María Patricia Arce Guzmán, alcaldesa por el MAS: “Recibí golpes, me rociaron con gasolina y pintura roja”

Alcaldesa de Vinto: “Identifiqué a 10 agresores; Policía no me ayudó”

Su despacho está cuidadosamente decorado. Sobresalen el blanco y negro de la pared y de los sillones. El retrato de Evo Morales con la banda presidencial no está detrás de ella, pero sí en un modular. Un envase de cristal, tipo pecera, está en su escritorio con limones y agua. Dice que atrae y absorbe las malas vibras de los visitantes que llegan con energías negativas. “Desde que pasó lo que pasó, me recomendaron que me cuide. El agua se pudre cuando mis visitantes tienen energías negativas”.

es de filas del MAS y es alcaldesa de Vinto. El miércoles 6 de noviembre de 2019 una turba quemó el edificio municipal, la capturó y llevó a empellones por al menos 40 cuadras, desde Vinto hasta el río Huayculi, en Quillacollo, lugar donde ese mismo día murió Limbert Guzmán Vasquez que era parte de los bloqueos que exigían la renuncia de Evo Morales, el gobernante señalado de ganar las elecciones generales con fraude. Cuatro días después, Morales dimitió por la presión cívica, el motín policial y la sugerencia de renunciar del entonces mando militar.

La turba acusaba a Arce de movilizar gente, de proteger y alimentar a mineros que habían llegado de otras regiones para contrarrestar las movilizaciones citadinas. Incluso mostró fotografías. Ella lo niega todo.

Ese día, las imágenes televisivas y de redes sociales reflejaron en directo, cómo la turba la atacó, tiñó su cabello con pintura roja, la hizo caer al piso.

A dos meses y ocho días de ese día, Arce acepta hablar con OPINIÓN y relata lo que vivió ese 6 de noviembre. Dice que tiene identificadas a 10 de sus agresores, que la Policía no la protegió. que el gobernador Iván Canelas nunca ayudó en su gestión, que tras las agresiones la llevaron a un hospital de Capinota donde instaló su oficina. Que habló con Evo Morales dos veces. Llora cuando habla de sus hijos y dice que ese día tenía que mostrarse fuerte porque quiere ser un ejemplo de fortaleza de mujer y “no podía dar un mal ejemplo”.

P. ¿Hace cuánto entró a la política?. ¿Hace cuánto al MAS?

R. Luego de graduarme como abogada trabajé un tiempo en el Chapare (Trópico de Cochabamba y bastión político del Movimiento Al Socialismo) como asistente fiscal. Después me presenté como coordinadora de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural, Umopar. Viajaba dando seminarios. Después abrí mi oficina y asesoraba a comunidades. Me invitaron a guiar a las Bartolinas de Quillacollo, luego a la Federación Única de Campesinos. Recién casada me invitaron a ser candidata por Unidad Cívica Solidaridad, UCS, siempre me he inclinado a la izquierda quizá por la dura niñez que pasé.

Mucho después me llamó el presidente Evo Morales. No le conocía a fondo, Me dijo que quería que busque a un candidato para Vinto. Sugerí a varios y él rechazaba. Al final, me dice: “Vas a ser vos”. Me puse a llorar. Le dije que no quería.

Hice un sondeo y tenía aceptación, pero sentí también el machismo. No querían que una mujer vaya.

Ganamos las elecciones. Obtuvimos cinco concejales. Al principio fue difícil. Esperaban que me vaya al mes de trabajo.Todos los días eran marcha y presiones. Me decían ‘escápate por la otra puerta’. Pero yo bajaba y daba la cara. Mis propios concejales se volcaron.

Pero cuando una tiene voluntad todo es posible. He tocado puertas de organismos internacionales y de la Gobernación para mejorar el municipio. pero Iván Canelas no me ha ayudado. Había envidia dentro de mi propio partido.

P. ¿Puede contarnos lo que pasó ese 6 de noviembre?

R. Madrugamos dos veces a la semana para hacer seguimiento a obras y reunirnos con directores.

Madrugué a las 5. Hicimos una inspección y hasta mediodía atendí a la gente. Me llamó mi hijo para alertarme de conflictos en Quillacollo. Confié en que no iba a pasar nada en Vinto. Me reunía con la Presidenta del Concejo y otro concejal de la oposición. Me anunciaron que venía una turba. Llamé a mi seguridad para saber la situación y también al comandante de la seccional de la Policía pidiendo refuerzos. Me dijo que no tenía policías.

