Cumbre presidencial: gobiernos buscan fijar una estrategia común ante la pandemia

Impacto del Covid-19 centra la cumbre del Mercosur en Paraguay

La Cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur) comenzó este lunes en la sede de la Cancillería paraguaya con una agenda de temas relacionados con el impacto económico y social de la Covid-19 en la región.

El cónclave que finaliza el día 2 de julio con la reunión de jefes de Estado, ministros o demás autoridades de los países miembros, tiene un formato virtual de videoconferencias debido a las exigencias del protocolo sanitario ante la letal enfermedad que afecta a la región y al resto del mundo.

El domingo, en la Cancillería paraguaya comenzaron las reuniones previas que culminarán este martes, preparatorias del encuentro de las máximas figuras que se llevará a cabo en la sede del Banco Central de Paraguay.

En el foro, el mandatario paraguayo Mario Abdo Benítez rendirá el informe semestral por la presidencia pro témpore del país, y entregará el mando a Uruguay, que regirá al bloque en los próximos seis meses.

El programa de este lunes incluyó las reuniones extraordinarias de la Comisión de Comercio del Mercosur, la preparatoria del Grupo Mercado Común, la ordinaria del Foro de Consulta y Concertación Política, y la del Grupo Ad Hoc Azucarero.

Para el martes, la reunión de Ministros de Economía y Presidentes de Bancos Centrales del grupo, la preparatoria del Grupo Mercado Común.

Las actividades de este miércoles son: la reunión preparatoria y ordinaria del Consejo del Mercado Común con la presencia de los Estados Asociados.

Y el jueves, Cumbre de jefes de Estado y Estados asociados al Mercosur. Según el portal digital de la Cancillería, la Presidencia pro témpore paraguaya del Mercosur, elevará a los órganos de decisión del bloque 37 normas para su estudio y eventual aprobación, la mayoría de ellas vinculadas a cuestiones arancelarias.

El Mercosur está integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

La República


El Mercosur inició la cumbre de presidentes con la intención de fijar una estrategia común ante el coronavirus

El Mercosur inició ayer su cumbre de presidentes que esta vez será completamente virtual y que tendrá entre sus objetivos centrales establecer una agenda común para enfrentar la pandemia del coronavirus en la región a pesar de las diferencias de estrategia sanitaria que encararon hasta ahora Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay para enfrentar al COVID-19.

La reunión virtual de mandatarios que organiza esta vez Paraguay por ser presidencia pro témpore del bloque será el jueves, y el miércoles se dará la videoconferencia de cancilleres. Pero desde ayer empezaron a deliberar las comisiones técnicas y desde la Cancillería dijeron a Infobae que la intención del presidente Alberto Fernández en esta cumbre es establecer “puntos de encuentro” y una agenda común para encarar la pandemia.

Por lo pronto, se pondrá en debate la idea de establecer una puesta en común sobre los conocimientos científicos que haya en la región en relación a los avances para contrarrestar el COVID-19. A la vez, se coordinará el trabajo para instrumentar el fondo especial de 16 millones de dólares que se creó recientemente para ser usado exclusivamente en iniciativas relacionadas con la lucha contra el coronavirus.

El canciller Felipe Solá mencionó que ese fondo especial de lucha contra el COVID-19 que conformó el Mercosur “tiene como objetivo colaborar de manera coordinada con las autoridades nacionales de los cuatro Estados miembros para mejorar las capacidades de cada país en la realización de test de detección del virus”.

A la vez, el Mercosur ya destinó una primera partida de USD 5.800.000 para la compra de equipamientos e insumos sanitarios para hacer frente a la pandemia y para financiar el desarrollo de la técnica de diagnóstico que detecta la respuesta de anticuerpos de los pacientes, sean sintomáticos o asintomáticos.

Desde la Cancillería dijeron a Infobae que “seguramente la agenda del COVID-19 será la central en la cumbre de presidentes ya que se busca establecer una estrategia común de mitigación del virus”.

La semana pasada los ministros de Salud y los de Justicia del bloque realizaron sendas reuniones virtuales donde también se acordó la necesidad de llevar adelante una estrategia común. Allí se acordó remover las barreras de acceso a la futura vacuna o los tratamientos para contener el virus. Esto se profundizará en la cumbre de esta semana.

