Nano Stern: «La salida es una nueva constitución para Chile, que sea la base de un nuevo pacto social»

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Nano Stern es sin dudas uno de los más destacados músicos chilenos. Parte de una nueva generación de músicos jóvenes que trabaja en todos los registros y géneros, es también un artista vinculado con la tradición de la música popular latinoamericana de los años ’60 y ’70. Reconoce tener «una cierta especie de enamoramiento con otras épocas pasadas». Lo cual seguramente también lo vincule a una tradición de compromiso artístico que en Chile encuentra su genealogía en el trabajo y la trayectoria de artistas de la talla Violeta Parra, los Inti-Illimani y Quilapayún.

Durante los últimos diez días de protestas y movilizaciones masivas en su país Stern, como tantos otros artistas, se mostró muy preocupado por hacer conocer fuera de su país parte de aquello que permanecía oculto para muchos medios masivos. Nodal Cultura dialogó con él para conocer sus puntos de vista sobre la situación que atraviesa Chile en estos momentos y sobre las posibles salidas a la crisis política inédita que vive la sociedad chilena.

– ¿Cómo caracterizarías las protestas que se mantienen durante tantos días en todo el país? ¿Cuáles son las causas de esta suerte de rebelión o estallido masivo?

– Es el octavo día consecutivo de protestas masivas en Chile. Han sido de muchos tipos distintos. Si bien esto estalló por el alza de 30 pesos en el costo del transporte en el Metro,  esa fue la gota que rebalsó el vaso. Una consigna que da vueltas por todo el país, y resume muy bien lo que está pasado, dice «no son 30 pesos, son 30 años».

El estallido resulta de la actitud arrogante, inepta e indolente de toda la clase política y empresarial de Chile, que hizo durante 30 años hizo oídos sordos a las demandas justas del pueblo, que venía manifestándose de forma pacífica durante todo este tiempo. Hubo focos de mayor intensidad en 2006, con los pingüinos, y en  2011 con el movimiento estudiantil, y ahora explotó con una fuerza y un ímpetu que no se había visto en Chile desde el fin de la dictadura.

Ha habido mucha violencia, ha habido mucha represión también, y es difícil opinar al respecto. Pero yo creo que después de 30 años de manifestaciones pacíficas y que no pasara nada ¿qué podía esperarse?

Por supuesto que esto iba a estallar. Quizás que haya un cierto grado de violencia es condición para que quienes están en el poder vean que esto se salió de las manos y hagan algo. Pareciera que no había otra.

Sin embargo la represión no se hizo esperar, llegó la segunda noche. Los militares estaban disparando y matando gente. Esto es Sudamérica, esto esto Chile, y lamentablemente todos los fantasmas del pasado revivieron de un momento al otro. El «NUNCA MÁS» que el ejército de Chile prometió con tanta pompa y circunstancia quedó ahí, les duró menos de 24 horas.

Video insertado

– ¿Cómo calificarías la respuesta del Sebastian Piñera y su gobierno?
– La respuesta del gobierno durante los primeros 4 días fue criminalizar el movimiento, y hacer como que aquí lo único que estaba pasando eran un montón de vándalos y delincuentes destrozando instalaciones. Es cierto que hubo destrozos. Se destruyó gran parte de la red de metro y hubo saqueos y quemas, pero también mucha incertidumbre y mucha fake news.

Pero también hay videos reales, que me constan, de fuerzas de Carabineros y del ejército abriendo los mercados y dejando que la gente entre a saquear y quemar. Tuvieron una completa negligencia hacia su rol de garantizar la seguridad. Es todo muy confuso.
No es mi rol echar a andar teorías conspirativas, pero si compartir que hay mucha incertidumbre, dudas y muchas idea en la gente de que esto se está generando, la doctrina del choque está absolutamente viva. Vemos día a día como se van replicando vídeos de militares jugando al fútbol con los niños, cantando con la gente, saltando; están intentando limpiar la imagen de los militares después de que surgieran las denuncias del Instituto Nacional de Derechos Humanos sobre las torturas y violaciones a mujeres en cuarteles secretos instalados en el centro de la ciudad. Es muy grave y en lo personal me da mucho asco ver esas grabaciones de los militares jugando al fútbol con los niños. No están para eso en el último de los casos.

Es muy evidente como se está llevando a cabo un proceso de manipulación masiva. Hay un cansancio generalizado. Es muy agotador emocionalmente, hay muchos videos atroces circulando. Recomiendo seguir en las redes la cuenta Piensa Prensa.

– ¿Cuáles son las posibles salidas políticas ante semejante respuesta popular a la situación social y al toque de queda y la violencia estatal?

– Respecto a las salidas posibles, es muy difícil opinar en este momento. Estamos en medio de una crisis. La salida es una nueva constitución para Chile, que sea la base de un nuevo pacto social; una transición hacia un nuevo modelo. Vivimos en el país más neoliberal del mundo, el pueblo se ha convertido en un conjunto de consumidores y todo está privatizado, desde el agua hasta la salud y la educación. No existen los derechos del pueblo. Esa es la lucha real. No se trata aquí de subir un 20% los bonos de las pensiones, de repartir unas migajas del presupuesto. No, se trata de un cambio profundo al sistema y al modelo que se impuso en Chile con sangre y fuego durante la dictadura de Pinochet.

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«Esto es en plaza Ñuñoa, a 10 minutos de casa», dijo Nano Stern a Nodal Cultura

– ¿Cual es la situación actual en lo cotidiano de Santiago para ustedes que viven en la ciudad, después de 10 de días de movilizaciones y protestas? ¿Cómo se enfrenta la tremenda represión que estamos viendo?

– Es un poco extraño hoy después de tantos días consecutivos de protestas que esté empezando a imponerse mediante los medios de comunicación masivos una cierta normalidad, una cierta normalización de esto que ocurre. Una normalidad que implica la presencia de tanques en la Alameda y militares en las calles y toque de queda durante 7 días seguidos. ¿De qué normalidad estamos hablando?
Quisiera decir que es un momento muy difícil. Necesitamos toda la solidaridad, toda esperanza unida de América Latina. Para mí, a pesar de que vivo en Ñuñoa, un barrio privilegiado de artistas y profesores, donde las manifestaciones fueron muy pacíficas, ya estamos viendo a los militares sacando gente de sus casas, se escuchan balazos, vemos helicópteros durante toda la noche. Estamos en un estado emocional muy difícil. Estoy intentando ser cauto para no sembrar más pánico y locura, pero si de dar un recuento más o menos de lo que está pasando. Se viven días y horas muy duras para mi país.