Argentina: el fracaso del neoliberalismo – Por José Muchnik

Argentina: el fracaso del neoliberalismo

Por José Muchnik*

Disculpen, los poetas somos reacios al lenguaje deshidratado de consultoras y centros de gobernanza, intentamos acercar la palabra a la verdad, llamar hipócrita al hipócrita, ladrón al ladrón, asesino al asesino. Trataré no obstante de permanecer cordial y pedagógico, cosa no sencilla dada la bronca y el dolor que mueven la pluma. Nuevamente nuestro dulce país al borde del abismo, nuevamente vientres vacíos empresas quebradas deuda guillotina. Aclaro: estas líneas no son de queja, son de revuelta y esperanza. En primer lugar somos muchas las víctimas del mismo opresor, el modelo “neoliberal” produce desastres, de magnitud y calidad diversa, tanto en Argentina como en Grecia, en Brasil como en Francia, en Burkina Faso como en Indonesia. En segundo lugar es importante que analicemos el credo, las fundaciones ideológicas del edificio neoliberal, las políticas económicas no son más que las emanaciones visibles de dicha ideología, estudiar sus fundaciones es necesario para demolerlo. En tercer lugar debemos hacer visible la manipulación del lenguaje, que instrumentalizan sutilmente para transmitir / comunicar dicha ideología, y ocultar sus propósitos bajo la niebla de discursos.

1. Somos todos argentinos

Transcurrían los últimos días del año 2001, el eco de los golpes contra las cortinas de los bancos todavía resuena en la memoria argentina y más allá, la crisis del corralito mostró a los ojos del mundo el fracaso rotundo del “neoliberalismo” implementado por los gobiernos de Carlos Menem (1.989-1.999) y Fernando de la Rúa (1.999-2001). Afirmamos entonces “La crisis Argentina es una crisis de humanidad… por eso somos todos a9gentinosi. Se cayó el modelo con todas sus creencias. Cenicienta no sólo no se convirtió en princesa, se volvió cada vez más pobre y fea, se acabaron las graciosas aventuras de los tres chanchitos, el tío patilludo se los comió al horno rellenos de promesas” Dijimos también “Éste no es un conflicto miserable, es un conflicto contra la miseria, esta crisis es triste pero portadora de esperanza. Es un pueblo indignado que se levanta, no sólo contra la humillación de los argentinos, sino contra la humillación del HOMBRE. Esos manifestantes llevados a la desesperación, destruyendo bancos y cajeros automáticos, nos están diciendo… ¡No somos una cifra! ¡No somos un saldo contable entre debes y haberes! […]Porque a fuerza de globalizarnos estamos todos en el mismo globo, porque hay que imaginar otro futuro para este mundo, por eso somos todos argentinos”

En el año 2003 Argentina decide tomar otro rumbo, bajo la presidencia de Néstor Kirchner se adopta una política de inclusión social, redistribución de ingresos, incentivación de la industria local, desarrollo de la investigación científica y tecnológica… renegociación y pago de la deuda con el FMI. ¡Populistas! ¡Populistas! Estigmatizaron los centros de poder, con el apoyo de grandes medios de comunicación y la corrupción de la justicia, sometida al poder “neoliberal”. El “golpe parlamentario” a Dilma Rousseff” en 2016 y la injusta encarcelación de Lula en Brasil, constituyen un ejemplo paradigmático.

En el año 2015 Mauricio Macri, con una campaña electoral hipócrita y mentirosa, accede al poder. Promete acabar con la pobreza, reducir la inflación, promover el empleo… En el año 2019, aquí estamos, el rey desnudo, con su sonrisa de cera, frente a un país quebrado. Reconozcamos la eficiencia, cuatro años de “macrismo” alcanzaron para producir esta nueva catástrofe. En honor a la verdad “Macrismo” es mucho decir, sería conceder rango teórico a un mediocre repetidor del modelo, destacado por discursos plagados de errores y por la ignorancia de la historia de su propio país. Él no hizo más que aplicar los principios del modelo NL, ello no supone inocencia alguna, aplicó dichos principios en beneficio suyo y de su camarilla de CEOs, el pequeño núcleo de especuladores financieros que protegen su fortuna en paraísos fiscales y empresas offshore. Un detalle a destacar, una vez más el FMI fue el promotor, el brazo dolarizado, de esta política, como lo había sido en el pasado. En el año 2018 cuando el fracaso del “macrismo” era más que evidente, el FMI acuerda un préstamo de 57.000 millones de dólares, que se esfumaron en pocos meses. Préstamo asesino, SEFIKILL (SErial FInancial KILLers)ii, matan con sus políticas.

