Mujeres Indígenas en Argentina: entre los derechos a la diversidad cultural y los derechos de las mujeres – Por Anabella Denuncio

Mujeres Indígenas en Argentina: entre los derechos a la diversidad cultural y los derechos de las mujeres,

Por Anabella Denuncio*, especial para NODAL

Ellas visten pantalones, blusas de colores con encajes, camperas de jean y zapatillas que combinan con el uso de yicas tejidas en fibra de chaguar . Lucen unas cabelleras largas, tupidas, lacias y oscuras que suelen llevar sueltas, o bien, recogidas con trenzas o rodetes. Poseen una estética ligada a patrones de vestimenta occidentales y modernos y, simultáneamente, se definen como mujeres indígenas.

Son mujeres indígenas qom (tobas) que habitan los parajes periféricos de Pampa del Indio, una localidad rural de la provincia de Chaco ubicada a 230 km. de la capital provincial. Actualmente, conforman una organización de mujeres indígenas integrado por aproximadamente treinta mujeres qom (tobas) cuyas edades oscilan entre los 25 y los 65 años.

Tienen una fuerte presencia en el ámbito comunitario: la escuela, el salón de las mujeres, la municipalidad, el puesto de salud, el almacén y el casco del pueblo. Algunas acumularon mayor experiencia en el ámbito extracomunitario puesto que, desde hace años, realizan con frecuencia viajes a Buenos Aires y a Resistencia. Lugares donde ofrecen charlas, dan talleres o realizan presentaciones sobre el trabajo de la organización y sus producciones (libros de relatos qom, mapas toponímicos, etnojuguetes, etc.). También realizan estas actividades en universidades y centros culturales. En ocasiones, y cada vez más frecuentemente, son invitadas a participar de eventos en otros países.

Actualmente, ellas son bilingües. Se comunican fluidamente tanto en qom l’aqtaqa (lengua qom) como en español. Sin embargo, es su infancia, debieron abandonar la escuela primaria. Entre las principales razones señalan cuestiones de índole socio-económico, no obstante, otro de los factores que subrayan refiere a las dificultades que atravesaron para acreditar los aprendizajes a raíz de su monolingüismo. Esta cuestión, está vinculada a que hasta la década 1980 los programas educativos oficiales no habían incorporado el bilingüismo en el aula -por tanto, la educación era impartida íntegramente en español-. Un rasgo que nos habla del carácter asimilacionista de las políticas educativas que se desplegaron durante la mayor parte del siglo XX. Sin embargo, muchas de ellas lograron culminar sus estudios primarios y secundarios durante la última década, en programas educativos bilingües interculturales para adultos.

Este colectivo de mujeres indígenas comenzó a organizarse a mediados de la década de 1980, en el marco de proyectos de desarrollo impulsados por Organizaciones No Gubernamentales de tinte eclesial. En un primer momento, las actividades que desarrollaron se concentraron en proyectos de tipo productivo que tenían como objetivo responder las necesidades económicas de las familias campesino- indígenas. Por ejemplo, cursos de alfabetización para adultos y cursos para aprender oficios: corte y confección de ropa para niños y adultos, alpargatas, tejido, medicinas naturales, cocina y alimentación, entre otros.

Posterior y paulatinamente, este tipo de capacitaciones fueron transformándose acorde a los cambios ocurridos en el paradigma del desarrollo y a las políticas multiculturales desplegadas a nivel global durante los años 90 en los que predominó un abordaje desde los derechos de los pueblos indígenas a la diversidad cultural y los derechos de las mujeres.

En este marco las capacitaciones buscaron acrecentar la autoestima de las mujeres indígenas a través de la valoración de sus “saberes culturales” e impulsaron un trabajo de recuperación de su “cultura ancestral” a partir del rescate, escritura, preservación y transmisión de relatos tradicionales del pueblo qom.

