Bolivia: emergencia sanitaria y urgencia electoral – Por Dolores Gandulfo

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Dolores Gandulfo (*), especial para NODAL

Para el pasado 3 de mayo estaban previstas las elecciones presidenciales y legislativas en Bolivia, sin embargo, fueron suspendidas en marzo por el Tribunal Supremo Electoral debido a la cuarentena total decretada por el Gobierno ante el nuevo coronavirus.

Sin fecha establecida para la celebración de los comicios durante varias semanas, el pasado 1 de mayo, y ante la ausencia de promulgación por parte del Poder Ejecutivo, Eva Copa, en su carácter de Presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional había promulgado la convocatoria a elecciones en un plazo de 90 días. 

Planteando la inconstitucionalidad de dicha ley, algunos partidos han interpuesto recursos de nulidad ante la Justicia. El Tribunal Constitucional de Bolivia había dado lugar a uno de ellos, y le otorgó a la presidente del Senado el plazo de 15 días para que argumente su defensa sobre la ley promulgada.

Sin embargo, la semana pasada, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) había alcanzado un acuerdo con los partidos políticos en la necesidad de postergar los comicios para septiembre, avalado por un estudio epidemiológico en plena pandemia de coronavirus. Así, elevó un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa a fin de que la postergación de las elecciones tenga como fecha límite el 6 de septiembre, manifestando públicamente el Presidente del TSE, que de aprobarse, se convocaría a elecciones en esa fecha.

El miércoles pasado en el Senado y la Cámara de Diputados aprobaron la iniciativa con más de dos tercios de los votos, faltando ahora la promulgación por parte de Jeanine Añez. Una vez promulgada, el TSE tiene dos días hábiles para ajustar el calendario electoral y publicar la fecha.

Al mismo tiempo, Bolivia volvió a estar en la agenda pública mediática por una nota publicada por el diario estadounidense The New York Times, donde un estudio de investigadores independientes calificó de “deficiente” el análisis de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que concluyó que hubo fraude en los comicios generales en Bolivia en octubre de 2019.

La investigación se basó en datos de las de autoridades electorales de Bolivia obtenidos por el periódico estadounidense The New York Times.

El informe de la OEA que ha sido puesto en duda concluía que durante las elecciones presidenciales en Bolivia hubo un aumento irregular de la tendencia de los votos a favor de Evo Morales que fue catalogado por el organismo como “inexplicable”.

Sin dudas estos hechos agudizan la crisis institucional y política que atraviesa el estado plurinominal desde el golpe de Estado realizado contra el gobierno de Evo Morales el pasado 10 de noviembre. La mala gestión de la emergencia sanitaria de la autoproclamada presidenta Añez no parece estar a la altura de las circunstancias y la urgencia electoral y la transparencia frente a los sucesivos informes internacionales requieren más que nunca que los ojos de la Comunidad Internacional siguen observando los próximos sucesos.

(*) Directora del Observatorio Electoral de la Conferencia Permanente de América Latina y el Caribe (COPPPAL) y Directora Ejecutiva de Política Institucional de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.