En la puerta de un cambio histórico – El Observador, Uruguay

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Uruguay tuvo ayer una ejemplar instancia electoral en la que aprobó con excelente nota su fortaleza institucional, en un momento de una región dominada por la inestabilidad política, problemas de gobernabilidad y del peligroso avance del descreimiento de los partidos y de la propia democracia.

Pero el país enfrenta una prueba de fuego con el resultado en primera vuelta de una inédita fragmentación del Poder Legislativo y un presidente que surgirá del balotaje entre los candidatos Daniel Martínez (Frente Amplio) y Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) y que, cualquiera sea el ganador, no tendrá mayorías legislativas propias para gobernar.

Sin duda, un enorme reto que pondrá a prueba la madurez de un sistema político que empieza a mostrar síntomas de los nuevos tiempos que suelen desafiar la gobernabilidad.

Las proyecciones de las encuestadoras, en función de porcentajes de votos escrutados, muestran que lo más probable es que estemos en la puerta de un cambio histórico luego de 15 años de gobiernos del Frente Amplio.

El opositor Lacalle Pou está en mejores condiciones que el oficialista Martínez en ganar el balotaje y, además, lograr acuerdos políticos de gobernabilidad que necesitará una administración en minoría.

De cara al balotaje, el presidenciable blanco tiene una mayor fortaleza electoral en relación a su contrincante oficialista. Al 30% promedio que obtuvo en las urnas, se sumaran muy buena parte de los votos de la mayoría de todos los partidos opositores que en conjunto representan alrededor del 55% de los sufragios, mientras que la opción por la continuidad del FA, alrededor de un 40%.

Anoche, el conductor del Partido Colorado, Ernesto Talvi –que obtuvo alrededor de 12%–, la tercera fuerza legislativa, adelantó su apoyo a Lacalle Pou en el balotaje y tuvo gestos políticos claros en ese sentido.

También Guido Manini Ríos, la sorpresa electoral con casi 11%, adelantó su apoyo a Lacalle Pou, lo que fortalece la candidatura del postulante blanco.

Es notorio que hubo un mensaje electoral por el cambio que favorece al líder del Partido Nacional y que Lacalle Pou está interpretando correctamente al anunciar anoche un “gobierno multicolor”. También leyó bien el resultado electoral al hablar de “alternancia plural” y de no adueñarse de una eventual victoria en el balotaje.

De todos modos, Lacalle Pou –que no adelantó el modelo de gobernabilidad que impulsará en su eventual administración (gobierno de coalición o acuerdo de leyes en el parlamento)– enfrenta el desafío de lograr mayorías legislativas concretas con aliados de un pensamiento liberal (Talvi) con otro más conservador de derecha (Manini Ríos). De todos modos, de los programas de gobierno de los partidos hoy opositores es posible visualizar algunas coincidencias como el de establecer una regla fiscal para la baja del gasto público; lo mismo se puede proyectar en una reforma educativa que ponga en juego la excesiva influencia de la visión de los sindicatos en la gestión de la enseñanza.

El FA, por su parte, quedó por debajo de una votación mínima para llegar con confianza al balotaje, además del anhelado piso de 15 senadores. A ello habría que agregar que no concita, por el momento, ningún apoyo de los líderes de los otros partidos opositores minoritartios que lograron una representación parlamentaria.

El Observador