Argentina: organización estudiantil en tiempos de pandemia

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Por Agrupación Viento de Abajo*

Ser estudiante de la Universidad Pública en Argentina significa mucho más que el mero hecho de cursar una carrera y prepararse para el futuro profesional. En un país reconocido por su historia de lucha, en la que los movimientos populares han sabido marcar el rumbo, conquistar derechos, defenderlos, y también resistir en los peores escenarios, lxs estudiantes universitarixs nunca nos quedamos en el molde viendo pasar la historia.

Ya han pasado más de 100 años desde la Reforma Universitaria. Un hecho político que cambió la historia del movimiento estudiantil y significó un antes y un después para la propia Universidad Pública nacional y de todo el continente. Comienza allí la construcción de una identidad colectiva, surgida a partir de la condensación de reclamos, de visiones transformadoras de la sociedad y de la necesidad de la organización como medio para alcanzar los objetivos comunes, que no ha cesado desde entonces y que estuvo siempre a la altura de las circunstancias siendo parte de las batallas que ha librado nuestro pueblo por los derechos y la vida digna que nos merecemos.

El Cordobazo y los movimientos de liberación nacional de los años ´70, la resistencia al ajuste neoliberal en los 90 y la salida a las calles en el Argentinazo del 2001 son algunos de los ejemplos más claros donde junto a sectores sindicales, sociales y políticos hemos podido articular medidas de unidad para sostener que una sociedad más justa no solo es posible sino también necesaria. La coyuntura cambia pero la respuesta es siempre la misma: organización, articulación y solidaridad. Poner el cuerpo, no mirar para otro lado. Así estén del otro lado de la mecha una dictadura, un gobierno neoliberal, un desastre natural o una pandemia, el movimiento estudiantil estuvo ahí organizado siempre que fue necesario.

En momentos donde reina la incertidumbre, transitamos como podemos este aislamiento social que, aunque nos cueste, es más que necesario. Estamos aprendiendo a convivir con las clases virtuales que son una novedad y que en algunos casos no logran suplantar a las actividades presenciales. No sabemos cuándo va a ser la próxima vez que podamos rendir un final y quizás no podamos cumplir con nuestras expectativas para este año académico. Sin embargo, sabemos priorizar lo más importante y nos ponemos a disposición para enfrentar este virus que pone en jaque la salud de nuestro pueblo: más de 1.200 estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata nos ofrecimos como voluntarixs para cubrir tareas en el sistema de salud y en las comunidades más afectadas. La convocatoria impulsada por la Federación Universitaria de La Plata es una muestra más del modelo de sociedad con justicia social que impulsamos desde la universidad.

De estxs 1.200 estudiantes, 533 pertenecemos a la Facultad de Cs. Médicas. En una Facultad donde durante muchos años se intentó imponer al egoísmo y la competencia entre pares como modelo a seguir,  demostramos una vez más que hay otra forma de concebir a la salud y a la educación; y  como hicimos en 2013 organizandonos para ir a ayudar en los barrios más azotados por la peor inundación de la historia de La Plata (aunque en la facultad hayan continuado las actividades como si nada pasara), demostramos también que todos esos años de oscurantismo, que muchxs de nosotrxs hemos llegado a vivir, no han doblegado nuestra voluntad de hacer lo que cualquier miembro de la Universidad Pública debería hacer: ponernos al servicio de las necesidades de nuestro pueblo.

Creemos que experiencias como estas cumplen una doble función. En primer lugar, la de ayudar a quienes más nos necesitan. En segundo lugar, la de aprender poniendo el cuerpo. Entender que cumplimos un rol social como estudiantes, y que es necesario formarnos en función de las necesidades del pueblo, allana el camino para responder la pregunta de qué tipo de profesionales queremos ser el día de mañana.

El futuro es incierto. Nadie sabe cómo ni cuándo va a terminar esto. Lo que sí sabemos es que probablemente nos queden varias semanas de no poder ir a cursar, de no poder encontrarnos con nuestrxs amigxs, compañerxs de estudio o de lucha. Sabemos que hay muchas personas, incluídxs muchxs estudiantes, pasandola mal por la cuarentena y el miedo. Sabemos que el frío, que ya se está sintiendo, seguramente empeore el panorama. Y sabemos también, que a lo que se venga lo vamos a enfrentar como siempre lo hicimos: con compañerismo, solidaridad, y paradxs del lado en el que tenemos que estar.

*Integrante de la Corriente Universitaria Julio Antonio Mella, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad de La Plata, Argentina.


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