La escandalosa hipocresía en el caso de Alex Saab – Por Baltazar Garzón, especial para NODAL

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Baltazar Garzón(*), especial para NODAL

En aquellos días, dijo Jesús: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: “Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!” Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!”  

(Evangelio según san Mateo 23, 27-32)

La hipocresía es uno de los pecados capitales mas detestables del ser humano, y especialmente, del poderoso , y, cuando traspasa los limites de lo tolerable, además en escandalosa. El pasado 1 de septiembre, el Secretario de Estado Michael R. Pompeo de EEUU firmó una nota de prensa publicada en la página web oficial de su cartera en la que denunciaba la prisión arbitraria, según el, a la que están sometidos seis ciudadanos estadounidenses en Venezuela. Según dicha publicación estas personas serían “rehenes” atraídos fraudulentamente hasta Caracas por motivos empresariales para entonces ser detenidos ilegalmente por hombres enmascarados y enviados a peligrosas prisiones con altos índices de Covid-19. En un contexto tan reprobable, el Gobierno norteamericano reclama de forma incansable la puesta en libertad con vistas a aliviar la ansiedad  de las familias e insta al Presidente Maduro a que “deje la política a un lado y permita que las familias se reúnan”.

Esta descripción de los hechos es durísima y descarnada y de ser cierta podría cuestionarse su legalidad. No tengo elementos para valorar el grado de verosimilitud de la afirmación de Pompeo. No obstante, sí puedo dar testimonio que, palabra tras palabra, esta nota de prensa podría servir para describir la situación a la que se ve sometido el Enviado Especial de Venezuela, Alex Saab, en Cabo Verde, preso a instancias  de Estados Unidos. En efecto, Saab fue atraído fraudulentamente hasta el aeropuerto de Cabo Verde para repostar en medio de su misión diplomática humanitaria después de que sospechosamente se le denegase el aterrizaje en Marruecos y en Argelia. Desde entonces se somete a un proceso de extradición sustentado por evidentes pretensiones políticas para ser enviado a Estados Unidos donde sería enjuiciado por hechos absolutamente infundados que se subsumirían en un supuesto blanqueo de capitales. Desde entonces se encuentra detenido arbitrariamente, preso en una cárcel que en absoluto respeta los estándares internacionales básicos, expuesto a condiciones inhumanas, sin acceso a un médico de su elección, apartado del resto de reclusos y todo ello bajo la firme mirada de sospechosos individuos, también enmascarados y agentes de inteligencia del país requirente. Los paralelismos con la nota de Pompeo son tan sorprendentes que, como decía en un principio, la hipocresía no puede ser mayor, simplemente resulta más escandalosa.

Existen, sin embargo, dos elementos que diferencian una situación de la otra. En el caso que denuncia la Secretaría de Estado de Estados Unidos se hace eco del paso de dos detenidos de prisión a arresto domiciliario. A pesar de haberlo solicitado en multitud de ocasiones de una situación de salud más que precaria, Alex Saab no ha tenido la misma suerte y sigue sometido a un régimen de detención que le mantiene en plena oscuridad 23 horas al día. Por otro lado, Michael Pompeo nombra a los dos diplomáticos que le acompañan en esta lucha por conseguir la libertad de sus nacionales, entre ellos, precisamente un Enviado Especial Presidencial. Exactamente el mismo cargo que sigue ocupando Alex Saab y que garantiza a ambos que ningún Estado les detendrá y torturará en respeto a la soberanía de una y otra nación.

Efectivamente, ambos relatos son escalofriantes y si le da credibilidad hasta el punto de relatarlo oficialmente, también debería hacer lo propio con Saab. Sin embargo, a éste se le desprecian sus derechos mientras que se reivindican los de sus nacionales. Pero, además hay una diferencia fundamental entre ambos casos: en el del Enviado Especial Alex Saab también se está quebrantando el Derecho internacional público y una de sus normas básicas: el respeto a la soberanía e igualdad de los Estados a través de la observancia de la inviolabilidad e inmunidad diplomáticas de sus representantes. El Enviado Especial Alex Saab lleva 80 días en prisión sin que se le reconozca dicha condición y vulnerándole su derechos más elementales.

Por todo ello recojo las palabras del Secretario de Estado Michael Pompeo y las hago mías con un importante matiz: es el momento de que el “Presidente Trump” deje la política a un lado y permita que las familias se reúnan”.

(*) Miembro del equipo de defensa internacional de Álex Saab.


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