AMLO y los feminicidios – El Tiempo, Colombia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Palos de ciego parece estar dando el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ante la crisis de feminicidios que golpea a su país y cuyo gobierno o no entiende o no quiere poner en lo alto de la lista de prioridades.

“Miren, no quiero que el tema sea nada más lo del feminicidio”, dijo Amlo en una de sus diarias comunicaciones con la prensa, una desafortunada declaración que desató la ira de las mujeres que fueron masivamente a protestar a las puertas del palacio presidencial.

El asesinato de Íngrid Escamilla, que fue desollada y descuartizada por su pareja, y las imágenes luego filtradas a la prensa; o el secuestro, violación y asesinato de Fátima, una niña de 7 años, se han convertido en los rostros de una trágica realidad que parece no tener doliente en las autoridades, que en el caso de la menor de edad dejaron ver una aterradora negligencia e ineptitud.

Los 1.006 feminicidios que registró la Secretaría de Seguridad en 2019 son de por sí escalofriantes, pero se teme que haya un subregistro por el hecho de que las autoridades se quejan de que los criterios para diferenciar un crimen ordinario de un feminicidio no son del todo claros para ellos. Y ese es precisamente el argumento del fiscal general para promover que el feminicidio sea considerado simplemente un homicidio con agravantes, extremo que afortunadamente Amlo dijo no apoyará.

Es claro que el fenómeno de los feminicidios en América Latina pasa por un machismo estructural arraigado en hogar, escuela, Iglesia e instituciones en general. Pero bajarle el perfil al problema o diluirlo en tecnicismos jurídicos no aporta a su combate.

Quizás ya sea tiempo de que Amlo se movilice en la búsqueda de soluciones contra la violencia de género y deje de preocuparse tanto por la rifa del avión presidencial, un asunto que pone en evidencia más una inquietante exhibición populista que una genuina preocupación por lo público.

El Tiempo