Edgardo Giménez, artista plástico argentino: “En estos momentos de pandemia el arte es salvador”

Edgardo Giménez, artista plástico argentino: “En estos momentos de pandemia el arte es salvador”

Entrevista a Edgardo Giménez, artista plástico argentino virtuoso de la Generación Di Tella de los años 60′ y vanguardista del pop-art. Quien supo cautivar a generaciones con su arte fresco y colorido, como él lo llama “un arte antidepresivo”

Por Lisandro Dellatorre

Dice un viejo refrán “El que mucho abarca, poco aprieta” pero como todo en la vida hay excepciones a la regla; Edgardo Giménez es un artista plástico argentino que a sus 78 años poco ha dejado por hacer y todo ha realizado con una majestuosidad digna de admirar.

Hacer un recorrido por su obra tomaría tantas o más páginas que sus libros publicados, porque entre sus múltiples facetas, además de dedicarse a las artes plásticas, diseñó casas y muebles (lo cual hizo que exponga en el MoMA de New York), escenarios de teatro y películas, incluso una gigantografía de Moría Casan de 10 metros de altura. Sin duda, Edgardo Giménez poco ha dejado por hacer y afirma que mucho más trayecto aún le queda por recorrer.

Hay quienes dicen que los artistas tienen algo innato, un don particular que no se logra estudiando o trabajando: ¿se nace artista? Es algo que nunca sabremos, sin embargo, Edgardo Giménez desde una edad temprana se destacaba por poseer un talento no habitual en un niño.

“Recuerdo a la edad de nueve años, en la esquina de mi casa había una ferretería donde necesitaban un chico para que hiciera los mandados y entonces me ofrecí yo, porque allí me dejaban hacer las vidrieras que eran para mí como mis instalaciones de ese entonces”

“¡Qué maravilla!” Decían las vecinas atónitas al pasar y ver algo tan peculiar en una ferretería, era el aparador decorado por el joven Edgardo que buscaba publicitar un insecticida. Una escena de rosas de papel y hormigas de cartón con patas de alambre, que destacaba en un comercio del barrio de Caballito en la ciudad de Buenos Aires, terminó siendo el comienzo de lo que luego fue una trascendental carrera en el mundo del arte.

Entrada la adolescencia, Edgardo comenzó a trabajar en una agencia de publicidad (muchos artistas que luego se dedicaron al arte pop tienen sus inicios trabajando en publicidad, un ejemplo es Andy Warhol) hasta llegar en la década del 60´al Instituto Di Tella, un centro de investigación cultural que albergo las vanguardias del teatro, la música y la pintura Argentina.

“Cupido” (1964) óleo sobre madera, 140 x 175cm. Esta entre tantas otras obras de Edgardo, se puede ver en el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina o a través de su página web. (FUENTE: http://www.edgardogimenez.com.ar/)

“Todo el tiempo en el mundo de la cultura se habla del Di Tella, cuando pasaron ya 60 años que ocurrió, algo muy raro porque estamos en un país donde todo se olvida rápidamente y que siga perdurando en el tiempo con esa frescura significa que algo importante paso”

Allí se codeó de grande artistas que recién daban sus primeros pasos en el mundo del arte, y forjó una relación laboral/de amistad de más de 20 años junto al consagrado director del Centro de Artes Visuales del instituto y crítico de arte, Jorge Romero Brest.

Atravesando la cuarentena en la casa que él mismo diseñó en la localidad de Punta Indio, un pueblo ubicado a 150km de la Ciudad de Buenos Aires; Edgardo Giménez en dialogo con NODAL nos contó cómo está transitando la pandemia del COVID-19, sus proyectos a futuro, su exitoso recorrido por el mundo del arte y la importancia del “pop-art”.

¿Cómo fue su primer acercamiento al arte?

Mi acercamiento al arte fue a partir de mis cuatro años, cuando estaba deslumbrado por Walt Disney y sus personajes, esa fue la apertura hacia el mundo de la fantasía (Que conserva en su arte hasta el día de hoy).

