En América Latina y el Caribe el 12 de octubre es el Día de la Resistencia Indígena

Las luchas indígenas en América

Por Darío Aranda

El 12 de octubre es una fecha de luto para los pueblos indígenas de América. Pero también de resistencia y lucha, que en Argentina se expresa en la defensa del territorio y el rechazo a la explotación de litio e hidrocarburos, contra la megaminería y el agronegocio transgénico. Denuncian que en el país se incumplen los derechos establecidos en leyes nacionales y convenios internacionales de derechos humanos que protegen a los pueblos originarios. A 527 años de la llegada de Cristóbal Colón a Abya Yala (nombre reivindicado por las comunidades como previo a América) los pueblos indígenas se movilizan y comunidades mapuches llaman a resistir desalojos.

La Asamblea de Comunidades e Indígenas Libres de Jujuy inició el 4 de octubre una “caminata por el agua y la vida” que termina este sábado en San Salvador de Jujuy. Durante ocho días atravesaron una decena de ciudades en rechazo a la megaminería y por la falta de aplicación de los derechos indígenas. Partieron de la localidad de Yavi, pasaron por La Quiaca, Abra Pampa, Humahuaca, Tilcara, Purmamarca, Tumbaya, entre otras. “Gobernador Gerardo Morales basta de violar los derechos indígenas”, se lee en la bandera que encabezaba la marcha.

Un “repartimiento de indios” de 1582, conservado en el Archivo General de la Nación.

“Con la invasión de 1492 el Abya Yala fue sometida a sangre y fuego. Y las naciones originarias fueron despojadas. Hoy la historia continúa con las políticas extractivistas y saqueadoras de los neoliberales”, denunciaron desde la Biblioteca Andina Ñawpayachaykuna, que es parte del reclamo. Raúl Sajama, de la Asamblea de Comunidades, aclaró que el reclamo va dirigido tanto a los actuales gobernantes (provinciales y nacionales) como a los que asuman el 10 de diciembre.

Esta semana se conoció el Premio Nobel de Química para los científicos desarrolladores de las baterías de litio. Notas periodísticas celebraron que Argentina cuenta con grandes reservas del mineral y académicos de diversos rubros publicitaron sus trabajos con propuestas de explotación. No hubo mención a las consecuencias ambientales y sociales que genera en los territorios. En las Salinas Grandes (Jujuy y Salta) las comunidades Kollas y Atacama rechazan desde hace una década la invasión de empresas, que intentan explotar el lugar de vida y trabajo de las comunidades.

La Mesa de Pueblos Originarios de la Cuenca de Guayatayoc y Salinas Grandes exige que se cumplan los derechos vigentes (Convenio 169 de la OIT), que obliga a obtener el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades. Implica que ninguna empresa ni gobierno puede ingresar a territorio indígena sin el visto bueno de la comunidad.

En tiempos que la crisis climática y la figura de Greta Thunberg ganaron espacio mediático, poco se consulta a los pueblos indígenas, que luchan y protegen la biodiversidad del planeta. “Desde siempre alertamos del desastre al que nos llevan gobiernos y multinacionales, pero no quisieron ni quieren escucharnos”, afirmó Argentina Paz Quiroga, autoridad del Pueblo Warpe de San Juan. Recordó que el cambio climático tiene responsables directos, con distintos rostros según cada región: “Barrick Gold, la megaminería, es un ejemplo claro de la destrucción climática. Y lamentablemente es política de Estado, atraviesa los distintos colores partidarios”.

En el sur, la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche de Río Negro realizó un llamado de urgencia a desconocer fallos judicial y resistir los intentos de desalojos. “En un hecho de gravedad institucional inusitada la Justicia rionegrina pretende desalojar comunidades en plena vigencia de la Ley Emergencia Comunitaria Indígena (26160), que expresamente suspende cualquier sentencia de desalojo”, denuncia en el comunicado la Coordinadora Mapuche.

En un hecho inédito, en cinco días distintos jueces (Natalia Costanzo, Diego de Vergilio y Sergio Pichetto-Marcos Burgos) ordenaron el desalojo de las comunidades Pino Quiñe (costa del río Colorado), Newen Kurruf (Catriel) y Buenuleo (Bariloche). La organización mapuche pidió formalmente una reunión al Superior Tribunal de Justicia para “saber si el derecho indígena tiene vigencia” en Río Negro o si el Poder Judicial local ha decidido dejar de lado las leyes nacionales y tratados internacionales.

