El apoyo externo a la estrategia de la derecha – Cambio, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La estrategia desestabilizadora que lleva adelante la derecha tiene vínculos internacionales. Algunos indicios de esos lazos salieron ayer con la intervención del delegado de Juan Guaidó (autoproclamado presidente de Venezuela) en la OEA, la actitud injerencista de EEUU y el informe de una Misión de Observación que, según denunció México, “trastocó” e “interfirió” el proceso electoral boliviano y se alejó del principio de no intervención en asuntos internos de los países.

En el primer caso, Gustavo Tarre, delegado de Guaidó, ofició de portavoz de Carlos de Mesa, ya que leyó en la OEA una carta enviada por el exvicepresidente.

“El candidato presidencial Carlos (de) Mesa me ha pedido que dé lectura en este Consejo Permanente a una comunicación y procedo a hacerlo”, dijo Tarre, que junto con los representantes de Estados Unidos y otros países solicitó una reunión del Consejo Permanente de la OEA “para considerar la situación en Bolivia”. En la misiva, De Mesa se refiere a una maniobra de fraude (pero no presenta pruebas plenas). Esta postura fue apoyada por el enviado de Guaidó.

En cuanto se refiere a EEUU, su embajador ante la OEA, Carlos Trujillo, sin mostrar ninguna evidencia verificable, sostuvo que la suspensión del conteo rápido del sistema TREP fue usada por el Gobierno boliviano para “robar” las elecciones y “cocinar” los resultados, según el reporte de Erbol.

Por su lado, en una clara actitud injerencista, el subsecretario interino de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, “urgió a Bolivia respetar el resultado de las elecciones bajo el riesgo de ‘serias consecuencias’”, según el reporte del periódico El Comercio.

Un tercer indicio es la actitud de la Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA que, pese a que el conteo de votos estaba en curso y no había concluido, anticipó criterio al expresar “su profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de las urnas”. Por si fuera poco, la delegación recomendó que haya segunda vuelta, aunque la diferencia entre el primer y segundo candidatos supere el 10%.

Esta postura viola los artículos 23 y 24 de la Carta Democrática Interamericana, que establece que son los Estados los responsables de las elecciones y que la OEA solo puede brindar “asesoramiento o asistencia” mediante misiones de observadores.

“El trabajo de la MOE es de naturaleza técnica y no vinculante. La Carta Democrática Interamericana, en su artículo 23, brinda asesoramiento o asistencia, no dictamina elecciones”, sostuvo la embajadora de México ante la OEA, Luz Elena Baños.

La diplomática indicó que a su país le preocupa que en el caso de las actuales elecciones bolivianas, la MOE actuó al margen de los principios de objetividad y neutralidad, puesto que el lunes calificó de “manera apresurada” los comicios sin fundamentos factuales y objetivos como para dejar entrever supuestas irregularidades.

La propuesta de la MOE de actuar al margen del mandato de las urnas, además, va contra el artículo 166 de la Constitución Política del Estado, que indica que el presidente y vicepresidente serán proclamados cuando hayan “reunido el cincuenta por ciento más uno de los votos válidos; o que haya obtenido un mínimo del cuarenta por ciento de los votos válidos, con una diferencia de al menos diez por ciento en relación con la segunda candidatura”.

Es en este contexto internacional que grupos fascistas asaltaron instituciones públicas para impedir el recuento de votos, vulnerando así la voluntad del pueblo expresada democráticamente en las urnas.

El presidente y vicepresidente serán proclamados cuando hayan “reunido el cincuenta por ciento más uno de los votos válidos; o que haya obtenido un mínimo del cuarenta por ciento de los votos válidos, con una diferencia de al menos diez por ciento en relación con la segunda candidatura”.

Cambio