Ecuador: la Asamblea Nacional rechaza la despenalización del aborto en casos de violación

La Asamblea de Ecuador negó la despenalización del aborto para víctimas de violación en Código Penal

El Pleno de la Asamblea Nacional de Ecuador negó la despenalización del aborto para víctimas de violación y en casos de incesto, estupro o inseminación no consentida con 65 votos a favor de la propuesta, 59 en contra y seis abstenciones, en el debate de las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP).

La votación se llevó a cabo la noche de este martes 17 de septiembre de 2019, en Quito, y no alcanzó la votación necesaria (70 votos) para que la reforma, en este punto en particular, fuera aprobada. Faltaron cinco votos para que se apruebe la propuesta.

El asambleísta Guillermo Celi, de Suma, pidió que la votación sea reconsiderada, a lo que el Pleno no dio paso.

Los artículos 33, 34 y 35 del proyecto de cambios del COIP pretendían reformar al artículo 150 de la Ley penal ecuatoriana, que define al aborto no punible como “el aborto practicado por un médico u otro profesional de la salud capacitado, que cuente con el consentimiento de la mujer o de su cónyuge, pareja, familiares íntimos o su representante legal, cuando ella no se encuentre en posibilidad de prestarlo”.

La normativa disponía que el aborto ya no será punible “1. Si se ha practicado para evitar un peligro para la vida o salud de la mujer embarazada y si este peligro no puede ser evitado por otros medios”.

La reforma propuesta por los asambleístas planteaba añadir los numerales:

“2. Si el embarazo es consecuencia de una violación, violación incestuosa y en el caso establecido en el artículo 164 de este Código.”

“3. Si el embrión o feto padece una patología congénita adquirida o genética incompatible con la vida extrauterina independiente, en todo caso de carácter letal, determinado por un profesional de la salud”.

También se negó agregar como párrafo final del artículo 150, el siguiente texto: “Para el caso del numeral 2, será necesario que el tiempo de embarazo no supere las catorce semanas de gestación y no se requerirá la preexistencia de una sentencia o resolución, bastará con la afirmación de la víctima ante el personal médico. Esta afirmación se convertirá en noticia criminis para que se lo investigue por parte de las autoridades competentes. En el caso de que la víctima sean niña o adolescente, no se requerirá de autorización por parte de sus progenitores, curadores o representantes legales para la práctica del aborto bajo el supuesto previsto en el numeral dos de este artículo. Para el efecto, el Estado proveerá acompañamiento necesario para que su decisión sea libre e informada.”

El Comercio


La Asamblea obliga a parir a las violadas

Las disposiciones del Código Integral Penal sobre el aborto (artículo 150) quedaron tal y como las redactaron, hace seis años, los correístas: sólo una mujer que padezca una discapacidad mental y quede embarazada como producto de una violación puede practicarlo sin ser criminalizada por ello. Las demás serán perseguidas: la Asamblea Nacional negó ayer la propuesta de despenalizar el aborto en todos los casos de embarazo por violación. El artículo más polémico de las reformas no pasó y la calle estalló con cantos de celebración y gritos de protesta.

Por lo demás, no hubo sorpresas en las laboriosas e interminables votaciones que se produjeron en el Pleno al final de la tarde de ayer: se aprobó la producción y comercialización del cannabis con fines medicinales; se levantó la prohibición de identificar y mostrar públicamente los rostros de las personas procesadas por delito flagrante; se aprobó la figura del comiso sin sentencia para implicados en narcotráfico y otros crímenes; y se negó (gracias a la oposición de los correístas y la abstención de los socialcristianos) la incautación de bienes en delitos relacionados con la corrupción.

La oficialista Ximena Peña, presidenta de la Comisión de Justicia y ponente del proyecto de reformas al Código Penal, expuso largamente los resultados de su trabajo de sistematización en el que incluyó los aportes producidos en los debates parlamentarios. Concluyó con un dramático llamado a sus pares: “No demos la espalda a la posibilidad de que las niñas y adolescentes violadas puedan decidir qué es lo mejor para ellas. En esta Asamblea todos somos provida. Que no vayan presas, que tengan el derecho de decidir”.