2. Las fundaciones ideológicas del modelo “neoliberal”

El estado tecnocrático empresario niega en general la importancia de las ideologías y el hecho de tener una propia. “Es pura ideología”, afirmación típica para desvalorizar las ideas contestatarias, nos está diciendo que el capitalismo neoliberal es un dato inamovible, sin futuros alternativos posibles, que lo que necesitamos son expertos para aplicarlo de manera eficiente. De ahí la extrapolación: si es un buen empresario será un buen hombre de estado. Extrapolación absolutamente falsa, pues defender el interés privado a la escala (temporal y territorial) de una empresa, es cualitativamente diferente que defender el interés público a escala de un país. Pese a su falsedad se difundió en todos los estratos sociales, los éxitos electorales de personajes como Trump, Bolsonaro, Macri o Piñera no son ajenos a esta creencia.

Las ideologías existen y existieron a lo largo de la historia de la humanidad. Antonio Gramsci las define como “una concepción del mundo que se manifiesta implícitamente en el arte, en el derecho, en la actividad económica, en todas las manifestaciones de la vida individual y colectiva”iii La obra “Capital et idéologie” de Thomas Pykettyiv, publicada recientemente, comienza por afirmar: “Cada sociedad humana debe justificar sus desigualdades: hay que encontrarles una razón, sin la cual es el conjunto del edificio político y social que amenaza con desplomarse. Cada época produce entonces un conjunto de discursos e ideologías contradictorios que apuntan a legitimar la desigualdad, tal cual existe o debería existir, y a describir las reglas económicas, sociales y políticas que permiten estructurar el conjunto […] emergen generalmente uno o varios relatos dominantes sobre los cuales se apoyan los regímenes des igualitarios existentes”

En los años 80, con los gobiernos de Reagan en USA y de Thatcher en Inglaterra, luego de la caída del bloque soviético, y en el contexto de la revolución digital, asistimos a un “endurecimiento” del “neoliberalismo”. Cuyo relato pone en relieve sus fundamentos ideológicos.

a) La ineficacia del estado

A fuerza de denigrar las instituciones y empresas estatales como fuente de ineficacia y corrupción, lograron instalar dicha idea / representación, que se tradujo en el plano político por la degradación / desmantelamiento de servicios públicos fundamentales, inherentes a la función misma del estado. En consecuencia la salud pública, la educación pública, los transportes, el suministro de energía… fueron progresivamente vaciados. “Naturalmente”, al mismo tiempo, proliferaron business consagrados a dichas actividades, la educación, la salud… se transformaron en negocios rentables, al mismo tiempo que sectores crecientes de la población se vieron excluidos de dichos servicios. Nadie comprobó nunca la ineficacia de los hospitales o de la enseñanza pública en Argentina, ni del transportes ferroviario estatal en Francia, ni de las empresas petroleras estatales en México o Brasil, pero difundir esa ideología les permite aplicar sus políticas de privatización y ajuste estructural, condición sine qua non del FMI para otorgar sus créditos.

b) Del estado protector al estado emprendedor: el “libre mercado”

El viejo “estado intervencionista”, ineficaz, debe ser reemplazado según la ideología neoliberal por un estado que reduzca al mínimo su participación directa en el desarrollo de las estructuras productivas, ahora el rol del “estado moderno” debe ser el de eliminar todo tipo de trabas para que la capacidad empresaria y su potencial creativo puedan desarrollarse libremente. Eliminar controles al flujo de capitales y mercancías, eliminar controles cambiarios, eliminar leyes de protección a los asalariados… El gobierno macrista aplicó al pie de la letra el credo NL, su fracaso, cuatro años después, está a la vista. No es nuestro objetivo el análisis del proceso económico que llevó a ese fracaso, lo que deseamos subrayar es la ideología, la concepción del mundo, del modelo NL, que condujo al mismo, en particular, la concepción del estado, y su relación con el mercado. Digámoslo explícitamente, el “libre mercado” no existe, es una creencia, una piedra angular de dicha ideología. Si de algo no podemos calificar al mercado es de “ser libre”. Más bien lo contrario, es el resultado de relaciones de poder, es la arena donde se enfrentan fuerzas opuestas (no sólo económicamente). El vector resultante de esa confrontación depende, como en las ciencias físicas, de la relación de fuerzas. El actual conflicto comercial entre USA y China, lo confirma con creces.

c) El “enriquecimiento de los ricos”, las políticas fiscales y la teoría del “derrame”.

