Adolfo Pérez Esquivel postula a Evo Morales al Premio Nobel de la Paz

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Evo Morales al Premio Nobel de la Paz

“No fue casualidad. Desde el año 2006 el primer Presidente indígena de la historia de América encabezó un proceso plurinacional, revolucionario y no violento, que marcó un antes y un después en la vida de los bolivianos y las bolivianas. El modelo de país con igualdad, justicia social y soberanía que lideró Evo debe ser reconocido internacionalmente”, añadió.

Pérez Esquivel recordó que en 1980 recibió el Premio Nobel por la lucha contra las dictaduras latinoamericanas, articuladas entre sí por la Operación Cóndor que dirigía Estados Unidos. “Al igual que en el caso de Lula, primer presidente obrero de América, a quién postulé al Nobel en el año 2019, Evo también es un símbolo de resistencia contra la nueva Operación Cóndor que hoy realiza golpes militares, mediáticos y judiciales, para proscribir partidos políticos y candidatos que logran alta intención de voto porque implementan políticas soberanas a favor del pueblo”, destacó.

“La democracia está en riesgo en nuestra región y no podemos estar en silencio. No podemos permitir la dictadura cívico-militar boliviana con su odio racial, ni la acción golpista de la OEA en manos de Luis Almagro”, agregó el activista por los Derechos Humanos al remarcar la necesidad de. “elecciones libres y transparentes en Bolivia, el fin del exilio forzado de Evo Morales, y el reconocimiento internacional a este pueblo plurinacional por su exitoso modelo social de Paz y no violencia”.

Política Argentina


Es un honor para mí comunicarles que he postulado al compañero Evo Morales Ayma al Premio Nobel de la Paz del año 2020.

Nuestra querida hermana Bolivia, la más empobrecida de América del Sur, en 2019 fue declarada por la ONU como país de Desarrollo Humano Alto por primera vez en su historia. No fue casualidad. Desde el año 2006 el primer Presidente indígena de la historia de América encabezó un proceso plurinacional, revolucionario y no violento, que marcó un antes y un después en la vida de los bolivianos y las bolivianas. El modelo de país con igualdad, justicia social y soberanía que lideró Evo debe ser reconocido internacionalmente.

En 1980 recibí el Premio Nobel por nuestra lucha contra las dictaduras latinoamericanas, articuladas entre sí por la Operación Cóndor que dirigía Estados Unidos. Al igual que en el caso de Lula, primer presidente obrero de América, a quién postulé al Nobel en el año 2019, Evo también es un símbolo de resistencia contra la nueva Operación Cóndor que hoy realiza golpes militares, mediáticos y judiciales, para proscribir partidos políticos y candidatos que logran alta intención de voto porque implementan políticas soberanas a favor del pueblo.

La democracia está en riesgo en nuestra región y no podemos estar en silencio. No podemos permitir la dictadura cívico-militar boliviana con su odio racial, ni la acción golpista de la OEA en manos de Luis Almagro. Queremos elecciones libres y transparentes en Bolivia, el fin del exilio forzado de Evo Morales, y el reconocimiento internacional a este pueblo plurinacional por su exitoso modelo social de Paz y no violencia.

#NobelParaEvo

#DemocraciaParaBolivia

Aquí les dejo la carta de postulación que presenté al Comité Nobel de Noruega (Esp. / Eng.):

Es para mi un honor presentar ante el Comité la candidatura al Premio Nobel de la Paz para Evo Morales Ayma, dirigente sindical, líder social, primer Presidente Indígena del América Latina, que logró implementar programas exitosos de lucha contra la pobreza, contra la desigualdad, contra el cambio climático y, por ende, en favor de la Paz.

No es simple la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué tipo de estructura social impedía por más de 200 años que un indígena fuese Presidente de un país cuya población es mayoritariamente indígena?

Bolivia tiene a casi dos tercios de sus habitantes que se autoidentifican como parte de una identidad colectiva indígena, pero sus estructuras estaban definidas por el hecho de que la movilidad social dependía del color de piel, del idioma materno y del apellido del individuo. Así, se promovían antivalores sustentados en el racismo y en la discriminación en contra de la mayoría indígena.

