Chile | Mujeres y plebiscitos: Un rol fundamental en los momentos clave de nuestra historia democrática

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Contexto de Nodal
El 25 de octubre Chile celebrará un referéndum que determinará si la ciudadanía aprueba el inicio de un proceso constituyente para elaborar una nueva Constitución y qué mecanismo se utilizará en dicho proceso. El plebiscito contará con dos papeletas. La primera dice “¿Quiere usted una nueva Constitución?” Y las opciones son: «Apruebo» o «Rechazo». La segunda dice “¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución?”, y las alternativas son: «Convención Mixta Constitucional» (asamblea conformada en un 50% por constituyentes elegidos directamente y 50% por miembros del actual Congreso) o «Convención Constitucional» (asamblea conformada por 100% de constituyentes elegidos). En caso de ganar la opción Apruebo, la elección de los convencionales constituyentes se realizará el 4 de abril de 2021 junto con las elecciones municipales y de gobernadores regionales.

PorTomás González F.

El 5 de octubre de 1988 había incertidumbre. El no haber logrado una unidad plena de toda la oposición a la dictadura de Augusto Pinochet hacía aún más incierto un escenario que estaba lleno de dudas y desconfianzas. Sin embargo, la enorme movilización ciudadana y un arduo trabajo político lograron que la opción ‘No’ se impusiera y con eso sellar el fin de casi dos décadas de oscuridad.

Dentro de este movimiento político y social, hubo quienes destacaron por su valentía y entrega, pero también hubo otros, y principalmente otras que, lejos de las cámaras y las luces, impulsaron cambios drásticos y mucho más profundos. Fueron miles de mujeres las que salieron a las calles a pedir “Democracia en el país y en la casa”, una consigna que, más allá de apelar a un sistema democrático de gobierno, apuntaba a una nueva forma de concebir la sociedad, en donde todas y todos tengan los mismos derechos.

Así lo explica Fanny Pollarolo, una de las protagonistas de aquella historia y de las fundadoras del movimiento “Mujeres por la Vida”. A sus 85 años, la médica psiquiatra conversó con Diario y Radio Universidad de Chile, y recordó las motivaciones que lograron movilizar a miles de mujeres en contra de la dictadura cívico-militar.

“Ya habíamos peleado por elegir, y ya venía el tiempo en que también teníamos el derecho a ser elegidas. Eso es lo que demandábamos, ya no estábamos conformadas con el derecho a elegir y a que nos nombraran, si los hombres tenían a bien, sino que ejercer, en el mismo nivel que los hombres, la totalidad de nuestros derechos, derechos que cada vez más ha ido quedando claro que son universales”, comentó a nuestro medio Pollarolo.

“Fue como una demanda muy específica de las mujeres, pero que estaba amarrada a la demanda nacional de democracia, pero de más democracia“, agregó la fundadora de ‘Mujeres por la Vida’.

Y hoy, a 32 años de aquel 5 de octubre, el país nuevamente tiene la posibilidad de cambiar su historia y las mujeres son nuevamente las protagonistas. A menos de un mes del plebiscito nacional que podría dejar atrás la Constitución de la dictadura, el proceso ya ha adquirido tintes históricos, con la posibilidad de que sea una Convención Constitucional paritaria, es decir, integrada en igual cantidad por hombres y mujeres, la que redacte una nueva Carta Magna.

Al igual que hace 32 años, esto no hubiera sido posible sin una fuerte movilización ciudadana, pero sobre todo, de las mujeres y los movimientos feministas. En ese sentido, una de las que lideró los esfuerzos como delegada de paridad del Frente Amplio fue Antonia Orellana, integrante del Frente Feminista de Convergencia Social y parte de la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres, quien explicó que el que hacen hoy es una continuidad del trabajo que hicieron las feministas de antes.

“La democracia que pedían las feministas en los años ’80 no era la democracia que se obtuvo. Lo que reclamaban era “Democracia en el país y en la casa”, no era una interpelación sólo a Pinochet como persona individual, sino que a todo el sistema profundamente patriarcal que se impuso“, aseguró Orellana.

“Entonces, yo creo que hoy en día nosotras también estamos recuperando esa demanda histórica de una profundización democrática, que va más allá solo de los mecanismo formales, sino que con las relaciones sociales. Y ahí hay una línea de continuidad entre los feminismos de ayer y hoy“, añadió la también integrante de la Articulación Mujeres de Oposición.