Hay que tener en cuenta que desde que estalló la pandemia en febrero pasado los presidentes del Mercosur no mantuvieron ninguna reunión virtual y sólo hubo algunas conversaciones informales entre los jefes de Estado, como el caso de Alberto Fernández con su par de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

Sin embargo, existen marcadas diferencias de criterio entre los países del bloque en cuanto a estrategias a seguir. Concretamente el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, desestimó desde un primer momento la idea de hacer una cuarentena obligatoria en todo el país a diferencia de lo que ocurre en la Argentina, Paraguay y Uruguay.

El resultado de estos planes sanitarios en cada país del bloque hasta ahora es visible: al día de hoy la Argentina tiene 1.245 muertos por COVID-19; Brasil 57.622; Uruguay 27 y Paraguay 15.

El presidente Alberto Fernández mantuvo el viernes pasado una videoconferencia con el ex presidente de Brasil Luis Ignacio Lula Da Silva donde expresó duros cuestionamientos a la política sanitaria de Brasil aunque se cuidó de no mencionar con nombre y apellido a Bolsonaro.

La mañana de ayer, empezaron en Asunción y por vía virtual las reuniones de la cumbre del Mercosur. Hubo una videoconferencia del vicecanciller de Paraguay Didier Olmedo y el martes está prevista una reunión de ministros de Industria, Comercio y Servicios del Mercosur; y un encuentro virtual de ministros de Economía y Presidentes de Bancos Centrales del bloque. En tanto, el miércoles será la reunión virtual de cancilleres y el jueves la de presidentes, donde se espera un documento conjunto.

En este sentido, Solá dijo que “la actitud del Gobierno desde el primer día ha sido proteger la vida y minimizar el número de muertos por la pandemia, guiándose por la tasa de infectados y revisando geográficamente el avance de esa tasa”. Asimismo, consideró que “es un momento muy difícil para cualquier gobierno y hacer política con esto, como hacen algunos dirigentes de la oposición que los primeros dos meses de pandemia apoyaban al Presidente, es de un oportunismo cuanto menos mediocre”.

Comercio en debate

Por otra parte, el debate paralelo de la cumbre del Mercosur más allá de la pandemia de COVID-19 estará centrado sin dudas en los acuerdos comerciales que se llevan adelante en el bloque.

Solá ya adelantó que “es peligroso acelerar convenios con países que tienen sobre nosotros ventajas competitivas”. Se refería así a los discutidos acuerdos de libre comercio que está negociando el Mercosur con Corea del Sur y Singapur, donde la Argentina es muy crítica de ello respecto a los eventuales beneficios económicos que podría generar.

En relación a esto, Solá señaló que “es peligroso acelerar convenios con países que tienen sobre nosotros ventajas competitivas en la industria y aceptar el ingreso de productos que tienen muchos más años de tecnología y que nos dejan sin trabajo”. Y no dejó dudas sobre la postura Argentina al respecto: “En abril tuvimos una diferencia con la palabra ‘acelerar’ o ‘no acelerar’ en relación con convenios extra Mercosur con otros países. Esa diferencia al principio se puso dura, pero después entendimos que tanto Brasil como Paraguay y Uruguay comprendían que la palabra no era ‘acelerar’ sino mantenerse en contacto con la posibilidad de esos convenios, que es algo distinto”, consideró.

Además, el canciller argentino afirmó que “dada como está la economía y la incertidumbre sobre nuestro futuro y de cuándo y cómo saldremos adelante, es peligroso acelerar convenios con países que tienen sobre nosotros ventajas competitivas en la industria, y aceptar el ingreso de productos que tienen muchos más años de tecnología y que nos dejan sin trabajo”, y subrayó que “lo que se prometía para los productos argentinos era pobrísimo, por ejemplo, en materia de alimentos”.