El estado emprendedor debe entonces hacer lo necesario para facilitar la ganancia empresarial, no de las pymes, sí de las grandes compañías que podrán traducir esas ganancias en nuevas inversiones, creando nuevos empleos, que a su vez crearán ingresos, que impactarán en el desarrollo del consumo y en la reducción de la pobreza, llevándonos algún día a la pobreza cero. “Voilà” el círculo virtual del credo NL, conocido como “Teoría del derrame”. En consecuencia, a corto plazo, toda política de “redistribución de ingresos” es negativa, atenta contra el círculo virtual. Pobres del mundo sed pacientes, favoreced la concentración de la riqueza en pocas manos, que sabrán invertir, crear más riqueza, que en un futuro disfrutaréis. Teoría del derrame en español, trickle-down theory in english, théorie du ruisselement en français… poco importa el idioma: no existe. Nunca nadie pudo comprobarla, más bien lo contrario, la crisis que estamos viviendo a nivel internacional, es en parte debido a la concentración de la riqueza y el crecimiento de las desigualdades a partir de los años ochenta. ¡Qué importa que exista o no! Sigamos concentrando riquezas, algún día se derramarán. Las políticas fiscales también sirven para eso, para enriquecer a los ricos, la eliminación en Francia del ISF (impuesto a las grandes fortunas) en 2017, tuvo ese objetivo, los regímenes fiscales del que benefician Google, Apple, Face Book; Amazon y otras grandes compañías responden a la misma ideología.

d) La meritocracia

Otra piedra fundacional del edificio NL: “la libertad de oportunidades”. Esta sociedad da oportunidades iguales a [email protected], si no triunfáis culpabilizad, tal vez tengáis la inteligencia perforada, sarampión de timidez o cachetes muy gordos, o no sabéis cruzar la calle ¡Hay que moverse! ¡Cruzad la calle y encontraréis un empleo! (Emmanuel Macron, 2018, diálogo con un desempleado) Y se lo creen también, muchos se lo creen, entran en la loca competencia, podemos salvarnos, aplastando al vecino no importa, podemos triunfar, tienen un “burn out” (stress laboral”) no importa, tenemos que mostrar a los Jefes nuestros méritos. Que muchos crean es importante, para que el modelo funcione deben creer en él, los que disfrutan y también los que sufren por su causa. Pero la “libertad de oportunidades” tampoco existe, eso sí fue demostrado (Pyketty op. citado) La familia de la que vienes, el lugar de nacimiento, el tipo de escuela y de universidad a la que fuiste… son factores esenciales para el ascenso social.

3 La manipulación del lenguaje

El modelo dominante no sólo tiene una ideología que lo fundamenta y cohesiona, también necesita un lenguaje para comunicar sus ideas y asentar su dominación.

a) El significado atribuido a las palabras deviene fundamental

Desde sus orígenes los seres humanos tuvieron necesidad de comunicar con otros seres humanos para organizar su vida en sociedad. Sin lenguajes no hubieran sido posibles leyes, ni códigos, ni mitos que trasmiten los valores y creencias de diferentes culturas. Comenzado el tercer milenio, en la “era digital”, la informática complejizó aún más los lenguajes y sus formas de transmisión. La batalla por el sentido que se le asignan a palabras y expresiones se presenta en cotidianos espectáculos, las imágenes / logos / emojis… con su fuerza simbólica, se asocian a los lenguajes existentes, confiriendo una nueva dimensión a las formas de comunicación. Las “fake news”, noticias falsas, mejor dicho falseadas, irrumpen, contaminan medios, prensa, redes, blogs… También irrumpe la pos verdad (post truth), se fabrican verdades a pedido. La instrumentalización política de las grandes bases de datos, el célebre big-data, se vuelve una actividad rentable. El significado atribuido a las palabras deviene fundamental, por eso el lenguaje se convierte en un campo de batalla entre diversas concepciones del mundo. Batalla menos visible que otras, pero no menos fundamental para decidir en qué tipo de sociedad queremos vivir, basada en qué tipo de relaciones entre los humanos y con la naturaleza. Batalla que se agudiza en momentos de crisis como el que estamos atravesando. “El que gana es el que logra imponer su lenguaje a su adversario” (George Lakoff)v Este lingüista americano, insiste sobre el hecho de que la decisión de los electores no es racional y analítica, sino que es el resultado de una asociación de ideas e imágenes articuladas por un marco narrativo (“framing”). De ahí la importancia de imponer al debate sus propias narrativas, metáforas, léxicos y lenguaje, en los cuales los electores puedan reconocerse.