Recordaron el intento de desalojo, con Prefectura Naval, en la comunidad Lafken Winkul Mapu, con el asesinato por la espalda del joven Rafael Nahuel. “No nos queda más opción que la resistencia al accionar policial que va a pretender desalojarnos. No estamos en condiciones de avalar pasivamente el atropello que pretenden hacer, desconociendo la Constitución Nacional, el Convenio 169 de la OIT, leyes provinciales”, alertó la Coordinadora del Pueblo Mapuche.

Amnistía Internacional impulsa desde hace cuatro años un mapa colaborativo de conflictos territoriales indígenas. Ya contabilizó un piso de 250 casos muy variados: litio en Jujuy, Salta, Catamarca y San Luis; petróleo en Vaca Muerta (Neuquén, Río Negro, Mendoza); agronegocio en toda la región del Chaco argentino; megaminería en la Cordillera; hidroeléctricas en Misiones, La Pampa, Chubut y Santa Cruz. Son algunas de las amenazas que sufren los territorios indígenas. El mapa, al que se puede acceder vía territorioindigena.com.ar, cuenta con la colaboración del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa), el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y la Asociación de Abogados de Derecho Indígena (AADI), entre otras organizaciones. “Las comunidades indígenas exigen el cumplimiento de sus derechos frente a gobiernos (municipales, provinciales, nacional), empresas (agropecuarias, mineras, petroleras, de turismo –entre otras–), y ante jueces y fiscales del Poder Judicial que desoyen las normativas vigentes”, denuncia Amnistía Internacional.

Página/12


Día de la Resistencia Indígena: ¡No hay nada que celebrar!

“Vinieron. Ellos tenían la biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la biblia”, reflexionó una vez el escritor uruguayo, Eduardo Galeano, al referirse a la historia de Nuestra América, invadida por el colonialismo español.

En este día, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, escribió el siguiente mensaje a través de su cuenta en Twitter:

Fue Chávez quien reivindicó la Resistencia Indígena

Hugo Chávez Frías es quien instaura la fecha 12 de octubre como Día de la Resistencia Indígena a solicitud de los pueblos indígenas de Venezuela y América, decisión que dio a conocer en el año 2002 a través de la emisión de un decreto.

En un artículo publicado por Aporrea expone que las innumerables muestras de heroísmo del pueblo venezolano que parte desde mucho antes de los Caciques, defensores de su territorio ante la invasión española, es una historia oculta o poco difundida, pero esas realidades se han transmitido a lo largo de las generaciones.

Chávez rompió los paradigmas respecto a este día, “Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza”, recordó esta célebre frase de Bolívar el Comandante aquel año donde decretó esta honorable fecha.

Reconocimiento jurídico

Por su parte, en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la única que ha sido aprobada en Venezuela mediante referéndum popular en 1999, contempla y reconoce para los indígenas, todo un capítulo con ocho artículos, entre otros derechos los siguientes:

Articulo 119: “su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, idiomas y religiones, así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestral y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida “.

Artículo 121: Los pueblos indígenas tienen derecho a mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores, espiritualidad y sus lugares sagrados y de culto.

Artículo 122: Los pueblos indígenas tienen derecho a una salud integral que considere sus prácticas y culturas.

Artículo 124: Se garantiza y protege la propiedad intelectual colectiva de los conocimientos, tecnologías e innovaciones de los pueblos indígenas.

Artículo 125: Los pueblos indígenas tienen derecho a la participación política. El Estado garantizará la representación indígena en la Asamblea Nacional y en los cuerpos deliberantes de las entidades federales y locales con población indígena, conforme a la ley.

Correo del Orinoco


Nicaragua y el Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular

Por Manuel Lucero

Nosotros somos la herencia de nuestros ancestros.

En el albor del poblamiento del continente americano, en lo que ahora es Nicaragua, grupos humanos dejaron sus huellas en casi todo el territorio que habitaron. En casi todo el país hay sitios arqueológicos, petroglifos a la orilla de los ríos, en las montañas. Huellas que se remontan a miles de años, como en El Bosque en Estelí, o Punta Carolina en Kukra Hill y muchos otros lugares.

Después se encontraron en el territorio dos grandes migraciones, del sur vinieron los grupos indígenas Macro Chibchas: Misktus, Mayangnas, Ulwas, Ramas, que traían consigo las lenguas, los conocimientos, los artefactos, arquitectura, de las culturas de las montañas y los ríos. Esta migración se detuvo en la ancestral Moskitia, territorio binacional que se ubica en Honduras y Nicaragua, divididos administrativamente por el sagrado río Wangki o Coco, y que albergan a los pueblos mayangna y miskitu. A esta misma región llegaron posteriormente los pueblos afrodescendientes, los creoles en el siglo XVII y los garífunas a principios del siglo XX. En la otra costa, la del pacífico, llegaron las migraciones provenientes del norte. Los chorotegas, sutiabas, matagalpas y nahoas. Culturas mesoamericanas que tienen en común el cultivo del maíz, el frijol y la calabaza. Estas son las culturas pre coloniales, que existen desde el origen, por eso se les reconoce como pueblos originarios.