Si bien durante el estallido social la sociedad en su conjunto lo exigió como una de sus principales demandas, no fue hasta que los movimientos feministas se movilizaron que se abrió la posibilidad histórica de un órgano paritario; así como también en los ‘80 fueron las feministas las que lucharon en las calles por mayor democracia en todos los aspectos. Algo que para Fanny Pollarolo tiene que ver con una visión más general de las mujeres, lo que da cuenta también del rol histórico que están llamadas a cumplir.

“Yo diría que hay una gran continuidad, una tremenda continuidad que muestra el sentido integral de la mirada, y que hoy día se va demandando ese sentido integral en que tenemos que incluir a todos los sectores, tenemos que incluir al mundo y tenemos que incluir además aquello que hasta ahora había quedado tan fuera: la naturaleza, no sólo el ser humano, es decir, esa totalidad”, reflexionó la ex diputada.

“Yo diría que esa línea de totalidad, que de alguna manera las mujeres parece que somos más proclives a visualizar, se visualiza claramente hoy día“, agregó Pollarolo.

Sin embargo, este es sólo el comienzo. Así lo expresa Antonia Orellana, quien aseguró que la lucha del movimiento feminista no se termina con el triunfo de una Convención Constitucional paritaria, sino que todo lo contrario, ahí comienza una nueva etapa en la que se abrirán cientos de posibilidades para ellas.

“El feminismo no tiene un punto de llegada, es más bien un punto de partida, desde el que se problematizan ciertas cosas de acuerdo al contexto histórico de cada época. Entones, la oportunidad de la Constitución hoy no es cerrar un ciclo, sino por el contrario, que vamos a poder pasar a una nueva etapa, en donde vamos a disputar, por ejemplo, que la vida de las mujeres sea plena y tengan derecho a decidir sobre sus cuerpos”, indicó.

“Esos cambios, a grandes rasgos, lo que nos dan es todo un nuevo campo de disputa que es inédito. Entonces no es que se acabe nada“, sostuvo Orellana.

Y es que todavía hay muchos temas pendientes, incluso para quienes ya llevan toda una vida en la lucha feminista. Es por eso que Fanny Pollarolo dice no estar satisfecha, pese a que admite que se ha avanzado en muchos aspectos. Ella también está de acuerdo en que la lucha feminista no termina el 25 de octubre, sino que será una que tomará tiempo y mucha coordinación.

“Satisfechas, satisfechas, no estamos las mujeres. Fíjate que son 30 años, es mucho tiempo. Sin duda que hay logros, no somos las mismas desde ese primer gobierno de Aylwin, ese primer ministerio en que no había ninguna mujer”, recordó Pollarolo. “Pero la reacción de las mujeres demostró también que no estábamos dispuestas a bajar los brazos, porque sabíamos que este es un proceso que implica tiempo, que son cambios profundos y culturales, que el machismo es una forma de ver la vida y verse a sí mismo“, añadió.

Las feministas de hoy han recuperado la memoria de las que vinieron antes que ellas, Antonia Orellana dice que recuerda a Mujeres por la Vida y a miles de otras que lucharon por sus derechos. Pero también lamenta que, al igual que ayer, hoy los activismos se vean desplazados por intentar contener la miseria que producen las crisis. En ese sentido, ella apela al proceso constituyente en curso, en donde aspiran a lograr una democracia paritaria que derribe los actuales paradigmas de participación de las mujeres.

“No sólo está la posibilidad de tener una constituyente democrática, sino que además entender de una nueva forma lo que involucra la democracia. Y ahí, la democracia paritaria, me parece que le pone un estándar de ahora en adelante al país sobre la participación social de las mujeres, y que va mucho más allá de la igualdad legal meramente. Por el contrario, empieza a demostrar que es un estándar que vamos a poder exigir, que es inédito, y que por lo tanto es una oportunidad muy importante”, asegura la integrante del Frente Feminista de CS y parte de la Red Chilena Contra la Violencia Hacia la Mujer.

“En eso hay que saber que no porque seamos todas mujeres vamos a estar todas de acuerdo, pero es un estándar de ampliación democrática que no había existido nunca y que, de hecho, es único en el mundo“, concluyó Orellana.

El 5 de octubre de 1988 había incertidumbre, y hoy, 5 de octubre de 2020, también la hay. Dentro de pocos días Chile decidirá si quiere o no una nueva Constitución redactada en democracia, con la posibilidad de que sea un órgano completamente paritario el que esté a cargo de esa tarea. Un avance que además de histórico sería único en el mundo, y del que las mujeres fueron, una vez más, las principales protagonistas.

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