“Nate’elpi Nsoquiaxanaxanapi” / “Madres Cuidadoras de la Cultura Qom”

En el 2003 comenzaron a denominarse a si mismas “Nate’elpi Nsoquiaxanaxanapi” o “Madres Cuidadoras de la Cultura Qom” y se involucraron en proyectos de recuperación de su cultura ancestral. Además de la producción de los textos bilingües escritos en qom l´aqtaqa (lengua qom) y en español, ellas realizaron ilustraciones gráficas que recrean la secuencia de sus relatos. También graficaron la flora y fauna del monte chaqueño y sus ecosistemas, y confeccionaron etnojuguetes -se trata de objetos o juguetes producidos con elementos de descarte que representan a los animales del monte. A través de estos materiales buscaron facilitar el acceso de sus hijas/os y nietas/os a los conocimientos y valores que consideran propios de la cultura qom.

Por ejemplo, entendiendo los etnojuguetes -objetos o juguetes producidos con elementos de descarte que representan a los animales del monte- como un material didáctico que permitiría a los y las niñas conocer qué animales y plantas hay tierra adentro (es decir, en el monte), qué se puede comer de ellos, qué enfermedades pueden aliviar y cómo se los puede obtener o cazar. También indagaron en torno a juegos, danzas y canciones que aún se conservan en la memoria de sus ancestros.Trazaron mapas toponímicos en los que ubicaron antiguos cementerios y comunidades indígenas. Así como espacios sagrados del monte, espacios de marisca (caza) del monte y del río, y los espacios de recolección de frutas. Recuperaron la nominación en qom l´aqtaqa (lengua qom) de esos espacios que hoy en día son nombrados con términos que les dieron los criollos (no- indígenas).

Los primeros materiales producidos por las “Madres Cuidadoras de las Cultura Qom” fueron destinados al nivel educativo inicial y primario. Ya que su objetivo estaba puesto en que sus hijas e hijos más pequeños permanecieran en el sistema educativo sin perder su cultura. No obstante, actualmente sus producciones son utilizadas como materiales didácticos en distintos niveles del sistema educativo formal en la modalidad Educación Intercultural Bilingüe (EIB). Y su trabajo recibió reconocimientos y menciones a nivel municipal, provincial y nacional. Esto les permitió establecer vínculos con diversas instituciones y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Logrando, incluso, la obtención de premios a nivel internacional.

Sin embargo, solo recientemente, el Instituto de Cultura de la provincia de Chaco postuló a las “Madres Cuidadoras de la Cultura Qom” para los premios 2020 como Organización destacada en la lucha por la equidad de género. Se trata de una distinción premia a las organizaciones que por su labor han contribuido y destacado en el desarrollo de la perspectiva de género o en la lucha por la equidad de género.

Del espacio doméstico al espacio público

La salida de las mujeres indígenas de sus hogares para participar de diversas capacitaciones en el marco de proyectos de desarrollo fue objeto de profundas críticas en el ámbito comunitario indígena. Como también motivo de quiebres en el seno de sus propias familias. Las mujeres indígenas supieron desarrollar distintas estrategias para enfrentar esas dificultades y legitimar su presencia en el espacio público comunitario. La construcción de un discurso, anclado en la maternidad y en la cultura, en el que defendían su espacio de capacitación y trabajo fue parte de esas estrategias. En este sentido consideramos que el proceso organizativo e identitario protagonizado por las mujeres qom, y su construcción discursiva en el espacio público, las condujo al despliegue de una política de identidad (Femenías, 2007). Donde se posicionan como mujeres-madres portadoras, cuidadoras y transmisoras de una cultura ancestral.
La salida de las mujeres qom del espacio doméstico y su organización en grupos de trabajo y reflexión en el espacio público comunitario, e incluso la trascendencia de algunas de ellas hacia el espacio extracomunitario, condujo a situaciones que hicieron evidente la subordinación y violencia de género existente dentro de sus comunidades. Intercambiar sus experiencias con otras mujeres las llevó a concientizarse y compartir la incomodidad que atravesaban frente a variadas situaciones de cuestionamiento, amenazas, hostigamiento y violencia física que sufrían por parte de sus compañeros indígenas.