b) El hackeo de palabras

El rapto de bellas mujeres fue una constante en la historia de la humanidad, el rapto de bellas palabras pasó más desapercibido. Palabras con una carga simbólica positiva son sometidas / instrumentalizadas, puestas al servicio del paradigma socio-económico dominante. El rapto de la palabra “libertad” es emblemático, se sirvieron de ella para embellecer el “marketing” neoliberal. Ya vimos que la “libre competencia” o “libre mercado” son viejos engaños que duran siglos, hay un mercado, pero no es libre, ni el mercado de productos, ni el mercado de capitales, ni el mercado de trabajo. ¿Cuál es la libertad del trabajador? ¿Cambiar su tiempo por un salario fijado por reglas que no controla en absoluto? ¿Es esa la libertad de oportunidades? Convengamos que la operación de comunicación, apropiarse de la palabra “libertad”, fue un éxito. “República” también fue raptada, pese a que su gobierno deterioró severamente la justicia y la democracia en Argentina, las huestes “macristas” agitan la disyuntiva “República o autoritarismo”, donde son ellos, por supuesto, que asumen la defensa de los valores republicanos contra el “populismo”, cuando en realidad la oposición es “SEFIKILL o pueblo”, pero la palabra pueblo desapareció del lenguaje NL, hablan de gente, más “soft”, la sustitución es llamativa. ¡Hasta del “futuro” tratan de apropiarse”! La declaración de 150 artistas, científicos e intelectuales distinguidos que convocaba a votar a Macri termina con la siguiente frase “Frente al dilema pasado o futuro, nosotros apostamos al futuro”vi Tanta manipulación realizada por personalidades de tan alto nivel merecía una respuesta: “Ustedes saben que somos el resultado de una historia de sucesos, felices o infelices, que fueron modelando nuestras identidades, individuales y colectivas. Ustedes saben que es la comprensión de nuestro pasado, como nación y como humanidad, que nos permitirá discernir los futuros posibles […] vuestro dilema es conceptualmente falso”vii

El lenguaje es maquillado, instrumentalizado de numerosas e ingeniosas maneras, según los intereses del poder. ¿Escucharon hablar de “optimización fiscal”? Expresión que tuvo un éxito inusitado, ampliado por la revolución digital que facilita los flujos financieros hacia los “paraísos fiscales”. En realidad un lenguaje verdadero hablaría de multimillonarias evasiones impositivas, hacia “guaridas fiscales” donde operan bancos y consultoras especializadas en este tipo de fraude, al servicio de sociedades y personas multimillonarias (pobres y clases medias abstenerse). Convengamos que llamarse “Especialistas en optimización fiscal” es mucho más apropiado que llamarse “Especialistas en evasión impositiva” para estos “facilitadores” de estafas. ¿Otro ejemplo? En ocasión de la firma reciente de un préstamo por 4 mil millones de euros a la república del Ecuador (marzo 2019), la señora Christine Lagarde manifestó que se trataba de “un vasto programa de reforma que apunta a reformar la economía y a abrir la vía de un crecimiento fuerte, sostenible y equitativo” Las palabras en negritas, utilizadas para maquillar el discurso, pronunciadas sin enrojecimientoviii

La palabra “neoliberalismo” también es un buen ejemplo de la manipulación del lenguaje, pues el liberalismo, movimiento iniciado en el siglo XVII por John Lockeix , defendía las libertades individuales frente al poder absolutista de los estados monárquicos, su filosofía inspiró a pensadores franceses como  Voltaire y Rousseau, que influyeron en la fundación de los estados republicanos. Los llamados “neoliberales” del siglo XXI, defienden por el contrario el poder absolutista de las grandes compañías multinacionales y sus aliados, minando la libertad de los ciudadanos. El “neoliberalismo” no tiene nada de liberal, salvo la palabra “libertad” que lograron hackear.

c) ¿Liberalismo o “destructivismo”

¿Y si hacemos un esfuerzo por acercar las palabras a la verdad? No es fácil renovar el lenguaje, ello depende de un complejo proceso social, pero estoy tentado de proponer un neologismo que tal vez devenga palabra. ¿Si los llamamos “destructivistas”? ¿Si los denominamos por lo que realmente son? Ya que es esa la característica que los distingue: destruyen las instituciones del estado, destruyen la enseñanza, la salud, los tejidos sociales… destruyen las economías y culturas locales, las dignidades nacionales, la fraternidad entre los pueblos, también destruyen la naturaleza, contaminan mares, ríos, reservas acuíferas… No es en sus discursos que encontraréis la verdad, es en la vida, en el resultado de sus políticas destructoras en este planeta.

*Poeta y antropólogo, miembro de la ACAF (Asamblea de ciudadanos argentinos en Francia) Conferencia pronunciada en la “Maison de l’Amérique Latine” de París el 25 de septiembre de 2019. Agradecimientos a Carlos Schmerkin por su atenta lectura y sugerencias


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