Silencio electoral – La Razón, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Luego de un prolongado y agotador proceso electoral, que se inició hace un año (nada menos) con la convocatoria a las primarias para binomios presidenciales, llegamos finalmente al día de la votación este domingo 20 de octubre. La norma establece que desde 72 horas antes rige el llamado “silencio electoral”, como un derecho de las y los votantes. Es fundamental respetarlo.

La campaña electoral para las elecciones que se avecinan ha transcurrido con una sensación de fatiga, ya que las fuerzas políticas y principales candidaturas en competencia están en ello desde el último trimestre de 2018. Este largo “ciclo electoral” se prolongará hasta marzo de 2020 con las elecciones subnacionales. En este tiempo, tanto la campaña en actos públicos como la propaganda electoral en medios no trajeron grandes novedades ni especial motivación. Salvo algunos sucesos de campaña, el proceso ha sido más bien “aburrido”.

El 19 de julio, con el registro de listas de candidaturas para senadurías, diputaciones y representantes ante organismos supraestatales, se pensó que el proceso podría adquirir algún brillo, al menos con nuevos rostros y espacios deliberativos. No fue así. Tampoco ayudaron de manera sustantiva los programas de gobierno presentados por los siete partidos políticos y las dos alianzas que participan en estos comicios, que en general fueron escasamente debatidos pese a loables esfuerzos de difusión.

En esas condiciones llegamos como país a las elecciones de este domingo. La novedad es que luego de una década (elecciones 2009 y 2014) sin dudas acerca del binomio ganador, en estos comicios hay incertidumbre sobre el resultado. Si bien el binomio del gobernante MAS podría ganar en primera vuelta, y obtener incluso bancadas mayoritarias en ambas cámaras legislativas, no se descarta que vayamos a una inédita segunda vuelta, también con resultado incierto.

Llega entonces, desde las cero horas de este jueves, el silencio electoral concebido como un derecho ciudadano. ¿Qué implica? Que en este periodo, incluida la jornada electoral, las organizaciones políticas y candidaturas no pueden hacer ningún acto de campaña ni difundir mensajes de propaganda electoral. Es necesario también evitar actos públicos con fines electorales. Se reservan así 72 horas para que las y los votantes puedan reafirmar, modificar o decidir libremente sus preferencias electorales.

Además de los partidos y alianzas, el silencio electoral corresponde asimismo a los medios de comunicación y sus versiones digitales, que deben abstenerse de difundir noticias, entrevistas u opiniones que directa o indirectamente influyan sobre el voto. A su vez, si bien no está prohibido por ley, haría bien el Gobierno en suspender todo acto de entrega de obras en este periodo. Las y los ciudadanos merecemos que se respeten estas necesarias horas de silencio, luego de tan prolongados mensajes y ruidos.

La Razón