Frente a esta situación las indígenas comenzaron a participar de talleres en contra de la violencia hacia la mujer. Donde reflexionaban desde el paradigma de los derechos de las mujeres. La respuesta comunitaria por parte de los varones, e incluso de otras mujeres, no se hizo esperar. Aquellas que concurrían a las capacitaciones, tanto las mujeres indígenas asistentes como las capacitadoras, fueron insultadas y hostigadas públicamente por su participación en el taller. Esta situación cobró tal magnitud que las capacitadoras sintieron temor y dejaron de impulsar y acompañar la iniciativa. De ese modo se hizo evidente que la violencia sufrida por las mujeres qom dentro de sus comunidades aún no podía ser abiertamente cuestionada. No obstante, en esos talleres las mujeres indígenas tomaron contacto con el discurso de los derechos y comenzaron a configurar nuevos modos de pensar y enmarcar las situaciones de opresión en las que se encontraban involucradas.

Esto condujo a que las mujeres organizadas, idearan una estrategia para visibilizar la violencia a la que estaban siendo sometidas. De esa manera crearon unas remeras que contenía la siguiente leyenda en qom la’aqtaqa (lengua qom): “nache shenaqta’a’t ra huo’o ra qarvi’, yale qataq ‘alo”. En español se traduciría como “la mujer y el varón tienen los mismos derechos”. Por otro lado, cuando las mujeres qom eran cuestionadas y criticadas por sus grupos familiares o por sus parejas, respondían solicitando respetaran su derecho a trabajar y participar. Así como a no ser sancionadas por desempeñar labores fuera del hogar. Pues sus tareas se enfocaban en la recuperación de su cultura ancestral que significaría un beneficio para la misma comunidad.

Amparadas bajo el discurso de los derechos de las mujeres, en el trabajo grupal y ejerciendo diversas estrategias de negociación, las mujeres qom lograron tensionar y modificar algunos aspectos de las relaciones de género. Es decir, dichas relaciones no igualitarias que estaban presentes en sus grupos familiares y con sus parejas. Muchas de ellas, mirando en retrospectiva, evalúan que se produjeron modificaciones en la dinámica familiar y en el reparto de tareas en el espacio doméstico –justamente- a partir de su “salida” al espacio público.

Las demandas de las Mujeres Indígenas en el espacio público

Esta organización de mujeres indígenas prioriza el pedido de ejecución de políticas interculturales en materia de educación, salud y territorio. Estas demandas son manifestadas en el espacio público extracomunitario cuando interpelan al Estado o a la “sociedad dominante”. En otras palabras, organizan sus reclamos en torno a la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas a la diferencia étnica y cultural. Soslayando la defensa de los derechos de las mujeres, o bien, subordinándolos a los primeros.
Sin embargo, si analizamos lo que sucede cuando este mismo colectivo presenta demandas en el espacio público comunitario, es decir, cuando interpelan a sus compañeros indígenas, notamos que recurren a la defensa de los derechos de las mujeres como una estrategia para luchar contra la opresión y la violencia de género existente en el seno de sus propias comunidades.

En este sentido, un punto en que coincidimos las investigadoras que venimos analizado diversas experiencias organizativas de mujeres indígenas, tanto en Argentina como en otros países de América Latina, sugiere que cuando las referentes indígenas presentan demandas en el espacio público suelen priorizar la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas a la diferencia étnica y cultural. Y colocan en una posición subordinada la defensa de sus derechos como mujeres. Sin embargo, esto no significa que desconozcan las desiguales relaciones de género y poder en que se hallan inmersas.

De manera que, el posicionamiento de las mujeres indígenas plantea enormes desafíos. Por un lado, la necesidad de replantear el paradigma occidental imperante en materia de derechos que confronta y diferencia los derechos individuales y los derechos colectivos. Y por otro, desafía al feminismo contemporáneo. Pues al considerar que sus derechos como mujeres están ligados a los derechos colectivos de sus pueblos abonan una mirada que desestima la idea de igualdad de todas las mujeres, enfatizando en su revés sus múltiples diferencias.

* Socióloga de la Universidad de Buenos Aires, Doctoranda en Ciencias Sociales y Humanas e investigadora del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes (IESCT-UNQ), Argentina


VOLVER