Uruguay: las violencias de ayer y hoy – Por Nicolás Centurión

162

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Nicolás Centurión *

El viernes 14 de agosto se realizó como todos los años la Marcha de los Mártires Estudiantiles. Se toma esta fecha a raíz de la muerte de Liber Arce de 29 años, estudiante de Odontología, asesinado por las fuerzas represoras del Estado cuando reclamaba por el boleto estudiantil. Las casualidades del destino quisieron que al decir el nombre y apellido juntos se transformaran en consigna, de Liber Arce a Liberarse.

Liber fue herido de bala un 12 de agosto de 1968 por la policía del gobierno de Jorge Pacheco Areco (1967-1972), regimen sumamente autoritario que llevó adelante sus políticas al filo de la democracia y muchas veces sobrepasando y negándola. Para graficar con un ejemplo, gobernó 1.117 de 1.541 días con Medidas Prontas de Seguridad, que implican la suspensión de las garantías individuales.

En ese contexto no solo fue asesinado Liber Arce sino también varios estudiantes más en el gobierno de Juan María Bordaberry (1972-1973), que a la postre sería dictador, tras el golpe de Estado del 27 de junio de 1973. Entre ellos se encuentran: Hugo de los Santos, 19 años, estudiante de Ciencias Económicas, y Susana Pintos 27 años, estudiante de la Escuela de la Construcción de la Universidad del Trabajo, asesinados el 20 de setiembre de 1968, en una manifestación frente a la Universidad de la República.

Heber Nieto, 16 años, estudiante de la Escuela de Industrias Navales de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), fue asesinado el 24 de julio de 1971 por un francotirador, mientras estaba en una actividad solidaria en el marco de un conflicto con la empresa Cicssa.

Julio Spósito, 19 años, estudiante del Instituto Alfredo Vásquez Acevedo (IAVA). Fue asesinado por un policía el 1º de setiembre de 1971 mientras integraba una movilización estudiantil en reclamo por la desaparición de Héctor Castagnetto y Abel Ayala y las muertes de Heber Nieto y Nelson Ramos Filippini. Íbero Gutiérrez, 22 años, estudiante de la Facultad de Derecho y Facultad de Humanidades y Ciencias. Su cuerpo fue encontrado el 28 de febrero de 1972, un día después que lo secuestrara el Escuadrón de la Muerte.

Santiago Rodríguez Muela, 24 años, estudiante en el turno nocturno del liceo Nº 8 y trabajador de ANCAP, fue asesinado el 11 de agosto de 1972 en un asalto del grupo de extrema derecha Juventud Uruguaya de Pie (JUP) al liceo donde concurría. Joaquín Klüver, 22 años, estudiante de la Facultad de Agronomía.

Fue asesinado el 6 de diciembre de 1972 luego de ser detenido en una manifestación estudiantil contra la Ley de Enseñanza. Ramón Peré, 28 años, estudiante de la Facultad de Veterinaria, fue el primer estudiante asesinado por la dictadura, el 6 de julio de 1973 cuando estaba junto a sus compañeros ocupando la facultad durante la Huelga General.

Walter Medina, 16 años, estudiante del liceo Nº 17, fue asesinado el 8 de julio de 1973, durante la huelga general, mientras pintaba un muro que decía «consulta popular». Nibia Sabalsagaray, 24 años, profesora de Literatura en el Liceo Zorrilla. Fue detenida el 29 de junio de 1974, murió víctima de la tortura, en el Batallón N° 5, ese mismo día.

Este año la consigna de la marcha fue “Sin educación pública no hay futuro” debido a las proyecciones de recorte en el presupuesto a la educación y específicamente a la Universidad de la República donde se realiza el 80% de la investigación científica del país. Esta medida se da dentro de un marco de recortes presupuestales, ajustes y desinversión por parte del gobierno neoliberal de la Coalición Multicolor.

Casi al término de la movilización, en frente al Palacio Legislativo, un grupo de jóvenes actrices y actores realizaron una intervención donde escenificaban la represión a los mártires estudiantiles. La performance aglutinó a gran parte de la marcha, donde pareció que se detenía por un momento, emocionando a los que se agolparon a observar la obra.