Solá dijo además que “Brasil tiene ideas totalmente diferentes a nosotros sobre la economía, (pero) cada país se está ocupando a su manera del COVID, tratando de que su economía aguante o no se caiga tanto, por lo tanto, la relación no pasa a ser el centro de la cuestión en este momento, ya que estamos mirando para adentro”, aunque aseguró que con Brasil “vamos a hablar bastante”.

Infobae


La Unión Europea apurará el acuerdo con el Mercosur

En lo que representa un hecho histórico y debido a la pandemia del coronavirus, la Cumbre del Mercosur comenzó ayer en forma virtual, donde el hecho saliente es que la  Unión Europea instará -el jueves- a firmar el acuerdo antes de fin de año para completar el proceso que se inició hace un año en Bruselas.

Como adelantó BAE Negocios, más allá del análisis de las consecuencias económicas de la pandemia, el punto más alto será la presencia -durante el encuentro de presidentes- del Alto Representante de la UE de Política Exterior, Josep Borrell.

Su presencia obedece a que “la  Unión Europea quiere apurar los procesos para que la firma definitiva se concrete antes de fin de año, aunque antes habrá que terminar la revisión legal y las traducciones, lo cual plantea una meta difícil de alcanzar”, expresaron fuentes oficiales consultadas.

La pandemia de Covid-19 obliga al Mercosur a concretar esta semana una inédita cumbre virtual, donde los jefes de Estado, ministros y demás autoridades de los países miembros discutirán diversos temas relacionados con el impacto económico y social de la emergencia sanitaria en la región. Las actividades arrancaron ayer, con la reunión extraordinaria de la Comisión de Comercio, la reunión ordinaria del Foro de Consulta y Concertación Política, y del Grupo Ad Hoc Azucarero. Este martes, tendrán lugar las reuniones de ministros de Industria, Comercio y Servicios, y de ministros de Economía y Presidentes de Bancos Centrales.

El miércoles 1 de julio se desarrollará la reunión ordinaria del Consejo Mercado Común y el jueves 2 de julio, de 9 a 11.30, se hará la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, ocasión en la cual Paraguay dará por concluida su presidencia pro témpore y la pasará al Uruguay.

Aunque sin entrar en colisión, fuentes del Gobierno aseguraron: “también nuestros socios están ansiosos por la firma definitiva (del TLC con la UE), a diferencia de la Argentina”. La gestión de Alberto Fernández tiene observaciones sobre el acuerdo y había convocado a industriales a estudiar el impacto.

Durante los últimos seis meses, bajo la presidencia paraguaya, el bloque sudamericano mantuvo los contactos con la UE para terminar de pulir el acuerdo de libre comercio. “Para nosotros va a ser muy importante porque va a ser la primera vez que alguien del nivel de Borrell participe en esta reunión. Y tiene también mucho que ver con la finalización del acuerdo UE-  Mercosur”, aseguró una fuente del gobierno paraguayo.

“Nos preocupa la situación regional y la situación mundial de esta pandemia. Es una cuestión que afecta a casi todos los países y a nivel regional claro que nos preocupa, nos preocupa mucho y brindamos toda nuestra colaboración para poder trabajar en conjunto a nivel  Mercosur”, comentó el canciller del Paraguay, Antonio Rivas. Y aseguró que, en el caso concreto de Paraguay, existe “mucha coordinación” entre los presidentes Mario Abdo Benítez y Jair Bolsonaro, en el combate al coronavirus.

La negociaciones para ese acuerdo finalizaron hace un año, tras dos décadas de conversaciones. Tras ese paso, deberá traducirse a los diferentes idiomas de ambos bloques, proceso que podrá demorarse unos cinco meses, para pasar después a la aprobación de los diferentes parlamentos.

El  Mercosur cumplirá 30 años de funcionamiento en 2021 y, a pesar de la experiencia y la trayectoria, el bloque sudamericano todavía tiene mucho por trabajar para alcanzar un  Mercosur cohesionado.

BAE Negocios


Más de 200 organizaciones sociales rechazan el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur

Dos centenares de colectivos de la sociedad civil denuncian el acuerdo comercial que negocian la Unión Europea y el Mercosur. Para las entidades que han firmado una petición a los Gobiernos de los Estados miembros, a la Comisión y el Parlamento europeo, este tratado comercial “supondrá la aceleración de la destrucción medioambiental y la crisis climática, el aumento de las violaciones de derechos humanos y de la impunidad, y un impulso al modelo agropecuario orientado a la exportación que perjudica al campesinado” a ambos lados del océano.

