Solidaridad contributiva – Por Maximiliano Reyes Zúñiga, especial para NODAL

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Solidaridad contributiva

Por Maximiliano Reyes Zúñiga*

“Por el bien de todos; primero los pobres”,
Andrés Manuel López Obrador,
presidente de México.

El 29 de mayo, cuando en México la pandemia mostraba uno de sus picos más altos, participé en un foro virtual de la Asociación Nacional de Legisladores de la Cuarta Transformación, convocado por su Presidente, el diputado Mario Delgado. En ese foro de talla internacional –que contó con la participación de notables personajes como el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero; el ex presidente colombiano Ernesto Samper, el ex canciller brasileño Celso Amorim y el fundador del Partido Progresista y ex candidato presidencial de Chile, Marco Enriquez Ominami- debatimos varias ideas y compartimos las acciones de cada país en relación con la pandemia.

Este ejercicio fue propicio no solo para compartir el estado actual en cada país, sino generar un valor agregado a través de propuestas e iniciativas a la luz de panorama grisáceo que vemos que se pone sobre la región.

En lo particular, realicé diversos planteamientos tras un análisis de la crisis, pues la pandemia provocará la mayor contracción económica en la historia de América Latina y el Caribe. Datos de la CEPAL proyectan una caída del PIB de 5.3% en 2020, con un costo de casi 30 millones de pobres adicionales. La desigualdad se incrementará aún más. El 10% más rico de la región posee el 71% de la riqueza y tributa solo el 5.4% de su renta. Por si fuera poco, la CEPAL señala que la evasión de impuestos le cuesta a la región más de 320,000 millones de dólares (mdd) al año (6.3% de su PIB).

En el contexto de esa pandemia, y de manera acuciante, se necesitan cuantiosos recursos para sostener los servicios de salud, proteger ingresos y empleos y reforzar los sistemas de protección social, incluido un ingreso básico universal ¿de dónde sacarlos? Una posible solución es que debemos reinventar los conceptos de la solidaridad y responsabilidad social para recaudar de manera única y extraordinaria recursos de las personas con los mayores patrimonios.

Considerando la concentración de la riqueza en la región y la actual brecha de desigualdad, propuse tres acciones concretas, aplicables solamente durante un año, que podrían recaudar hasta 126,683 mdd para combatir los embates del COVID-19:

1.Contribución extraordinaria sobre el 3% del patrimonio de las fortunas de más de mil millones de dólares en su haber, que suman un patrimonio de 393,000 mdd, con lo que se podrían recaudar 11,790 mdd.

2.Condonación del pago de intereses de la deuda externa soberana por un año por parte de todos los organismos financieros internacionales. De acuerdo con la CEPAL, el pago de intereses de los 17 países más grandes de la región asciende a 109,000 mdd al año. La condonación de parte de la deuda es una acción tan justa como necesaria. Ya ocurrió en otros momentos históricos marcados por grandes catástrofes.

3.Reinversión del 20% de las utilidades de las corporaciones más grandes de América Latina y el Caribe. Las utilidades de las 10 empresas más grandes de América Latina en 2018 ascendieron a 29,466 mdd. La reinversión del 20% equivaldría a una inyección de 5,893 millones.

Para ponerlo en contexto, esa cifra de más de 126 mil millones de dólares representa 10.3 veces el gasto en salud de México en 2018; significaría 12.7 veces el gasto de Colombia en salud en ese mismo año y 28 veces el de Argentina.[ Fuente: CEPAL, 2018. Basado en gasto en salud en proporción al Producto Interno Bruto.] Desde luego que esto es un ejercicio que sirve para ilustrar el alcance de estas iniciativas, mismas que sin duda requeriría una coordinación legislativa regional sin precedentes, en un momento que nos obliga a buscar soluciones creativas e innovadoras.

Cabe aclarar que no se trata de una entrega de recursos de la iniciativa privada al gobierno. Los empresarios y acreedores financieros internacionales, a través de organismos y áreas de responsabilidad social empresarial, en coordinación con los gobiernos y bajo el escrutinio de organismos internacionales como la CEPAL, FAO y BID, supervisarían el uso eficiente y transparente de los recursos.

La pandemia ha revelado problemas estructurales del modelo económico y de los sistemas de protección social. Necesitamos un nuevo pacto social centrado en el bienestar, con políticas universales, redistributivas y solidarias para evitar otra década perdida. La única vía para lograrlo es con la solidaridad de todos, empezando por los que tienen más.

* Subsecretario para América Latina y el Caribe, Secretaría de Relaciones Exteriores de México


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