El impacto de la pandemia en las prácticas universitarias

Por Vanessa Delgado, docente.

Las prácticas universitarias sitúan al estudiante en un escenario real, en el que debe demostrar las competencias que ha alcanzado en cada semestre; además garantiza la adquisición de nuevas habilidades y destrezas, necesarias para el ejercicio de la profesión. El modelo de la Universidad Especializada de las Américas (Udelas), está basado en un método teórico práctico, fundamental en el proceso de enseñanza aprendizaje, con el objetivo de fortalecer las competencias actitudinales, procedimentales y conceptuales. Para la Udelas, sin lugar a dudas las prácticas profesionales son parte fundamental en la formación de los futuros egresados, sin distinción de profesión.

Para lograr esas competencias, sobre todo en el campo de las ciencias médicas y clínicas, se requiere considerar diversas estrategias didácticas, motivacionales y alianzas estratégicas entre la universidad, las instituciones, el Estado y la sociedad en general.

Pero, ¿qué pasará ante el escenario inesperado de Covid-19? Dar respuesta a muchas interrogantes que surgen, incluso por parte del personal de salud sin vínculos a la universidad, es una realidad que debemos enfrentar. La educación superior tendrá que reinventarse. El estudio de la anatomía, fisiología y otras ciencias afines no será, por lo pronto, en morgues o escenarios reales, donde la interacción con el paciente y equipo multidisciplinario ha sido clave para lograr competencias.

Udelas ha trabajado en la implementación de laboratorios de simulación y variadas herramientas tecnológicas educativas, con el fin de que lleguen a cada uno de los estudiantes –sin distinción de clase social– y así potenciar la habilidad en el uso de la tecnología, y buscar opciones virtuales que simulen un paciente o incluso un hospital será el próximo reto que enfrenten las universidades que ofertan carreras en la rama de la salud.

Para lograrlo se requiere un cambio de mentalidad y un esfuerzo extraordinario de docentes, estudiantes, personal administrativo y por supuesto del Estado; sin perder de vista el objetivo principal: la formación de profesionales en el campo de la salud que van a brindar una atención multidisciplinaria a pacientes, no solo de Covid-19, sino a cualquiera que necesite atención prehospitalaria, intrahospitalaria o de rehabilitación.

Tendremos que aprender a vivir con mascarillas y guantes mientras no haya una solución efectiva; los planes de estudio tendrán que contemplar la asignatura de bioseguridad, y no solo para carreras del área de salud, sino para todo aquel estudiante en formación que tenga interacción directa con personas que sufran de alguna afección y/o discapacidad.

Nos cuesta mucho ver cómo la educación superior, en el sector salud, debe ajustarse a cambios significativos, y es que estábamos acostumbrados a desarrollar convenios de cooperación académica, nacionales e internacionales, que pudieran ser un hilo conductor para el acceso de estudiantes a las diferentes instalaciones de salud de carácter público y privado, para resolver casos clínicos basados en problemas reales y fortalecer sus competencias actitudinales.

Según las tendencias educativas de los últimos años en educación superior, el aprendizaje semipresencial o B-learning (Blended Learning) es el más recomendado para el logro de las nuevas competencias (Llorente, 2009; Johnson, Becker, Estrada, & Freeman, 2015). Sin embargo, la educación a distancia en carreras del área de ciencias médicas y clínicas se torna un tanto diferente, y esto se debe a que el proceso de enseñanza aprendizaje tradicional, se logra en escenarios reales de práctica, con pacientes y equipos reales; pero a causa de la pandemia, las universidades tendrán que ajustarse y adquirir programas que complementen el conocimiento y brinden al estudiante la oportunidad de interactuar con pacientes virtuales.

No es un camino fácil; la educación, en cualquiera de sus niveles, nos obliga como docentes a reinventarnos día a día para que el resultado sea mejor. Es un gran reto para las universidades estatales, limitadas por un presupuesto muy ajustado y que, a pesar de cada obstáculo, siempre brindan a la sociedad un profesional de calidad.

La Estrella de Panamá