgo que sigue existiendo es que termine siendo sólo un cambio discursivo. La creación de mesas desde el gobierno en las que se escuchen las voces de todos los feminismos y de todas las mujeres es fundamental; para eso las propias colectivas están impulsando la inclusión de más mujeres y de más sectores porque al comienzo había chicas sobre todo de clases medias y twitteras. A raíz de esa iniciativa en 15 días habrá una mesa sobre alianzas de personas cis (N de R: refiere a aquellas personas cuya identidad de género coincide con su sexo) y transgénero (N de R: refiere a las personas cuya identidad no coincide con su sexo) frente a la violencia. Pero el riesgo es que eso sea insuficiente si no se construye una política integral que atienda a las mujeres que ya han sido víctimas de las violencias, pero que también cambie el clima generalizado de violencia misógina a través de estrategias preventivas.


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