América Latina bajo un mismo fuego – Por Silvia Oliviero Ghietto, especial para NODAL

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Por Silvia Oliviero Ghietto *

Desde hace meses la región central de América Latina, el corazón de su biodiversidad, esta siendo azotada por incendios forestales sin precedentes, en un escenario de sequia y stress hídricohistóricos. Los países afectados son: Brasil, donde el fuego devasto 4 millones de hectáreas en el área del Gran Pantanal del Mato Grosso, el mayor Humedal del planeta, destruyendo el 26 % de la biomasa.Argentina, con focos de incendios en 14 provincias, de la zona central y norte, con epicentro en Córdoba, los Humedales del Delta del Paraná y la Selva de las Yungas, con alrededor de769.732,632 hectáreas.Paraguay, donde los incendios llegaron hasta  Asunción, con más de 5000 focos activos, quemando vastas franjas del bosque seco del Gran Chaco, hogar de extensos ranchos de ganado, jaguares y tribus indígenas.Bolivia, las regiones de Santa Cruz, Tarija, Beni, Chuquisaca y Cochabamba están afectadas por el fuego. Alcanzando una superficie de 1 millón de hectáreas. Los Gobiernos de Bolivia y Paraguay tuvieron que declarar el Estado de Emergencia Nacional.

El 95% de estos incendios son intencionalesy se entrelazan por un patrón común sustentado por los sectores concentrados para poder expandir la frontera agrícola- ganadera, la urbanización y la explotación de metales y combustibles fósiles. El saqueo de los bienes naturales del Norte hacia el Sur no ha cesado y en las últimas décadas se ha profundizado mediante la incorporación de la tecnología.

El Modelo Agroindustrial de laSoja Transgénica de Monsanto desembarca en Argentina en 1996, durante el Gobierno de Menem, y posteriormente se replica enParaguay y Brasil. De esta manera el neoliberalismo cambia definitivamente la matrizproductiva y económica de la Región provocando unaumento exponencial de la deforestación, el desplazamiento y persecución de pueblos originarios y campesinos, el crecimiento de la pobreza y la desigualdad, la degradación del ambiente y efectos nocivos sobre la salud de las poblaciones rurales y urbanas.

Si superponemos en forma de capas, el mapeo territorial de la producción sojera, la  deforestación,los índices de pobreza y los incendios forestales se puede observar claramente la estrecha interconexión entre los aspectos señalados

Si bien la sequía y stress hídrico están asociados a la crisis climática global, no se puede soslayar la incidencia de los incendios en la Amazonia del 2019, que anunciaban“alteraciones en el clima regional ya que la pérdida del bosque tropical modificará el transporte de humedad a nuestra zona. Esta humedad es la que contribuye a formar la lluvia en toda la cuenca del Plata”, según relataba Inés Camilloni, investigadora de CONICET/FCEN-UBA.

La temperatura global de la superficie terrestre y oceánica en el periodo junio-agosto de 2020 fue la tercera más alta en 141 años, después del 2016 y 2019.

El ritmo del cambio global en la naturaleza durante los últimos 50 años no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Los impulsores directos con mayor repercusión mundial han sido (en orden decreciente): el cambio de uso de la tierra y el mar, la explotación directa de los organismos, el cambio climático, la contaminación y la invasión de especies invasoras.

La expansión agrícola es el cambio de uso de la tierra más extendida: ocupando más de un tercio de la superficie terrestre.Esta expansión, junto con la duplicación de las zonas urbanas, desde 1992, yla proliferación de la infraestructura vinculada al crecimiento de la población y el consumo, se ha producido principalmente a expensas de los bosques (primordialmente bosques tropicales de edad madura), los humedales y las praderas., con una reducción media del 47 % y soloel 25 % de las tierras, están lo suficientemente intactas,como para permitirque sus procesos ecológicos y evolutivos se desarrollen con un mínimo de intervención humana.

De acuerdo a la FAO las pérdidas de ecosistemas intactos se han producido principalmente en los trópicos y en América Latina representa aproximadamente 42 millones de hectáreas, y la tasa anual de pérdida neta de bosques en el período 2010-2020 esde 2,6 millones de hectáreas, ocupando el segundo lugar a nivel mundial. Dicho Informe también concluye que los incendios forestales constituyen la perturbación prevalenteen los bosques tropicales de América Latina y África.

Estudios recientes revelan unapérdida significativamente mayor  de la capacidad de absorción de CO2 de los bosques de la Amazonia, alrededor de 1/3 desde los 90s,debido a la muerte temprana de los arboles jóvenes como respuesta a la modificación de las condiciones climáticas e hidrológicas, acelerandolos impactos proyectados del cambio climático.

Además las actividades agrícolas, ganaderas y la explotación forestal intensivas aportan el 24% de las emisiones globales de Gases Invernadero, consumen el 70 % del agua dulce disponible en el planeta y el avance sobre el hábitat de especies salvajes y ecosistemas naturales aumenta las enfermedades de origen zoonotico como la actual Pandemia. La extensión territorial del dengue registrada en las últimas dos décadas es otra de las consecuencias directas del aumento de la deforestación y la temperatura.

Por regla general, los incentivos y subsidios económicos gubernamentales han funcionado favorecido la expansión de la actividadeconómicaantes que la conservación o la restauración de la naturaleza.Sin embargo se ha demostrado que incorporar los numerosos valores de las funcionesecosistémicas y las contribuciones de la naturaleza a la sociedad proporcionaríamejores resultados ecológicos, económicos y sociales.

Tomando en consideración todas las evidencias comentadas es un imperativo moral, ético y urgentedetener este ECOCIDIO y SAQUEO de los bienes naturales, promoviendo políticas públicasorientadas a resolver prioritariamente las causas en vez de seguir sumando esfuerzos para atender la emergencia, que por la magnitud de los eventos, resultan insuficientes. Se requierenestrategiaspolíticas integrales y no fragmentadas, que incorporen:reformas estructurales del sistema jurídico y económico,modelos alternativos de producción comunitaria y localizada de alimentos, discutan la propiedad y uso de la tierra, habiliten mecanismos efectivos de participación de los pueblos en la toma de decisiones, reduzcan la desigualdad y la pobreza, protejan, conserven y respeten los ciclos vitales de la naturaleza, garanticen la soberanía de los bienes naturales y aseguren la continuidad de la vida humana. .

Finalmente como dijo Francisco con lucidez: “la economía no puede limitarse a la producción y la distribución”. Debe considerar necesariamente su impacto en el medioambiente y la dignidad de la persona”. .

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Fuentes: (1) Laboratório de Aplicações de SatélitesAmbientais do Departamento de Meteorologia da UFRJ (Brasil),(2) Servicio Nacional de Manejo del Fuego (MAYDS),(3)“Evaluación Global Agosto  2020” (NCEI,USNOAA), (4)“Informe de Evaluación Global sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistemicos” (IPBES, 2019), (5) “Evaluación de los recursos forestales mundiales 2020” ( FAO), (6) “Saturación asincrónica de sumideros de carbono en bosques tropicales africanos y amazónicos” (Nature 579, 80–87, 2020)

* Docente Posgrado Ingeniería Ambiental UTN, Licenciatura en Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable UMET y CCC Licenciatura Historia UNDAV. Experta Grupo de Trabajo sobre Productos Químicos PNUMA, Argentina


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