El radicalismo de la cultura y la apertura de Los Pinos al pueblo de México – Por Carlos Enríquez Borges, especial para NODAL

Foto: Secretaría de Cultura México
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Por Carlos Enríquez Borges *

A Homero, un compañero realizador de utopías.

Porque al abrirse la gran reja verde, entraron miles y miles de esperanzas que alimentan nuestro presente y avivan nuestra esperanza en el futuro”.

Beatriz Gutiérrez Müller

La mañana del 1 de diciembre de 2018, la que hasta entonces había sido casa de14 presidentes de México desde 1934 registraba largas filas de personas afuera de su histórico portal. La espera del público tenía una sola razón: entrar a la morada de los poderosos para conocer sus hábitos, sus gustos, sus rituales.

La espera terminaba. En punto de las 10h la Residencia Oficial de Los Pinos habría de convertirse en un espacio inédito en la historia reciente de México. Aquellasrejas verdes que otrora representaran los excesos y los privilegios de una clase gobernante, finalmenteabrían sus puertas al pueblo. ¿Por qué terminar con el sarcófago de unos pocos para transformarlo en una casa abierta a todos los mexicanos?¿Por qué poner su superficie de 56 mil metros cuadrados (14 veces más grande que la de Casa Banca en los Estados Unidos) a disposición del público? ¿Por qué desaparecer al Estado Mayor Presidencial, el cuerpo militar de élite que ahí habitaba y que tenía por único encargo cuidar del presidente? ¿Por qué convertir el espacio por antonomasia de la opacidad y la ostentación en un centro cultural?

Aún el paralelismo más próximo resultaba distante. En el caso argentino, el entonces presidente Néstor Kirchner transformó la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros de detención, tortura y exterminio más importantes durante la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976-1983), en un espacio abierto a los ciudadanos con el objeto de preservar la memoria y promover los derechos humanos. No obstante, en México la apuesta del Presidente Andrés Manuel López Obrador era otra: hacer de la cultura una de las herramientas más radicales de transformación social de su gobierno.

El momento llegó. En su primer día abierto al público,el recién nacido Complejo Cultural Los Pinos terminaría la jornada con una asistencia estimada de 30 mil personas.Aquellas filas se tradujeron en largos recorridos por los cuartos vacíos de la Casa Miguel Alemán, que apenas unas semanas atrás era la vivienda del expresidente Enrique Peña Nieto. Ahí donde alguna vez descansaron los objetos más fastuosos,la gente sólo encontraba mensajes concisos instalados en letreros: “así nos lo entregaron”.

Pero no todo fueron remembranzas de un pasado oscuro, hálito de un poder presidencial del que sólo se sabíagracias a anécdotas o fotografías. Sin restricciones, las personas caminaron por cada rincón de Los Pinos encontrando lo impensable: agrupaciones infantiles yjuvenilesinterpretando una gran diversidad de expresiones artísticas: música, teatro, danza y mucho más.

Hoy el Complejo Cultural Los Pinos ha iniciado ya una de las apuestas más ambiciosas del nuevo gobierno: abrir las posibilidades -negadas por el antiguo régimen neoliberal- de visibilizar lasdistintasexpresionesartísticas y culturales que definen la riqueza cultural de nuestro país. Todo ello, en el marco de una premisa fundamental: hacer del pueblo, en particular de los jóvenes, el actor histórico de cambio en México.

A poco más de un año de su apertura, ¿qué viene para este espacio habiendo superado los tiempos de la prohibición, el lujo y el alarde de gobiernos anteriores?Entre sus muchos desafíos, quizás el más importante descanse en lograr que la apropiación popular del Complejo pase por seguirofreciendo actividades artísticas y culturales diversas, inclusivas y de calidad; así como generar profundas reflexiones y debates en torno a los grandes problemas nacionales, sin que todo ello implique dejar de construir memoria sobre cómo era la política dela opulencia del pasado.En cuanto esa tarea sea lograda, la historia de la 4ta Transformación (nombre que el Presidente ha dado al actual proceso progresista) estará más viva que nunca: garantizarcultura de puertas abiertas para el presente y el futurodel pueblo de México.

* Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y estudiante de la Maestríaen Gobiernoen la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente se desempeña como Director de Producción y Mensaje en la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.


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