En una sociedad como la boliviana, para las élites, el término “indio” era considerado como un insulto y los idiomas nativos eran en la práctica proscritos. La pobreza estaba íntimamente ligada a la condición étnica. En ese ambiente, se desarrolló la lucha política y sindical de Evo Morales Ayma. Siempre utilizando los medios pacíficos de las vías democráticas.

Hace 14 años, Bolivia era el país más pobre de Suramérica, el país más desigual, con una bajísima esperanza de vida y dependiente de la cooperación internacional hasta para pagar los salarios de los médicos y maestros.

Ahora, Bolivia crece al doble de sus vecinos. Su PIB superó el 5% anual y el promedio del resto de países es 2%.

En 2006, el PIB era de 9 mil millones de dólares y ahora es de 40 mil millones. El PIB percápita era de 1.000 dólares y subió a 3.500.

Bolivia tiene la tasa de desempleo más baja de la región.

Bolivia era el país que más golpes de Estado registraba en su historia, durante esos 14 años hubo estabilidad política.

Bolivia fue declarada territorio libre de analfabetismo por la UNESCO.

Se creo un sistema de salud pública, estableciendo un sistema de acceso universal a la salud. Se realizaron más de 16 millones de consultas médicas, se redujo la desnutrición infantil a la mitad.

El subsidio universal prenatal atendió a más de 2 millones de madres, niñas y niños.

Con el bono Juancito Pinto, diseñado para la erradicación del trabajo infantil y de la deserción escolar, más de 900 mil estudiantes de casi 14 mil escuelas fueron beneficiados.

1 millón 300 mil personas de la tercera edad recibieron la pensión básica universal durante estos últimos años.

Se construyó un sistema político en que las mujeres tienen una representación igualitaria y paritaria. Más del 50% de los órganos legislativos está compuesto por mujeres.

En 1995, solamente el 9% de las mujeres eran propietarias de tierras; actualmente un 45% de las mujeres son propietarias. En 2005, una cada diez mujeres sufrían con el desempleo; hoy esta cantidad se ha reducido a la mitad.

Además, el trabajo infantil ha sido reducido en un 80% en Bolivia.

El salario mínimo se incrementó de 440 bolivianos en 2005 a 2.122 bolivianos actualmente.

En 2006, 3,3 millones de personas recibían más del ingreso promedio; en 2019, esa cifra se incrementó a 6 millones y medio de personas.

Se universalizó el acceso al agua, telecomunicaciones y a la energía eléctrica. Reconocidos como derechos.

La extrema pobreza se redujo de una manera impresionante. De 38% a 15% en 14 años.

La brecha de género también se redujo sustancialemente. Ahora, según el Foro Económico y Social, Bolivia está en el puesto número 17 del mundo, por encima de muchos países desarrollados.

En síntesis, según la Organización de Naciones Unidas, en 2019, Bolivia ha sido calificado por primera vez como un país de Desarrollo Humano Alto.

Se habla mucho de un milagro económico. Esos sorprendentes resultados son producto de la lucha del pueblo boliviano y del liderazgo de Evo Morales.

La lucha contra la pobreza y desigualdad han hecho de Bolivia un país que estaba construyendo una paz sostenible y duradera.

Estos cambios estrucuturales afectan intereses de élites que no quieren que cambien las cosas. A lo largo de 14 años, esas élites intentaron derrocar al gobierno legítimo y legal de Evo Morales en varias oportunidades.

Esos intentos finalmente se consumaron el 10 de noviembre de 2019. Las Fuerzas Armadas y la Policía forzaron la renuncia del Presidente y así consumaron un golpe de Estado.

Evo Morales prefirió renunciar para evitar que se produjera un enfrentamiento. Logró salvar la vida gracias a la generosidad del gobierno de México que le otorgó asilo y un avión que, después de muchas dificultadoes, logró sacarlo de Bolivia.

Lamentablemente, el gobierno golpista perpetró masacres y actualmente ha desatado una persecusión sistemática en contra de exautoridades del gobierno depuesto.

Asimismo, el gobierno de facto ha empezado a tomar medidas económicas que pretenden destruir el modelo económico que sacó de la pobreza a tanta gente.

Son estas y otras razones que me impulsan a presentar esta candidatura. Estoy convencido que el Premio Nobel de la Paz para Evo Morales Ayma será un justo reconocimiento y un acicate a la lucha por la inclusión, por la erradicación de la pobreza y por el desarrollo sostenible.

