Los cabildos del gobierno – Por Daniel Jadue, especial para NODAL

Por Daniel Jadue *

El Gobierno de Sebastián Piñera, ante la grave crisis social y política que azota la nación, ha planteado que dará paso a un proceso de dialogo con la ciudadanía y está intentando , aun no sabemos con qué resultado, subirse al carro de los Cabildos que vienen desarrollándose, en las comunas, desde los primeros días del estallido social.

Y si bien nadie puede dudar que es un cambio que pudiera considerarse positivo, el Gobierno debe aclarar si es una iniciativa que busca, de verdad, sistematizar el descontento para darle curso a lo que la mayoría pide a gritos, que es un cambio constitucional con participación de la sociedad, o es simplemente una jugada táctica para ganar tiempo, desmovilizar a los manifestantes y meterlos, una vez más, en un proceso de catarsis que permitirá “escuchar al pueblo”, en otro ejercicio de participación tardía y meramente consultiva, pero que claramente no conducirá a nada.

La duda es razonable. Nadie puede olvidar que en el Gobierno anterior se dio inicio a un proceso Constituyente que, en su primera fase, consideraba Cabildos Populares. Tampoco podemos olvidar que la amplia mayoría de los partidos de derecha, que sustentan al actual gobierno, se restó de los mismos, por considerar innecesario el cambio constitucional. Por lo mismo y a pesar de ser el proceso más participativo que se haya considerado de la historia de Chile, el actual gobierno guardo los resultados en un cajón, con el discurso de que la ciudadanía estaba feliz con el modelo y que solo esperaba algunas correcciones menores, para hacer de este Oasis en el que vivían, algo aún mejor de lo que ya era.

Claramente ese discurso choco con la cruda realidad y los manifestantes se demoraron solo una semana en transformar el Oasis del Presidente y su entorno, en un espejismo. Surgieron demandas de todos los sectores sin excepción y el modelo se resquebrajo, sin posibilidad alguna de resistir más medidas parches sin considerar las necesarias transformaciones estructurales al “Modelo”.

Por lo mismo es importante que el Gobierno, que ha tratado de subirse por atrás a un movimiento considerado, en un principio, como el enemigo interno, para tratar de comenzar a confundir a la opinión pública con las excusas de que es una crisis transversal y de que somos todos responsables, explicite si sus intenciones son, verdaderamente generar un proceso de participación vinculante o si solo apostará, como parece ser, a ganar tiempo para intentar terminar el mandato con lo poco que les quede. Al menos asi lo hacen pensar algunos de sus partidarios que repiten sin cesar que no es necesario cambiar nada estructural y que solo se requieren mejoras dentro del modelo.

Esta segunda opción es sumamente riesgosa, no solo para el Gobierno, sino también para quienes pretendan legitimar esta estrategia, llamando a un diálogo que no parece ser real, solo con el afán de construir una nueva salida “desde arriba”, como fue la salida pactada con la dictadura, lo que claramente generará más desconfianza, más frustración y seguramente un nuevo estallido social en algún tiempo más.

* Alcalde de Recoleta, una comuna de la capital Santiago


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