Ya desde la mañana, cuando tuvieron lugar dos sesiones con agendas muy lejanas al Código Penal, el tema del aborto había dividido al salón plenario en dos territorios física y literalmente marcados por sus respectivos emblemas: a la derecha del hemiciclo, los asambleístas de CREO colocaban banderines celestes con la inscripción “Salvemos las dos vidas” en la parte más visible de sus escaños; a la izquierda, adscritos por fin a la causa de la despenalización del aborto gracias al océano que los separa de su ultra conservador líder político, los correístas ataban pañuelos verdes a sus micrófonos como si no fueran ellos los causantes del entuerto que ahora se pretendía deshacer.

Afuera, frente a la entrada posterior de la sede legislativa y separada por un doble cinturón de Policías y vallas de seguridad, la sociedad dividida se manifestaba. Destacados ‘influencers’ ultramontanos de las redes sociales habían llegado desde Guayaquil, con un camión de la “Caravana por la vida” y un aguerrido grupo de militantes de la Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción Pro Cultura Occidental, el nuevo rostro de la filo fascista Tradición, Familia y Propiedad (TFP), con su leones rampantes, sus estandartes romanos y su parafernalia medieval. Al frente, gritando consignas impublicables y aporreando sus tambores, grupos feministas pro aborto les hacían la contra.

En el Pleno, las votaciones transcurrían lenta, pesada, aburridoramente: siete veces, sin contar con las respectivas reconsideraciones y rectificaciones: doce en total. Primero se votó para aprobar la forma de votación. Luego se votó el bloque general de capítulos del Código (más de cien artículos de un solo golpe) excluidos los polémicos: aborto, cannabis, comiso sin condena, incautación, identificación de procesados. Estos cinco fueron votados por separado y uno por uno. La votación sobre la despenalización del aborto concluyó con 65 a favor (se necesitaban 70 para aprobarla), 59 en contra y 6 abstenciones. Y fue la única celebrada con aplausos por los ganadores. Hubo expresiones de alegría y de alivio en los principales exponentes de la causa antiaborto: Roberto Gómez repartía abrazos entre sus coidearios; Esteban Torres tuiteaba emocionado; Lourdes Cuesta aplaudía; Héctor Yépez levantaba los brazos y saludaba en gesto de victoria.

El resultado, una vez que los partidos dejaron en libertad a sus integrantes para votar de acuerdo a sus conciencias, era impredecible. Sin embargo, todo se jugaba en la derecha. Y los líderes marcaron las tendencias. Con Guillermo Lasso en contra, sólo unos pocos asambleístas de CREO se jugaron por el voto a favor: Gloria Astudillo, Jeannine Cruz. Al contrario, con Jaime Nebot a favor, sólo un puñado de irreductibles socialcristianos se jugaron por el voto en contra: César Rohón, Henry Kronfle, Esteban Torres…

Afuera, cuando se anunció el resultado, los militantes proaborto redoblaron sus gritos y los ultramontanos se entregaron a sus oraciones. Dos misas habían celebrado a lo largo de la tarde en un altar improvisado presidido por una imagen de la Virgen de Fátima. Y cuando terminó la sesión, en el camión de la Caravana por la Vida, recibieron y presentaron a los protagonistas de la jornada: Roberto Gómez, “uno de los grandes asambleístas, héroe de esta batalla”; Amparo Medina, “la gran guerrera que ha conducido este trabajo”; Félix Pilco, “asesor de un asambleísta que desde adentro nos ayudó a hacer el cabildeo”. Pegada al micrófono, una improvisada maestra de ceremonias no paraba de presentar a los héroes de la causa: Sonia María Crespo, Cris Franco, Rosana Queirolo, “los jóvenes de Traición, Familia y Propiedad, que trajeron 50 mil firmas a la Asamblea”…

Y así terminó todo. El país tiene un nuevo Código Penal. Decenas de temas se adecuaron a los tiempos y unos pocos continúan donde García Moreno y Rafael Correa los dejaron.

Seguridad

La Policía, con reglas claras

El nuevo Código Penal pone algunas cosas más claras para la Policía. Se incluye una definición sobre el “deber legal” de la fuerza pública y se especifica, por fin, en qué consiste el uso progresivo de la fuerza y cuáles son sus niveles. Además, se otorga a los uniformados la atribución de requisar armas blancas (las responsables de una abrumadora mayoría de asesinatos) a la población civil.

Expreso


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