De balas y navajas

La semana pasada en el departamento de Salto, al litoral oeste, sucedió un hecho de extrema gravedad. Dos militantes frenteamplistas fueron agredidos brutalmente cuando estaban colgando pasacalles por la campaña de elecciones municipales. Sus carteles fueron pisados, los militantes insultados y luego golpeados con saña.

Una señora recibió varios puntos de sutura en el rostro debido a un golpe con un termo que le provocó fractura del tabique nasal. Su compañero fue apuñalado más de dos veces, se encuentra internado en el centro de tratamientos intensivos con dos perforaciones de pulmón.

El agresor, que ya fue detenido por la policía local, fue asociado al Frente Amplio por las redes sociales, pero fuentes departamentales aseveran que está asociado al Partido Colorado. Fiscalía iniciará acciones para formalizar al agresor por lesiones graves y homicidio en grado de tentativa.

El 31 de julio el exdiputado del Frente Amplio por Paysandú, Juan José Domínguez y su esposa fueron atacados por dos jóvenes. Según Domínguez, “en ningún momento, desde el comienzo de la agresión, hubo intención de robar algo, ni el bolso de mi esposa, ni el vehículo que estaba abierto, ni nada de supuesto valor que estaba a mano. Claramente, el objetivo era la golpiza y la hicieron con saña”, declaró a La Diaria.

Un tercer hecho de violencia política aconteció el jueves 13 de agosto a la noche. En el puente de las Américas (límite entre el departamento de Canelones y Montevideo) jóvenes frenteamplistas estaban realizando pintadas de cara a las elecciones municipales de setiembre. En más de tres ocasiones un vehículo pasó profiriendo insultos.

En la última circulación y al grito de “vamos los blancos” (como se les dice a los integrantes del Partido Nacional) se escucharon tres estruendos. Los militantes frenteamplistas se encontraron con tres casquillos de balas en la acera de enfrente a donde estaban realizando la pintada.

El cascabel

La escalada de violencia política viene en aumento. Sorprende a algunos, a otros le recuerda épocas como el pachecato, previo a la dictadura y otros más acá en el tiempo tienen el recuerdo vivo de lo que se conoce popularmente como la masacre del Filtro, por el Hospital del mismo nombre donde a manos de la policía fueron asesinados Roberto Facal y Fernando Morroni el 24 de agosto de 1994. El entonces presidente era Luis Alberto Lacalle, padre del actual mandatario Luis Lacalle Pou.

Existen violencias solapadas y algunas más visibles que otras. Desde el Ministerio del Interior se pregona una “guerra contra el narcotráfico” que de antemano ya está perdida. Una Ley de Urgente Consideración criminaliza la protesta. Salto tiene en su haber, haber sido la cuna de la JUP en 1970, cuando se promulgó la ley de interrupción voluntaria del embaraza el cien por ciento de los médicos de ese departamento declararon objeción de conciencia y cualquier mujer que quisera realizarse un aborto en hospitales públicos tenía que trasladarse a otro departamento. En las elecciones del año pasado un candidato a diputado tenía como eslogan: “mano dura y plomo.”

Existen violencias solapadas y algunas más visibles que otras. Desde el Ministerio del Interior se pregona una “guerra contra el narcotráfico” que de antemano ya está perdida. Una Ley de Urgente Consideración criminaliza la protesta.

El departamento de Salto tiene en su haber sido la cuna de la bandas ultraderechista de la llamada Juventud Uruguaya de Pie (JUP) en 1970, cuando se promulgó la ley de interrupción voluntaria del embarazo. El cien por ciento de los médicos de ese departamento declararon objeción de conciencia y cualquier mujer que quisiera realizarse un aborto en hospitales públicos tenía que trasladarse a otro departamento.

En las elecciones del año pasado un candidato a diputado tenía como eslogan: “mano dura y plomo. ”Estas violencias son cosecha de la siembra de los discursos de odio que vienen germinando desde hace décadas. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la).


VOLVER
Más notas sobre el tema