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It is an honor for me to present before this Committee the candidature of a union and social leader, the first indigenous President of Latin America, who managed to successfully implement programs to fight poverty, inequality, climate change and, therefore, to foster peace. That is, the candidature of Evo Morales Ayma for the Nobel Peace Prize.

The answer to the following question is not simple: what sort of social structure prevented for more than 200 years that an indigenous person became the President of a country which population is mostly indigenous?

Bolivia has almost two thirds of its inhabitants who identify themselves as part of a collective indigenous identity, but their structures were defined by the fact that social mobility depended on the individual’s skin color, mother tongue and last name. Thus, anti-values based on racism and discrimination against the indigenous majority were promoted.

In a society as the Bolivian one, for the elites, the term “indigenous” was considered an insult and native languages were banned in practice. Poverty was intimately linked to ethnic condition. In that environment, Evo Morales Ayma carried out his political and union struggle, always resorting to the peaceful means provided by the democratic paths.

14 years ago, Bolivia was the poorest nation of South America, the most unequal country, with a very low life expectancy rate, and dependent on international cooperation even for paying the salaries of doctors and teachers.

Today, Bolivia is growing twice the rate of its neighbors. Its GDP exceeded 5% per year, when the average for the rest of the countries is 2%.

In 2006, the GDP was USD $9.000 millions and nowadays it is USD $40.000 millions. Per capita GDP was USD $1.000, and it rose to USD $3.500.

Now, Bolivia has the lowest unemployment rate of the region.

Bolivia was the country with the most coups d’Etat in its history but, during those fourteen years, there was political stability.

Bolivia was declared by UNESCO as territory free of illiteracy.

A public health system was created, establishing a system of universal access to health. More than sixteen million medical consultations were held and child malnutrition was reduced by half.

The universal prenatal subsidy served more than two million mothers, girls and boys.

With the Juancito Pinto welfare bonus, designed to eradicate child labor and school dropout, more than 900 thousand students of almost 14 thousand schools were benefited.

1.3 million senior citizens received the universal basic pension in recent years.

A political system in which women have an equal representation was built. More than 50% of the legislative bodies are made up of women.

In 1995, only 9% of women owned land. Currently, 45% of women are owners of land. In 2005, one in ten women suffered from unemployment. Today, that number has been reduced to half of it.

In addition, child labor has been reduced by 80% in Bolivia.

The minimum wage was increased from 440 Bolivians in 2005 to 2.122 Bolivians currently.

In 2005, 3.3 million people received more than the average income. In 2019, that figure increased to 6.5 million people.

Access to water, telecommunications and electricity was universalized and recognized as rights.

Extreme poverty was reduced in an impressive manner: from 38% to 15% in 14 years.

The gender gap was also substantially narrowed. Now, according to the Economic and Social Forum, Bolivia is ranked number 17 in the world, above many developed countries.

In sum, according to the United Nations, in 2019 Bolivia was classified for the first time ever as a country with a High Human Development Index.

Much is said about an economic miracle. These surprising figures, however, are the result of the struggle of the Bolivian people and of the leadership of Evo Morales.

The fight against poverty and inequality has made of Bolivia a country that was building a sustainable and lasting peace.

These structural changes, nonetheless, affect the interests of elites who do not want things to change. Over 14 years, those elites attempted on several occasions to overthrow the legitimate and legal government of Evo Morales.

Those attempts were finally consummated on 10 November 2019, when the Armed Forces and the Police forced the President to resign and, thus, consummated a coup d’Etat.

Evo Morales preferred to resign, in order to avoid a confrontation. He managed to save his life thanks to the generosity of the Mexican Government, which granted him asylum and provided him with a plane that, after many difficulties, managed to get him out of Bolivia.

Unfortunately, the coup government perpetrated massacres and has unleashed a systematic persecution against former authorities of the toppled government.

Similarly, the de facto government has begun to take economic measures that seek to destroy the economic model that brought so many people out of poverty.

It is all these and others the reasons that encourage me to present this candidature. I am convinced that the Nobel Peace Prize for Evo Morales Ayma will be a fair recognition and an incentive in the struggle for inclusion, for the eradication of poverty and for sustainable development.

Adolfo Peréz Esquivel


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