Dilma Rousseff: “En Brasil no hay paz, hay silencio”

Por Pedro Mendoza*

“En Brasil no hay paz, hay silencio”, sostiene la expresidenta Dilma Rousseff quien asiste al Hay Festival en Cartagena. Sonriente, habla francamente de literatura, política latinoamericana y del presidente Jair Bolsanaro de quien dice, “ es un señor que defiende con mucha fuerza el ideal fascista, el ideario de la extrema derecha”. Fue la primera mujer presidenta en Brasil. En el 2016 fue destituida por el Senado de su país: 61 votos a favor de su salida y 24 en contra terminaron con trece años de gobiernos del Partido de los Trabajadores. Ella heredó el poder el 1 de enero de 2011 de manos de Luiz Inácio Lula da Silva, quien gobernó desde 2003.

Tranquila, dice que el tiempo de la política y las aspiraciones presidenciales ya se terminaron y tiene la certeza de que otra mujer podrá ser en el futuro, presidenta de su país. Desde el hotel sede del festival literario, que en tiempos pasados albergaba a la congregación de las monjas clarisas, Rousseff concede la entrevista a dos medios colombianos, entre ellos El Espectador.

– ¿Está arrepentida de algo de su vida pública?, le pregunto. ¡De nada! No es una cuestión de arrepentimiento la relación política de un presidente.

– ¿Qué tan cierto es que usted inauguró la palabra presidenta en la lengua portuguesa?

“No es verdad, los gramáticos y los que estudian la lengua eran consientes de la palabra, pero antes no había una mujer que hubiera sido presidenta, yo inauguré la palabra y el cargo, responde esta economista, hija de un abogado de origen búlgaro, casado con una profesora brasileña”, responde.

En esta decimoquinta versión del Hay Festival, la expresidenta sostendrá un diálogo con el director del diario El País para América, Javier Moreno, con quien hablará sobre la situación de la izquierda en América Latina. Con tono fuerte asegura que el mayor reto es aproximarse a la gente. “…en toda América Latina tenemos problemas muy similares, los retos son iguales”.

Recuerda el libro. Capital e Ideologia de Thomas Piketty, donde se hace una clasificación de la desigualdad en el mundo y muestra que Brasil es extremadamente así, como es América Latina.

“Esto es una marca, entonces acontece que las personas están desarmadas, hay una frase que dicen en Chile: ‘El pueblo no estaba inerte, no había paz, hay silencio’. En Brasil no hay paz, hay silencio”

Es una crítica al gobierno del presidente, Jair Bolsanaro, a quien define como un neofascista en un país que antes de las políticas neoliberales, tenía una economía fuerte como el petróleo, las empresas de aviación, entre otras estatales, junto con la banca pública.

“Neofascista, porque el fascismo era una corriente ideológica extremamente nacionalista y era al mismo tiempo una visión de extrema derecha contra los valores más avanzados de la civilización”, dice la exmandataria carioca bajo la canícula del caribe colombiano, y continua.

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“Bolsonaro es un Presidente que tiene una visón ideológica tosca, que desconoce toda la construcción que Brasil hizo en torno de sus relaciones comerciales y económicas. Es un señor que defiende con mucha fuerza el ideal fascista, el ideario de la extrema derecha, entonces él no es propiamente un fascista tradicional, es un producto de lo que toma en Brasil”.

En alguna oportunidad Rousseff le dijo al New York Times durante su proceso de su destitución que tenía mucho que ver su condición de mujer, que pensaban que era frágil y que esa no ha sido su historia de vida.

“Yo estoy en una situación de lucha, como siempre lo estuve en mi vida, mi generación sufrió una dictadura que duró 21 años, yo fui presa, fui torturada. Hoy este gobierno que está en Brasil intenta reescribir la historia”, dice ahora. Sube la mirada y reafirma que el papel de la mujer en la política latinoamericana es muy importante.

“Fue difícil para Cristina Fernández , Michelle Bachelet y fue difícil para mí, pero yo, creo que las mujeres hoy tienen una dificultad y no se atemorizan, cuando usted me preguntó si las mujeres podrían ser presidentas en Brasil yo le digo lo siguiente, yo abrí este camino y tiene una cosa importante, es que las mujeres pueden ser. Yo creo que el siglo XXI es el siglo de las mujeres”.