América, donde desembarcó en 1492 el Almirante Cristóbal Colón y luego conquistada militarmente, vivió un largo periodo colonial, casi simultáneamente con las demás culturas del continente americano. En Nicaragua fue en 1502 cuando en su último viaje el Almirante Cristóbal Colón navegó frente a la Costa Caribe de Nicaragua y pisó tierra en la bahía que hoy se llama San Juan de Nicaragua. La conquista de Nicaragua se consumó el 12 de abril de 1523, cuando montado en su caballo Gil Gonzáles Dávila, acompañado de 15 soldados de a pie y cuatro a caballo, entró en las aguas del Mar Dulce o Lago de Nicaragua, espada en mano y delante el alférez real levantando la bandera Real, tomó posesión de toda la costa y mar dulce descubierta y por descubrir, declarando a la corona española como poseedora.

La provincia de Nicaragua fue incorporada al Reino de Guatemala, junto con el resto de provincias centroamericanas, y poco a poco, el idioma español desplazó las lenguas nativas, el náhuatl, Matagalpa, el chorotega, el Sutiaba; y la religión católica sustituía los ritos ancestrales indígenas. Fue este el inicio de la ocupación de los territorios y los recursos naturales, y el desmantelamiento de los sistemas propios de autoridades y conocimientos ancestrales. Esto se mantuvo durante la época colonial bajo la monarquía española, de 1523 a 1821, con la firma del Acta de Independencia de 1821 y después de la efímera anexión al imperio mexicano de Iturbide hasta el 1 de Julio de 1823, cuando se declaró la independencia de las Provincias Unidas del Centro de América, unión que se mantuvo hasta 1838.

El Estado Republicano iniciado en 1838 durante el siglo XIX impuso el modelo de las Haciendas como mecanismo de poder de la oligarquía terrateniente sobre los pueblos indígenas y campesinos, reconociendo como ciudadanos con derecho al voto a los gamonales, caudillos locales, dueños de grandes extensiones de tierras que a la vez actuaban como jueces de mesta y comisionados militares. Verdaderos señores de la vida y de la muerte, que mantenían el control férreo del Estado. En el siglo XX el modelo de la hacienda da lugar a la modernización de la agroindustria, pero se sigue manteniendo la hegemonía política de las clases políticas tradicionales.

Todas las constituciones políticas de Nicaragua, de 1838 hasta 1967, definen el país de manera homogénea, pero a la vez profundamente discriminatorio. El concepto de ciudadanía es definido por la imposición de una cultura sobre todas las demás, la cultura occidental impuesta por la colonia española; una sola religión oficial y un solo idioma oficial, el español.

Es hasta que 1986 que tiene lugar el cambio más profundo impulsado por Revolución Popular Sandinista. Se promulgó este año una nueva Constitución Política de Nicaragua, que es el inicio de la construcción del Estado Intercultural o Plurinacional; se reconoce de manera expresa la hasta entonces negada e invisibilizada existencia de los pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades étnicas de la Costa Atlántica de Nicaragua. Por primera vez, miskitus, sumu-mayangnas, ramas, creoles, garífunas y mestizos fueron reconocidos como integrantes de un país diverso y pluricultural. Este reconocimiento fue la base para el establecimiento de una serie de derechos colectivos, entre los que destacan: la protección contra la discriminación; protección a las lenguas, culturas y formas propias de organización social y de gobierno; derecho a ejercer control sobre sus recursos naturales y tierras comunales.

Artículo 5. Son principios de la nación nicaragüense, la libertad, la justicia, el respeto a la dignidad de la persona humana, el pluralismo político y social, el reconocimiento a los pueblos originarios y afrodescendientes de s u propia identidad dentro de u n Estado unitario e indivisible, el reconocimiento a las distintas formas de propiedad, la libre cooperación internacional, el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos, los valores cristianos, los ideales socialistas, las prácticas solidarias, y los valores e ideales de la cultura e identidad nicaragüense.

Artículo 8. El pueblo de Nicaragua es de naturaleza multiétnica y parte integrante de la nación centroamericana.