Afuera, por la puerta principal escuchamos bulla y sentimos el olor a quemado, estaban quemando. Desfogamos a todos. Fui la última en salir hacia la plaza, pero mi vehículo no estaba allí. Vi gente que llegaba de ambos lados. Me agarró una turba. Quería ir al templo, pero tengo un problema en la rodilla izquierda y no pude correr. Me empezaron a pegar. Alguien me dio un golpe con un palo (señala el lateral derecho de la cabeza). Perdí el sentido y reaccioné cuando me echaron con agua. Me hicieron parar. Me llevaron hacia Quillacollo. En todo el trayecto recibí golpes, me rociaron con gasolina y pintura roja.

Al jalarme, perdí los zapatos. pisé vidrios rotos. Fue muy duro. Decían que era un autoatentado. Nada más ilógico que eso.

P. La gente le acusaba de recibir y alimentar a mineros para contrarrestar las marchas citadinas.

R. No recibí a nadie ni en la Alcaldía ni en el municipio. En Vinto no hay mineros.

P. Las imágenes de ese día se transmitieron casi en directo. Se la vio muy fuerte. No lloró, es más, dijo: No voy a pedir perdón, no voy a renunciar. Soy del MAS y del proceso de cambio. ¿Qué pensaba en ese momento?

R. Tenía que mostrarme fuerte. Si estoy queriendo formar a las mujeres emprendedoras, ¿qué ejemplo podía darle si desmayaba?.

P. ¿Los que la llevaron ese día, eran jóvenes de la agrupación Resistencia?

R. Sí. Todos. Hay una muchacha que siempre está con ellos, me pegó y cortó mi cabello. Ya en Huayculi ella me hizo parar y otra muchacha joven y delgada me cortó todo.

P. Cuántas personas han sido identificadas?

R. Unas 10, pero hemos ampliado la investigación a presuntos autores.

Tuve que acudir a organismos internacionales. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, me escuchó y dictó medidas cautelares en mi favor y la de mi familia. La persona que me agarró del cuello me ha ido a buscar para querer amedrentar.

P. ¿Evo se comunicó con usted?

R. Sí. Me llamó ese mismo día. Yo veía a la Policía con la esperanza de que me rescate, pero hablaron con todos los “motoqueros” y se fue. Solo en Huayculi me rescataron y me llevaron al hospital de Capinota. Ahí me llamó el Presidente. Me dijo que tenía su apoyo. “Perdóname, todo esto es por mí”, dijo.

Cuando estaba en el Trópico me volvió a llamar para decirme que tenga cuidado con la Policía porque se había volcado.

P. ¿Cómo está ahora?

R. No puedo borrar ese pasado. Recibo apoyo psicológico. No temo a nadie, ni a los problemas. Una persona va creciendo cuando va superándolos.

La familia siempre está junta y mi fortaleza son mis hijos.

Su vida

María Patricia Arce Guzmán es quillacolleña y vive hace 26 años en el municipio de Vinto, donde fue elegida alcaldesa en 2015 en representación del Movimiento Al Socialismo, MAS.

Es la menor de 10 hermanos. Quedó huérfana de padre (Modesto Arce) a sus dos años. Entonces su mamá y hermano se hicieron cargo de la familia.

Es mecánica y tractorista

Su hermano mayor les hizo estudiar, pero también trabajar.

Patricia Arce terminó el bachillerato en el colegio nocturno Luis Espinal, de Quillacollo. Por las mañanas estudió Mecánica Automotriz en el Instituto Tecnológico. “Lo hice porque habíamos pedido un préstamo bancario y tratábamos de aminorar gastos pagando a mecánicos. Teníamos camiones y tractor. También trabajé en el Servicio Nacional de Caminos”.

Premio Maya

La Alcaldesa de Vinto fue galardona con el premio Maya Internacional 2018 en México por el Instituto Mejores Gobernantes A.C., en un acto realzado el 22 de junio.

Opinión


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