Guarda silencio, mira al horizonte que se ve por una ventana colonial. Sostiene que su tiempo en la política ya terminó y hace la analogía como una carrera atlética, donde se entrega la posta para que se continue y agrega, “una cuestión que es fundamental, sí una mujer no hace política, ella no defenderá los derechos de la mujer”.

– ¿Y el expresidente Lula da Silva?

“Yo pocas veces creo que en la historia política en el mundo se tenga un proceso tan duro como el del presidente Lula, a quien acusaron de corrupción. Él preso, condenado, iniciado, jugado y considerado culpable, tenía el 40 % de la votación”, responde. Agrega que, “el tiempo político de Lula no ha terminado”.

Recuerda cómo al día siguiente de la elección de Bolsanaro, el juez que condenó a Lula, Sergio Moro. fue convidado para ser ministro de Justicia y Hacienda.

“Es muy fuerte este indicio que el juez haya aceptado ser ministro”. Este funcionario público, según las últimas encuestas puede ser un candidato firme a la presidencia del país, hay muchos rumores y archivos periodísticos sobre la legalidad de las acciones de Moro, como los denunciados por el portal The Intercept, del periodista Glenn Greenwald.

El proceso de paz en Colombia

Toma un poco de agua que su asistente ha traído, las luces del salón se prenden lo que nos indica que pronto terminará el encuentro. Ahora habla de la situación de Venezuela y del proceso de paz de Colombia.

“Yo creo que hay una cuestión muy seria en Venezuela y es la tentativa sistemática de los Estados Unidos de provocar una intervención. Creo que nosotros en América Latina construimos algo muy importante en Unasur, no podíamos intervenir, dar opiniones, nosotros convivíamos con posiciones diferentes. No se puede pensar en una diplomacia y en una relación entre países en la que usted define cómo será el otro. Tengo una visión de Venezuela, pero no la doy ni muerta, ¿por qué? Porque no voy a colocar agua en el molino de Mike Pompeo ni de Donald Trump”.

Sobre el proceso de paz en el país sostiene que fue de las cosas más importantes que ocurrió en América Latina.

“Brasil dio todo el apoyo al proceso de paz, uno de los momentos más importantes de la democracia. Dos cosas eran fundamentales en ese momento: el proceso de paz y la suspensión del bloqueo en Cuba”, dice.

Con tono muy fuerte dice: “Yo no me voy a manifestar sobre la muerte de los militantes populares en Colombia, tampoco sobre la de los militantes de las Farc, no me cabe hacer eso como no me corresponde otro tipo de observaciones con México u otro país”.
Los libros, el amor … la soledad

Terminamos hablando de literatura. Cuenta que se tomó un café con Leonardo Padura Fuentes, el escritor cubano de novelas como “El hombre que amaba los perros”, a quien admira y le faltó uno con Gabriel García Márquez. “Es de los mayores escritores de todas las lenguas, pero de la lengua latina es el mayor desde mi punto de vista”, agrega.

Está de acuerdo con lo que dijo Cayetano Veloso hace unos días cuando manifestó que el gobierno brasileño no solo ha emprendido una guerra contra las artes y los creadores, sino contra la Amazonia y los derechos humanos en general.

“ Por eso el Hay Festival en América Latina es muy importante, es patria de literatos de artistas de pintores de poetas y no del obscurantismo, el Hay Festival es un contraste con lo que está ocurriendo en Brasil, donde Bonsonaro vería el Hay Festival como una manifestación del que llama marxismo cultural”.

Le cuento que en este hotel el Premio Nobel de Literatura colombiano encontró la historia para su novela “El amor y otros demonios”, sonríe y entonces le pregunto por el amor y la poesía en la literatura, deja el tono diplomático y se vuelve la mujer y sus soledades.

“ El amor para todos nosotros los humanos es el centro de la vida, de una forma o de otra, es en función del amor que usted vive, Yo pienso mucho que la soledad es cuando tus amigos se empiezan a morir, porque yo estoy en esa época”.

* Corresponsal en Cartagena

El Espectador