Las negociaciones entre la UE y el bloque del Mercosur —formado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay— tienen dos décadas de historia. En junio de 2019, las partes llegaron a un entendimiento y, desde entonces, la Comisión trabaja en un texto definitivo.

Las críticas al principio de acuerdo llegaron desde ambos bloques, especialmente desde los Gobiernos de Francia, Países Bajos y de la región belga de Valonia, donde aprobaron mociones de rechazo al formato actual de propuesta. La ola de incendios del pasado verano en varios países de la región amazónica y la gestión política del presidente brasileño Jair Bolsonaro aumentaron las críticas al acuerdo.Sin embargo, la reciente iniciativa del presidente argentino, Aníbal Fernández, y el Gobierno alemán, que presidirá la UE en el segundo semestre de 2020, ha dado un nuevo impulso a un tratado que no puede estar “más anclado en la mentalidad y las políticas del pasado”, según las organizaciones firmantes. El Gobierno español se ha mostrado hasta ahora favorable al tratado.

La firma del tratado, señalan, implicaría “la legitimación de las políticas antindígenas y antisociales” de Bolsonaro. Y apenas existirán mecanismos para actuar en caso de que se produzcan incumplimientos.

El preacuerdo supondría, denuncian, la profundización de un modelo de dependencia y reparto del trabajo que reserva a los países latinoamericanos una posición desigual como proveedor de materias primas. Una vía que conlleva enormes consecuencias sociales y medioambientales. El tratado, señalan, impulsará sectores como la carne o la soja en los países del Mercosur, “responsables de la deforestación de la Amazonía y la destrucción de las sabanas del Cerrado en Brasil y los bosques secos del Chaco en Argentina, que contienen una enorme biodiversidad y son esenciales para la estabilización del clima global”. Junto con la expansión de los monocultivos y los pastos para la ganadería, la facilidades para la exportación de automóviles también impactarán en una “aceleración de la destrucción ambiental y la crisis climática”.

Si antes de la pandemia del covid-19 “las salvaguardas ambientales contenidas en el acuerdo eran insuficientes”, señalaba el Observatorio Brasileño del Clima, “ahora el documento está claramente obsoleto.

Mientras las consecuencias ambientales y sociales del tratado “son muy concretas, los mecanismos para evitarlas son claramente insuficientes”, indican en la carta que la campaña estatal No a los Tratados de Comercio e Inversión ha entregado a la Arancha González Laya, ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y a todos los europarlamentarios y europarlamentarias españoles.

“El acuerdo aumentará las violaciones de derechos humanos y de la impunidad, incluyendo violencia física contra pueblos indígenas y comunidades campesinas así como la expulsión de sus tierras”.

Para las organizaciones firmantes, el acuerdo “aumentará las violaciones de derechos humanos y de la impunidad, incluyendo violencia física contra pueblos indígenas y comunidades campesinas así como la expulsión de sus tierras”. En concreto, la firma del tratado, señalan, implicaría “la legitimación de las políticas antindígenas y antisociales” de Bolsonaro. Y apenas existirán mecanismos para actuar en caso de que se produzcan incumplimientos ya que, según detalla el escrito, “en caso de violaciones persistentes de estos compromisos, el acuerdo solo abre un canal adicional de discusión diplomática, sin posibilidad de imponer sanciones materiales”.

Un año después de la firma del preacuerdo, estos colectivos piden que se atienda a algunas de las lecciones de la crisis del coronavirus: “Como ha demostrado la crisis del covid-19, la destrucción de la biodiversidad y la persecución de una globalización y un crecimiento económicos ilimitados exponen a la humanidad a enormes amenazas”.

El rechazo al acuerdo, sostienen, “no debe malinterpretarse como una negativa a la cooperación constructiva con la región”, basada en lucha contra el hambre, la pobreza, le cambio climático y el respeto de los derechos laborales, humanos y animales.

El Salto


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