¿Qué nos depara la economía peruana en el 2020? – Por Alejandro Narváez Liceras

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Alejandro Narváez Liceras *

En agosto de este año, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), publicó el “Marco Macroeconómico Multianual (MMM)” de la economía peruana para el periodo 2020 -2023, documento que sirvió de base para formular el Presupuesto del Año Fiscal 2020. Según los pronósticos del MEF la economía peruana, mejor dicho, el Producto Bruto Interno (PBI) del año 2020 crecería un 4.0% (2019: 3%).

La Inversión privada seria el 4.8%% del PBI (2019: 4%) y la inversión pública daría un salto al pasar de 2.5% de este año a un 9% para el próximo ejercicio. De acuerdo a los vaticinios del MEF, el Perú crecería 0.8% por encima de nuestros socios comerciales, cuyo auge llegaría a 3.2% en promedio.

Por su parte, el BBVA Research, entidad de cierta solvencia y seriedad en materia de estudios económicos, proyecta un crecimiento económico de 3.1% para el próximo año, cerrándose el 2019 en torno a un reducido 2.5%. Entre tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe de este mes, estima que la economía peruana debe crecer 3.2% el año 2020 (2019: 2.4%). América Latina en conjunto apenas alcanzaría un exiguo 1.8% según esta misma fuente.

¿Puede la economía peruana crecer a una tasa de 4% el 2020? ¿Es posible que el próximo año sea un mejor que el actual? Veamos. Objetivamente el escenario internacional tiene los siguientes rasgos:

i) técnicamente la economía mundial está en recesión (el PBI promedio mundial 2020: 3%);

ii) ii) las tensiones comerciales entre EE. UU y China seguirá el próximo año;

iii) iii) los conflictos geopolíticos en medio oriente no tienen visos de solución;

iv) )los conflictos sociales de Chile, Colombia, Bolivia pueden continuar y extenderse a todo América Latina, por el hastió a una política económica que sigue reduciendo derechos sociales y económicos;

v) la probable intervención militar de EE. UU en Venezuela sigue latente, etc. En un contexto como el descrito habrá menos demanda de materias primas con el consiguiente efecto negativo en nuestra balanza comercial.

En el frente interno, tenemos que señalar algunos riesgos domésticos:

i) elecciones parlamentarias en enero próximo;

ii) aumento de los conflictos sociales en todo el país (según Defensoría hay 184 conflictos a setiembre 2019). Como dato interesante, el 31% de ejecutivos encuestados en CADE 2019 creen que aumentará los conflictos sociales. El 73% de dichos encuestados consideran que la causa de los conflictos sociales es la desigualdad social (Ipsos, CADE 2019);

iii) Una administración pública burocrática, ineficiente y con poca capacidad de gasto. A noviembre de 2019 sólo se ejecutó el 52% del presupuesto de inversiones (véase el Portal de Transparencia del MEF);

iv) alta mortalidad de empresas formales. Al segundo trimestre de 2019 se crearon 72 mil 365 empresas y se dieron de baja 31 mil 165, es decir, el 43.07% (INEI, agosto 2019);

v) Aumenta el pesimismo entre los peruanos. El 32% de encuestados esperan una desaceleración de la economía en los próximos 12 meses (Barómetro de EY diciembre 2019), etc.

Algunas medidas puntuales de sentido común que el gobierno debe tomar para amortiguar los efectos de la recesión mundial y para reactivar nuestra alicaída economía.

1. Poner en marcha un agresivo plan de inversión pública en infraestructura básica (carreteras, aeropuertos, puertos, centros de salud, colegios, eléctricas, etc.). La inversión pública es el principal instrumento de política económica en periodos de crisis o enfriamiento de una economía. Son las llamadas políticas contracíclicas. En tiempos de crisis la inversión privada es timorata. Los privados no invierten o lo hacen muy poco.

2. Debe apoyar la conclusión de la etapa la construcción de los proyectos mineros como: Pampa de Pongo US$ 2,200 millones, Yanacocha Sulfuros US$ 2,100 Millones, Quellaveco US$ 900 millones, Corani US$ 585 millones, entre otros.

3. Incorporar a la administración pública profesionales de comprobada experiencia y solvencia moral. La poca capacidad de gasto del sector público, es una clara muestra de una administración pública copada por una burocracia ineficiente y costosa.
4. Combatir la economía informal. El 75% de unidades productivas de bienes y servicios (7millones 350 mil aproximadamente) operan en la economía informal, es decir, al margen de la ley (CCL mayo 2019). Son negocios que generan dinero negro, empleo informal y no tributan.

5. Lucha frontal contra la corrupción. La corrupción es el segundo problema más importante del país (Encuesta de Proetica 2020). El costo de este flagelo equivale al 2% del PBI. Desalienta la inversión privada, genera dinero negro y desigualdad social. El Gobierno tiene la obligación de dar todo el apoyo necesario a los jueces y fiscales anticorrupción.

6. Declarar en reorganización la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Esta entidad, en teoría regula y supervisa el sistema financiero y en la práctica se ha convertido en un instrumento al servicio de los bancos usureros que esquilman la economía de peruanos. Esto debe acabar.

7. Debe sincerar el presupuesto del 2020. El presupuesto del próximo año se aprobó con un PBI de 4%, cuando todos vaticinaban una expansión económica de apenas 3.2% en promedio (véase Latin FocusEconomics de diciembre). La autora de dicho presupuesto es precisamente la actual Ministra cuando era jefa de la Dirección General de Presupuesto Público del MEF.

Dos apuntes finales: primero) es inútil seguir con una política monetaria expansiva, cuando la tasa activa de los bancos esta por las nubes. El BCR puede seguir bajando la tasa de interés referencial, incluso hasta hacerla negativa. Esta medida no ayudara a reactivar la economía si no va de la mano de una reducción drástica de la brecha entre la tasa activa y pasiva de los bancos.

Por último, la Ministra de Economía dijo en CADE 2019, casi lo mismo que sus antecesores. “Cuidar” los indicadores macroeconómicos, el déficit fiscal, la estabilidad, etc. Si de verdad hay voluntad política de reactivar la economía y reducir las brechas sociales a las que hizo mención, basta recordarle que no puede hacer tortillas sin romper huevos. Así de simple. La economía es también sentido común (publicado el 05/12/19).

* Es profesor Principal de Economía Financiera Vicedecano de Investigaciones y Posgrado – en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Vicedecano de Investigaciones y Posgrado – FCA – UNMSM (Lima, Perú)


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