Giménez ríe. Recuerda los emblemáticos personajes animados que miraba de pequeño, como cuando su tía lo llevo al cine en Santa Fe, su provincia natal, a ver el clásico de Disney “Blancanieves y los siete enanitos” donde afirma haber quedar deslumbrado por esos dibujos.

– He oído decirle que su arte es antidepresivo ¿Cree que es importante en el contexto que estamos atravesando que la gente se acune en el arte para sobrellevar esta pandemia?

El arte es salvador, y mi arte puntualmente no sintoniza la desorientación sino lo contrario, es un lenguaje que apunta a la alegría de estar vivo. Siempre acuño un frase de una amiga que decía: “Ay días que me levanto contento, pero hay otros días que me levanto muy contento”.

Es cierto que en estos momentos de pandemia se pone a prueba no caer en ninguna conducta que te debilite, mi abuela decía “Al mal tiempo, buena cara” y eso es lo que hago todo el tiempo.

Por supuesto que este clima de cuarentena no ayuda, pero pienso que en algún momento esto llegará a su fin y nuevamente, como ave fénix, renaceremos y volveremos a una vida “normal”.

¿Cree en la premisa de todo es arte?

No todo es arte, solo es arte aquello que no te deja indiferente, lo que te despierta.

Por suerte tenemos grandes museos donde esta parte de la historia de los grandes creadores y esto está al alcance de todos, porque yo creo que el arte no está destinado a una clase social sino que es para todos, el arte es sanador.

“Encuentro con Velázquez” (1994-2014) acrílico sobre tela, 190 x 160cm. Edgardo Giménez reversionó el cuadro “Las meninas” del pintor barroco español Diego Velázquez, desde su mirada pop. (FUENTE:http://www.edgardogimenez.com.ar/)

¿Cómo vivió el surgimiento del arte pop local? ¿Qué diferencia encuentra del mismo en comparación con el arte pop de otros países?

Creo que el arte pop es un lenguaje directo, donde no hace falta ninguna preparación para poder disfrutarlo y eso ha tenido una respuesta muy favorable, pues la gente adhiere a este lenguaje con entusiasmo.

Ningún movimiento artístico tuvo la aceptación inmediata que tuvo el Pop-art, que se mezcló con la vida. Invadió todo los rubros con los que uno tiene que convivir, por algo hay música pop, moda pop, cine pop hasta inclusive estilo de vida pop.

El pop desarrolló una manera distinta de expresarse, cada país ha desarrollado su estilo propio de pop. Lo interesante del pop nacional, y digo nacional porque no tuvo nada que ver con el pop de otras partes del mundo, es que era singular. Pierre Restany (1930-2003) considerado el fundador del movimiento del Nuevo Realismo y emblemático crítico de arte francés, había definido, muy atinadamente nuestro pop como “Pop lunfardo”.

Restany vino a Buenos Aires en el año 1965 invitado por Romero Brest a un premio Di Tella. Solo vino a pasar una semana, pero cuando vio lo que estaba pasando en la Argentina se quedó tres meses. Le pareció increíble que en este lugar, tan alejado de todo, el pop tuviera una identidad porteña, que no tenía nada que envidiar al pop que se realizaba en el resto del mundo.

“Mono albino” (firmada con doble fecha) es una reconstrucción de los trabajos típicos de Edgardo Giménez en su recordado paso por el Di Tella. Obra muy emblemática del pop, se puede ver en el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina (FUENTE: www.bellasartes.gob.ar)

Por ultimo ¿Está trabajando en nuevos proyectos que pueda contarnos?

Tengo un proyecto muy ambicioso que es la edición de un tercer libro sobre mis trabajos. Algo que me tiene muy entusiasmado ya que encaro los libros como obras de arte.

“Coronación” es el título de mi próximo libro y estoy seguro que no dejará indiferente a nadie, ya que servirá al igual que todos mis libros, como esas pastillas que uno toma para no deprimirse.

Edgardo Giménez quiere que lo recuerden como “el artista que no aburrió a nadie”. Sin duda fue, es y será un emblemático artistas multifacético, que forma parte del legado cultural argentino y logró romper los paradigmas tradicionales del arte con su vanguardia pop, característica, colorida e inmortalizada en sus libros y obras que se encuentran en la mayoría de los museos del país y el mundo.