Artículo 89. Las comunidades de la Costa Caribe son parte indisoluble del pueblo nicaragüense y como tal gozan de los mismos derechos y tienen las mismas obligaciones. Las comunidades de la Costa Caribe tienen el derecho de preservar y desarrollar su identidad cultural en la unidad nacional; dotarse de sus propias formas de organización social y administrar sus asuntos locales conforme a sus tradiciones. El estado reconoce las formas comunales de propiedad de la tierra de las comunidades de la Costa Caribe. Igualmente reconoce el goce, uso y disfrute de las aguas y bosques de sus tierras comunales.

En 1987 se promulgó la Ley NO. 28 o Ley de Autonomía, que transformó el Estado mono cultural para siempre. Sólo la Revolución Sandinista tuvo la visión estratégica de erradicar esta aberración y promover la unidad plena de los pueblos originarios, y por extensión de la población afrodescendiente, con la población mestiza del resto del país. Eso es exactamente la Ley de Autonomía. El fin de la división nacional impuesta por el imperio inglés con la anuencia del imperio norteamericano y de todos los europeos. Ley de unidad nacional. La primera que reconoce la multiculturalidad y el multilingüismo en la región.

¡Esta es nuestra Nicaragua Multicultural y Multilingüe, la patria de todos y todas!

Barricada


La resistencia indígena y la restitución de derechos de los pueblos originarios y afrodescendientes

La diputada Florence Levy Wilson y el diputado Arturo Valdez, dos representantes de la Costa Caribe nicaragüense en la Asamblea Nacional, valoraron la resistencia indígena en la época de la colonización y la restitución de los derechos de los pueblos originarios y afrodescendientes de Nicaragua, plasmada en nuestra legislación a raíz de la década de los 80 con el Gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Durante el programa Desde El Parlamento, del Canal 98, ambos parlamentarios consideraron que las formas de colonización española e inglesa (las dos de mayor relevancia en el país) que vivieron nuestros indígenas, fueron violentas, con imposiciones de sus culturas a un pueblo que tenía su propia cultura e idiosincrasia.

“Una de las formas más salvaje de la colonización es cuando a un pueblo se le llega a quitar su propia identidad, su lengua, su cultura”, dijo la diputada Florence al reconocer que en muchas poblaciones del país, principalmente del Pacífico fue muy agresiva la colonización y tuvieron que hacer una fuerte resistencia para no perder totalmente su identidad.

En el caso de la resistencia de los pueblos del Caribe, “se buscó cómo aprender sobre la cultura de los colonizadores y ahí enmascarar dentro de esta cultura las cosas propias de los pueblos, entonces uno va a encontrar hoy en día ese sincretismo eso de que hay imágenes de santos que también representan alguna deidad indígena”, expresó la diputada.

“Algunos pueblos se resistieron manteniendo su lengua en el hogar, sus tejidos textiles y en el caso de los pueblos afrodescendientes sus peinados en el trenzado que aún se usa, nuestra cultura culinaria, las prácticas tradicionales en la salud que aún se conserva, en fin hubo muchas formas de resistir”, añadió.

La diputada Levy, que es presidenta de la Comisión de Asuntos de los Pueblos Originarios, Afrodescendientes y Regímenes Autonómicos, dijo que en el caso de la Costa Caribe nicaragüense fueron muchos años de lucha para el reconocimiento de las regiones autónomas hasta en el año 1987 con el Frente Sandinista que se logra a través de la nueva Constitución, la Ley 28 Ley de Autonomía que para ser efectiva se tenía que hacer cambios en toda la legislación.

Anotó que la Ley tiene que ver con la forma de administración de todo lo que comprende el sistema de autonomía, por ejemplo la preservación de las lenguas, la promoción de la cultura, la salud, la educación, la administración de los recursos naturales, el uso y disfrute de la tierra, la tenencia de la tierra todo esto está contenido en la norma principal que es como la restitución de derechos más importante para las comunidades del Caribe.

Enfatizó que Nicaragua es una nación multiétnica, es multicultural y esa diversidad nos hace rico como nación que nos hace tener esa cultura nicaragüense.

Para el diputado Arturo Valdez, vicepresidente de la Comisión Étnica, además de la forma de restituir los derechos de la población caribeña, ha sido muy importante la integración de la Costa Caribe al resto del país, sobre todo en el reconocimiento de nuestras lenguas maternas.

Agregó que la restitución de derechos obtenidos con todos los programas, proyectos que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional ha llevado a cabo en la Costa Caribe ha mejorado el nivel de vida de la población, “por eso tenemos la energía que está llegando a todos, hasta en los lugares más recónditos, también el desarrollo de las vías de comunicación como las grandes carreteras por ejemplo la que une Bluefields con Nueva Guinea, en fin todas son importantes para el desarrollo de nuestro pueblo y para integrarnos debidamente al resto del país”, manifestó el diputado Valdez.