Manosear el TIAR – Por Pablo Barahona Krüger

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Pablo Barahona Krüger(*)

El manoseo del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) debe preocupar a todo Estado de Derecho soberano y civilista, pero más aún, a quienes, por no mantener el ejército como institución permanente, dependen del derecho internacional y la «asistencia recíproca».

Costa Rica -solo para darnos una idea- es el país que más ha invocado el TIAR desde que entro en vigencia en 1948.

Va siendo hora de que la academia y la prensa (si no es pedirles demasiado) empiecen a cribar los pasos del canciller Ventura y su jefe Alvarado, que podrían estar perdiendo de vista la peligrosidad del precedente que está asentando un grupo de países en claro alineamiento con EEUU, que le viene tomando el dictado al ala de la oposición venezolana más conservadora y falta de inteligencia política, cuyo alfil, Luis Almagro, es el elemento más divisivo de la comunidad Interamericana que haya pasado por la Secretaría General de la OEA -que lo diga yo que lo recibí siendo apenas candidato y me prometió que NO se reeligiria y después le di el voto el día de su elección, en nombre de Costa Rica, por haberlo así decidido el Presidente de entonces, amen de que era el único candidato-.

Que se esté partiendo a la OEA en dos, es una cosa.

Pero que el TIAR se desnaturalice para ir gradualmente acercando la posibilidad de intervenir militarmente países geopolíticamente hiperestratégicos para el primer mundo, es totalmente otra. Lo que no tiene nada que ver, aclaro, con que Maduro debe irse y es un déspota miserable así como un corruptor irredimible de su país, como muchos otros que postraron a ese, otrora, gran país, corrompido lastimeramente desde su fundación.

Pero escribo desde y para Costa Rica esta vez. Así como los venezolanos piensan primero en su país o los gringos en el suyo.

Acaso en la Región no quedan arrestos para advertir que nada de lo que decidió en Nueva York este grupo de países, en cuenta CR, desvirtuando el TIAR tan innecesariamente, requería la invocación del TIAR?

NADA de lo que dispusieron necesita la sombrilla del TIAR.

Amen de la burla al Consejo Permanente de la OEA que hoy se ve desplazado por un claro fraude de ley que, primero se llamó Grupo de Lima, y ahora, peligrosamente, Reunión de Estados Parte* del TIAR (*nombre abreviado dado el innecesariamente largo título que los diplomáticos decidieron conforme a su legendario sentido impráctico e instinto para la pose, para semejante desfile de focas aplaudido ras que se dieron cita en Nueva York).

El riesgo inconmensurable de que el TIAR termine devaluado, es impagable para nosotros. Irrelevante para los demás. Por su ejército primero y por su tamaño después.

Insisto, escribo desde y para CR, aun sabido que los venezolanos, desde su corazoncito maltrecho y su hígado envenenado por el forzoso exhilio, no podrán entender razones. Esto no es para ellos ni por ellos, sino por nosotros. Y ese derecho a establecer prioridades tan nuestras se llama: soberanía.

(*) Abogado, comunicador y profesor universitario.

La Revista


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