América Latina es la gran ausente en el Foro de Davos – Por Andrea Ornelas

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Tras ocho elecciones presidenciales en 2019 y una cadena de estallidos sociales, América Latina acusa la creciente inconformidad de la población ante problemas como la pobreza y la desigualdad. ¿Cómo atiende la región sus desafíos sociales, económicos y medioambientales para evitar una nueva década perdida? Este ha sido un tema de debate en el Foro de Davos.

En la edición número 50 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), Latinoamérica se confirma como una de las grandes ausentes. Los mandatarios de Argentina, México y Brasil, los tres motores económicos de la región, declinaron asistir. Tienen demasiados problemas en casa.

“Actualmente, 18 de las 20 economías de la región pierden ritmo y hay fragilidad en sus mercados. En lo social, no solo hablamos de pobreza sino también de desigualdad”, resumió Alicia Bárcena Ibarra, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y moderadora del debate “Perspectiva estratégica: Latinoamérica” realizado el martes en Davos.

Las oportunidades no son las mismas para todo el mundo.  Un botón de muestra es que en un mismo país de la región la esperanza de vida puede ser hasta dos décadas mayor para un habitante de la clase alta que para alguien que vive en la pobreza.

Los estallidos sociales observados en Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Haití en meses pasados –que se suman al hartazgo de la población de Argentina, Brasil, México o Venezuela– confirman un futuro sombrío que fue abordado en el Foro de Davos.

Argentina: más crecimiento y menos deuda

El gobierno del peronista Alberto Fernández asumió las riendas del país hace solo un mes. Lo hace enfrentándose a la inflación más alta en 28 años y a una tasa de pobreza del 30%. Guillermo Nielsen, presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y hombre clave del nuevo gobierno, asegura que los dos principales retos de Argentina son el crecimiento y la deuda.

La deuda externa bruta (pública y privada) creció en 106 061 millones de dólares durante los últimos cuatro años y uno de los principales acreedores de Argentina es el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Todos los argentinos queremos pagar la deuda, pero para ello necesitamos crecer”, declaró en Davos.

Lograrlo supondrá, según Nielsen, renegociar con los acreedores; potenciar el crecimiento de la producción de cárnicos y hortalizas, e ir en busca de nuevos negocios.

“Un gasoducto para conectar la red de gasoductos argentinos con el sur de Brasil podría ser un mercado muy interesante para nuestro país. Ayudaría a Argentina a pagar una deuda que es la más grande de los últimos 30 años”, dijo.

Brasil, el gigante de la región, también trastabilla. “Por décadas, crecimos más que China, pero perdimos el camino”, afirmó el ministro de Finanzas brasileño, Paulo Guedes en la mesa de debate.

Sus palabras no son un acto de contrición, sino una tácita alusión a los años de izquierda de Lula Da Silva y Dilma Roussef. Hoy, el 20,5% de la población vive en la pobreza y la deuda interna equivale al 80% del PIB, “resultado de años de gasto excesivo, corrupción y estancamiento económico”, dijo.

Guedes sabe que otro de los grandes problemas de Brasil es la creciente deforestación de la Amazonia. Sin embargo afirma que “la pobreza es el peor enemigo del medioambiente porque el mundo necesita más alimentos, pero para cultivarlos se requieren nuevas tierras y productos químicos perjudiciales”.

Para el gobierno del presidente conservador Jair Bolsonaro, la solución es abrir la economía brasileña a los capitales extranjeros a través de licitaciones.

Una política privatizadora que Latinoamérica ya conoció bien en los años 90, no siempre con mejoras sociales intrínsecas, pero que volverá a probarse en Brasil.

México, el salario mínimo más bajo del mundo

La moderadora del debate Alicia Bárcenas de la CEPAL, que es de origen mexicano, lanzó un dardo de alta precisión a México: “Es el país con el salario mínimo más bajo del mundo [200 francos suizos mensuales]”.

Graciela Márquez Colín, ministra de Economía de México, reconoció que así es, pero añadió que el gobierno de izquierda de Andrés Manuel López Obrador lo incrementó un 36% entre 2019 y 2020. Un avance insuficiente, pero en el sentido correcto.

Sobre la forma en la que México resolverá sus desafíos (el 42% de la población vive en la pobreza), la ministra dijo que “el gobierno mantendrá estabilidad macroeconómica, finanzas públicas sanas e inflación baja [3%]. Y estimulará la generación de nuevos negocios con el mundo ofreciendo productividad y no solo bajos salarios”.

Al referirse al problema de desigualdad en Latinoamérica, Márquez Colín subrayó que, “además de mantener indicadores macroeconómicos sanos, se requieren programas de apoyo concretos”. Una política aplaudida y criticada a partes iguales en México (subvenciones a estudiantes, desempleados jóvenes y personas mayores, entre otros) porque está acrecentando la deuda del país, que es justo el mal que aqueja hoy a Argentina y Brasil.

Compromiso climático

Otro de los grandes temas de Davos 2020 es el cambio climático. “¿Las protestas que han sacudido a Latinoamérica significan que a la gente no le importa el desafío del cambio climático?”, pregunta en voz alta Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en un ensayo escrito para este foro.

“Absolutamente no. Una reciente encuesta del Pew demostró que les preocupa mucho más que otras amenazas globales, ya que la región sufre eventos dramáticos como inundaciones extremas, sequías y huracanes devastadores, que pueden afectar a la producción de café, chocolate, carne de vacuno, pollo y maíz”, responde en el texto.

Y refiere que, pese a sus desafíos económicos y sociales, 23 países de la región han anunciado planes para convertirse en emisores “netos cero” de gases carbónicos (CO2) para el 2050. Una meta ambiciosa que exigirá inversiones superiores a los 77 000 millones de dólares antes del 2030. Según el presidente del BID, estos recursos deberán llegar preponderantemente del sector privado, pero exigen por parte de los gobiernos compromisos que animen a los capitales privados a invertir, demostrándoles que su apuesta hará realmente una diferencia en los países hacía donde se dirijan los fondos.

Suiza duplica exportaciones a América Latina

La economía de América Latina se estancó el año pasado y crecerá un modesto 1,5% en 2020, según el FMI.

Sin embargo, las relaciones económicas de la región con Suiza avanzan con paso firme. Las exportaciones de productos suizos a Latinoamérica se han duplicado desde el inicio del milenio, para alcanzar 7 000 millones de francos suizos en 2019, según cifras de la Secretaría de Estado de Economía (Seco).

En tanto, las importaciones de bienes y servicios latinoamericanos por parte de Suiza se han quintuplicado en el mismo periodo, para sumar 9 700 millones de francos en 2019.

Suiza vende productos farmacéuticos y químicos a Latinoamérica y le compra productos agrícolas y minerales. Perú, Brasil, México y Argentina son sus principales socios comerciales en América Latina. Y pese a los problemas que enfrenta la región, los negocios con Suiza seguirán expandiéndose.

swissinfo.ch


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