Florencia Freijó, politóloga argentina: “La crisis muestra la vulnerabilidad de quienes no estamos dentro de esquemas tradicionales de cuidado”

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Entrevista a Florencia Freijó, politóloga argentina

Por Lucía Cholakian Herrerra, de la redacción de NODAL

Florencia Freijó es Licenciada en Ciencia Política, autora del libro “Solas, aún acompañadas” editado en 2019 y madre de Gael. Su activismo dentro de los feminismos está enfocado en dar visibilidad a las estructuras de cuidados y la ausencia de políticas orientadas al apoyo de las madres y cuidadoras. Conversamos con ella a partir de la crisis que genera la situación del coronavirus dentro del espacio doméstico.

En estos días se anunciaron medidas que facilitan el acceso a los canales de asistencia para las mujeres que están conviviendo con su agresor en el marco de la cuarentena obligatoria. ¿Qué otras medidas te parece que serían útiles y necesarias en este contexto?

Falta muchísima difusión con respecto a los canales de denuncia y también falta que una voz nacional de peso ponga este tema en agenda en una cadena nacional. Hace falta más acompañamiento a las operadoras de la Línea 144 [N. de E.: la Línea 144 es una línea de asistencia a víctimas de violencia de género que funciona las 24 hs, los 365 días del año]. Hay que hacer auditorías, las respuestas que se reciben de la línea no siempre son satisfactorias, hay muchas quejas. Y no le podemos exigir a sus trabajadoras, porque las condiciones laborales no son óptimas.

La discusión parece que sigue siendo sobre “la situación de las mujeres que sufren..”, pero tenemos que entender que es una problemática social tan importante como la pandemia, porque involucra temas de salud pública, porque las mujeres ven su integridad física y psíquica corroída. Creo que falta que se anuncie un buen paquete de medidas de múltiples dimensiones para acompañar como corresponde. Hace falta que se diseñe lo que significa el circuito de la denuncia y la contención posterior. No hay soluciones que estén a la altura de la experiencia de las mujeres sin terminar estando poniéndolas en situación menos privilegiada: terminan dentro del círculo porque desde los medios para vivir hasta el miedo, se quedan paralizadas sintiendo que no tienen opción.

Y esto no es una cuestión de un gobierno, nuestro actual gobierno tiene muy pocos meses. Esto es un trabajo que lleva mucho tiempo.

Parte de tu activismo pasa por crear redes de mujeres que maternan ‘solas’. ¿Cómo afecta esta cuarentena a esas mujeres?

Las mujeres que maternan solas siguen invisibilizadas, ya sea porque son solteras, divorciadas o tienen una estructura matrimonial, porque el mandato de cuidadora pesa, y por consiguiente todo lo que tiene que ver con las actividades de la vida de los niños hacen que materne sola.

Necesitamos una política pública específica para aquellas que ponen todos los recursos económicos, laborales y afectivos. Es increíble que representando un porcentaje de hogares tan amplio, las mujeres que crían solas no tengan una política pública en exclusividad para ellas. Esto afecta desde su salud, la carga mental, el desarrollo de los niños, el rendimiento escolar: ¿cómo hacés para trabajar de forma remota, o yendo al trabajo; encargarte de las tareas escolares, entretener a los chicos? Es realmente desgastante.

¿Creés que ante esta crisis se refuerza la prevalencia del ideal de la familia tradicional, o que se está logrando que se repiensen los sistemas de cuidados y afectos?

Creo que esta crisis pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes no estamos dentro de esquemas tradicionales de cuidado, porque esos sistemas están sustentados sobre el trabajo exclusivo de una mujer y por lo tanto, en una sociedad que funciona con una división sexual del trabajo que cuenta con un hombre proveedor y una mujer cuidadora. El modelo se tiene que adaptar a lo nuevos modos de familia, a los nuevos requerimientos de esta sociedad sumamente exigente en lo productivo. Y lo productivo tiene que generar nuevos mecanismos que habiliten mejor calidad de vida, de los vínculos. Esta cuarentena va a hacer que mejoremos los aspectos vinculares. Va a haber nuevas exigencias, espero, para que se pueda entender que no es humano estar diez horas dentro de una estructura empresarial todos los días, por ejemplo.


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