Genaro Lozano, politólogo mexicano: “La relación México-EEUU es de las más complejas y asimétricas que hay en el mundo”

Entrevista a Genaro Lozano, politólogo mexicano

Por Pedro Brieger, director de NODAL

El 8 de julio se llevó a cabo la reunión entre Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y su homólogo Donald Trump en virtud de la entrada en vigor del acuerdo comercial T-MEC. En diálogo con Nodal, Genaro Lozano, politólogo mexicano y profesor de la Universidad Iberoamericana, habló sobre las ideas políticas de AMLO y la relación comercial entre ambas naciones en el contexto de las elecciones estadounidense.

¿Qué reflexiones hace acerca de la visita de AMLO a Donald Trump?

Esta visita generó muchísimo ruido aquí en México y también en Estados unidos por varias razones. En primer lugar, porque López Obrador no había salido al mundo desde que llegó a la presidencia en diciembre de 2018. Había sido muy criticado por la oposición y por varios de los expertos en temas de política exterior porque decidió no acudir a la Asamblea General de las Naciones Unidas el año pasado. En segundo lugar, porque decidió, también, no ir a una cumbre del G-20 aunque sí nombró un equipo de expertos, encabezado por Marcelo Ebrard, para dirigir la política exterior de México. Además, generó mucha polémica el hecho de que el presidente renunciara a la flotilla de aviones presidenciales y se desplazara en aviones comerciales. Eso en torno a los símbolos y a las narrativas. En torno a la sustancia, generó mucho ruido porque, en efecto, López Obrador había hecho una campaña culpando a los gobiernos de Peña Nieto y de Felipe Calderón de sumisión a Estados Unidos, de no ponerse a defender a México ante los agravios y las ofensas que Donald Trump como candidato tuvo en 2016. Pero ahora, como presidente, creo que, en un acto de responsabilidad de Estado, ambos presidentes se reúnen con los agravios que están ahí por supuesto.

Creo que es una relación bilateral importante para ambos países, una de las relaciones más complejas, interdependientes y asimétrica que hay en el mundo. Creo que los dos presidentes dejaron de lado diferencias. Trump, por supuesto, está en un momento electoral que quiere capitalizar esta visita con el voto hispano, que creo que no le va a salir. Y López Obrador está reconociendo la importancia del Tratado de Libre Comercio que entró en vigor sin la presencia de Canadá. Trudeau no quiso ir porque tiene problemas políticos internos. Pero creo que Obrador manda este mensaje al sector empresarial estadounidense, para diferenciarse de sus homólogos latinoamericanos, diciéndole “yo soy un izquierdista diferente, no soy un Hugo Chávez, estoy a favor del libre comercio”.

¿Cuál fue la visión de López Obrador antes de ser presidente respecto del TLC con Canadá y Estados Unidos (NAFTA) y cuál es la postura ahora?

Entre 1990 y 1994, la contestación pública era bastante sutil. Eran momentos en los cuales el régimen de partido único del PRI, de más de siete décadas gobernando el país, empezaba a estar en decadencia, pero con una oposición que todavía no lograba articular una fortaleza tal que pudiese tener cierto control e impacto en las narrativas públicas. El zapatismo, sin duda, fue el que puso énfasis en criticar esa integración comercial. López Obrador estaba junto a otros políticos de izquierda en la construcción de una institución nueva, el PRD. Se metían en el tema de los derechos laborales con el tratado de libre comercio, a dialogar con los demócratas por los sindicatos ya que exigían a México mayor libertad sindical puesto que estaban controlados por el PRI. Pero no había esa fuerza opositora en las calles, nadie fue al Congreso cuando fue ratificado el tratado de libre comercio de América del Norte, porque había una oposición temerosa todavía. Había un país un poco adormentado, no es como hoy, esta concentración pública que hay en las calles, esta libertad, que se está ganando a través de los años para poder cuestionar al poder.

López Obrador empieza a hablar del libre comercio por allá, por el nuevo siglo cuando se convierte en una figura central en la política mexicana y empieza a criticar un modelo que ha sido rentista, que ha precarizado el trabajo en las maquilas. Pero al mismo tiempo, creo que, pragmáticamente, reconociendo la importancia del libre comercio como un motor para el crecimiento de las exportaciones de México. México se ha ido convirtiendo en una potencia exportadora mundial, principalmente de autos y de temas de maquila y demás, y creo que se ha reconocido en el pragmatismo que tiene López Obrador. Incluso ha hablado con empresarios sobre la fortaleza de México en términos comerciales gracias a los acuerdos que tenemos. México es uno de los países con más acuerdos comerciales de libre comercio que hay en el mundo: tenemos con la Unión Europea, Chile, Corea del Sur, América del Norte, Israel. Entonces, es un modelo que ha servido a México.

¿Cómo hace López Obrador para compatibilizar su pragmatismo con la críticas que antes tenía sobre el gobierno de los Estados Unidos?

En efecto, uno de los temas que más criticaron aquí en México fue el hecho de que en ese pragmatismo López Obrador le dijera a Trump que ha tratado a México con más respeto. Eso causó muchísimo ruido por el hecho de que Trump ha tratado y maltratado a México. Entonces, ese pragmatismo le causa problema al presidente con algunos sectores de la izquierda que lo han apoyado a lo largo de los años. Al igual que, por ejemplo, con el tema de la militarización de la seguridad pública. Cuando era candidato, el ahora presidente criticaba que el ejército estuviera en las calles, prometía que los iba a regresar prácticamente desde el día 1 de su presidencia y, en los hechos, ha hecho lo contrario, ha militarizado la seguridad. Entonces, hay algunos puntos por los cuales hay un distanciamiento entre el candidato López Obrador con el presidente López Obrador, el idealista candidato con el político pragmático y realista presidente, que creo que eso ocurre realmente en todas las democracias ¿no? El presidente se ha ido acostumbrando a ejercer el poder y ha ido contradiciendo muchas de las promesas que ha hecho en campaña, pero porque López Obrador no es un político extraordinario, es un político ordinario como cualquier otro que llega al poder.

Teniendo en cuenta que las elecciones en EEUU son en noviembre, ¿cómo ve que AMLO haya visitado ahora a Trump?

Creo que no había otro momento para poderse encontrar. Desde que López Obrador llegó a la presidencia, en diciembre del 2018, se había buscado la manera de cómo reunirse con el presidente de Estados Unidos por una simple razón: porque es una práctica que hay entre los dos países desde hace décadas, en la que el presidente electo de México tiene su primer encuentro con su homólogo estadounidense. Era un encuentro debido que no había otra manera de tenerlo más que ahora por la entrada en vigor del acuerdo comercial, donde les interesa profundizar esta relación. Entonces, la invitación vino de Trump en un momento electoral y de flaqueza fuerte para el candidato republicano frente a lo que dicen las encuestas. Si gana Trump la elección, Lopez Obrador va a tener que seguir trabajando con él. Si gana Joe Biden, ellos ya se conocieron en el 2012 cuando el entonces vicepresidente de Estados Unidos vino a conocer a los candidatos presidenciales, Peña Nieto, López Obrador y Josefina Vázquez Mota. Me resulta un poco hipócrita por parte de los demócratas que critiquen una visita de un presidente de México, cuando ellos también lo han hecho en momentos electorales y el mismo Biden lo hizo.


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