La ciudad a un lado, el interior al otro – El País, Uruguay

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Si hubo una elección donde los resultados no sorprendieron, fue la de este domingo. Departamento a departamento, los números fueron confirmando los pronósticos. Incluso en aquellos que fueron peleados hasta el último voto, estaba previsto que así fuera.

En un mapa que se cubrió de blanco en 15 departamentos, el Frente Amplio ganó en Montevideo, con Carolina Cosse como la elegida para el cargo de intendente. Laura Raffo, la candidata por la coalición (que concurrió bajó el lema de Partido Independiente) hizo una muy buena votación en una ciudad que desde hace mucho tiempo es tenazmente frentista. De hecho, en forma individual, Raffo fue la candidata más votada.

En otros departamentos la presencia del Frente Amplio se redujo notoriamente, los colorados mantuvieron su tradicional reducto en Rivera y los blancos predominaron en gran parte del territorio nacional. La negativa de blancos y colorados a ir en forma coaligada en Salto le dio un magro triunfo al Frente. Una lección que deberá aprenderse con vistas al futuro.

Algunas figuras de fuerte impronta confirmaron su liderazgo: Enrique Antía en Maldonado, Carmelo Vidalín en Durazno, Carlos Moreira en Colonia, Yamandú Orsi en Canelones, Pablo Caram en Artigas.

El resultado en Montevideo presenta un dato cierto y algunas incógnitas. El Frente Amplio ganó como era de preverse, pero emerge dividido en dos corrientes poderosas y una tercera, moderada, muy disminuida. El candidato que, por haber sido intendente en el período anterior y podía mostrar algunas obras hechas como para merecer la reelección, perdió por una diferencia rotunda. Es paradójico que todos hayan usado la gestión de Daniel Martínez como capital frentista para volver a ganar (aunque en realidad el Frente gobernó 30 años para recién hacer obra en los últimos dos), y que el que tuvo el peor resultado haya sido justamente quien podía adjudicarse ese mérito. Es que la campaña de Martínez fue un inmenso catálogo de errores.

La coalición perdió la elección en Montevideo pero ganó una figura política de inmenso peso y relevancia. Laura Raffo impuso la agenda en esta campaña.
Otra detalle llamativo es que el candidato con el discurso más sobrio, moderado y tolerante (Álvaro Villar) contó con el respaldo del grupo más cerradamente ideológico, el MPP, acostumbrado a actuar como aparato militante y “comisario político” con el fin de controlar el aparato del Estado.

La misma paradoja se observa en Canelones, con un Yamandú Orsi que rehúye la intrasigencia ortodoxa del frentismo (a veces ni parece frentista) pero es parte del férreo y rígido MPP.

La más combativa de las candidatas fue Carolina Cosse, respaldada por el Partido Comunista. Se dio cuenta que el Frente tenía todos los votos que necesitaba en Montevideo y por lo tanto, la contienda era en realidad interna; su objetivo fue el de quedarse ella con la mayor parte de esos votantes frentistas, aunque eso implicara sacárselos a sus adversarios internos. Y lo logró con un discurso muy agresivo.

La noche de su triunfo, sin embargo, mostró la otra cara. Agradeció los llamados recibidos de su adversaria Laura Raffo, de la vicepresidenta Beatriz Argimón y del presidente Luis Lacalle Pou. Entendió que si quiere tener éxito en su gestión es indispensable entenderse con el gobierno nacional, más cuando es ejercido por un partido (una coalición en este caso), que no es el suyo.

Sabe, aunque le cueste reconocerlo, que no encontrará en el actual presidente de la República una contraparte que le juegue sucio o que sea desleal. La coalición perdió la elección en Montevideo pero ganó una figura política de inmenso peso y relevancia. Laura Raffo impuso la agenda en esta campaña. Al poner sobre el tapete lo del “Montevideo olvidado”, los tres candidatos frentistas se vieron obligados a recorrer los barrios dramáticamente postergados de la ciudad. Intentaron mostrar a Raffo como una novata que recién descubría la trastienda urbana, pero fueron ellos los que descubrieron lo que habían desatendido en 30 años de gestión, pese a su retórica.

Raffo demostró tener el temple de una muy buena política. Sería saluda-ble que bajo su liderazgo los partidos de la coalición retomen desde hoy mismo su trabajo en Montevideo. Que no haya interrupción en estos cinco años. Hace años que viene siendo el territorio postergado por blancos y colorados; el que recién salían a buscar un candidato cuando terminaba la elección nacional.

Ahora encontraron una figura como nunca habían tenido. Con ella y el equipo que la acompañó, deben empezar a trabajar hoy para las elecciones de 2025. Sin bullicio, pero con método y tenacidad.

El País


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