Deforestación ilegal en Brasil: empresas europeas trabajan con dudosos proveedores – Por Juraima Almeida

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Por Juraima Almeida *

En la Amazonía brasileña se talan árboles ilegalmente. En un informe de Amazon Watch se critica la colaboración entre empresas europeas y estadounidenses y las madereras ilegales en el país. Según la organización ambientalista Greenpeace hubo un aumento de 80 por ciento de la deforestación para minería ilegal en las zonas protegidas y de 13 por ciento en las reservas indígenas de la Amazonia brasileña entre enero y abril de 2020.

Basado en un informe de alertas de deforestación identificadas por satélite por el oficial Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales INPE Greenpeace afirma que entre enero y abril fueron deforestadas 879 8 hectáreas de las áreas de conservación con fines de minería ilegal un 80 62 por ciento más que en el mismo período del año anterior.

37 compañías son las mayores compradoras de madera extraída de Brasil. Tras estas transacciones parece existir un negocio ilegal que amenaza el futuro de especies de árboles nativos que son usados para la fabricación de muebles.

La exportación de maderas preciosas de Brasil como el lapacho principalmente hacia Estados Unidos y Europa alimentan un comercio ilegal que devasta a la selva amazónica . Compañías en Francia, Portugal, Bélgica y Holanda son las siguientes en la lista de grandes compradoras de madera sospechosa. Unas 20.000 hectáreas de bosque han sido arrasadas por el fuego en Guaviare.

Madereros y funcionarios corruptos brasileños ejecutan sofisticados esquemas que les permiten talar estos majestuosos árboles por fuera de las zonas permitidas sin que esto les impida obtener los documentos necesarios para exportar la madera con enormes ganancias

“Vivimos en las primeras etapas de un apocalipsis”, escribió una alianza de pueblos indígenas en el diario francés “Le Monde”. Los derechos territoriales de los pueblos indígenas de la selva amazónica brasileña se han visto severamente reducidos desde la elección del presidente populista de derecha Jair Bolsonaro. Los 13 autores del texto representan a los pueblos indígenas desde Brasil hasta Nueva Zelanda.

El hecho de que el texto aparezca a miles de kilómetros de distancia tiene una razón: desea llegar a una audiencia importante y hasta ahora pasada por alto. En Francia, como en muchos otros países occidentales, hay empresas involucradas en la tala ilegal de árboles a través de sus cadenas de suministro.

Eso es lo que se afirma en un informe de la organización medioambiental Amazon Watch, publicado este jueves (25.04.2019). En los últimos dos años, por ejemplo, la compañía maderera brasileña Benevides Madeiras habría exportado 125 toneladas de madera a las compañías francesas Guillemette& Cie y GroupeRougier, aunque el propietario de la empresa de Brasil, Arnaldo Betzel, tuvo que pagar una multa de 2,2 millones de reales brasileños (500.000 euros) por tala ilegal.

En el mismo periodo de tiempo, según el informe, empresas de Bélgica, Holanda y Dinamarca recibieron también madera de Benevides Madeiras. Se dice que la compañía alemana AcaiGmbH, que produce bebidas de frutas orgánicas, habría importado nueve toneladas de pulpa en 2018 de Argus, otra compañía de Betzel.

Tras la publicación de este artículo*, Benevides Madeiras refutó las acusaciones de Amazon Watch, solicitando al instituto brasileño del medio ambiente, Ibama, reconsiderar la multa. El 6 de mayo, Ibama retiró el embargo de explotación del área de bosque tropical por la que había multado a la empresa. La medida no especifica si la multa fue revocada. También AcaiGmBH negó complicidad, añadiendo que su importación a modo de prueba de pulpa de acai provenía de árboles vivos, y no era producto de la explotación de la selva tropical.

Estas empresas son parte de un total de 27 firmas europeas y estadounidenses que, según Amazon Watch y su socio Profundo, trabajan con proveedores que están llevando a cabo talas ilegales. En su mayoría importan productos como carne de res, soja y madera. La investigación plantea importantes preguntas, entre ellas: ¿Qué papel desempeñan las empresas y las naciones occidentales a la hora de detener la tala de la selva tropical?

Problemática cadena de suministro

“Cultivamos nuestra tierra para alimentar a nuestra gente y no a los animales del otro lado del mundo”, escriben los autores indígenas en “Le Monde”. La tala de la Amazonía para el comercio de vegetales y madera está provocando cada vez más el desplazamiento violento de sus habitantes. Al mismo tiempo, la biodiversidad sufre y se crean enormes cantidades de gases de efecto invernadero. Según los expertos, la deforestación masiva en la región es uno de los principales obstáculos para lograr los objetivos climáticos internacionales.

La deforestación ilegal es un problema internacional. “Los comerciantes globales, las instituciones financieras y los importadores desempeñan un papel muy importante”, dijo Christian Poirier, director de programas de Amazon Watch y autor del informe. “Nuestros resultados muestran que son en parte responsables de la creciente destrucción de la Amazonía brasileña, de sus habitantes y de los pueblos indígenas”.

En el informe se analizaron las cadenas de suministro de 56 compañías brasileñas involucradas en la tala ilegal y compañías occidentales que hacen negocios con ellas. No se dice que se realizaron envíos con mercancía ilegal, sino que los importadores europeos y estadounidenses están comprando a proveedores, cuyas filiales o propietarios han sido multados recientemente por la tala ilegal de árboles.

Un ejemplo sorprendente es el caso de JBS, el mayor exportador de carne de res en Brasil. Se dice que este último contrató mataderos de AgroSB, que en 2017 fue sentenciado con la multa más alta del país por la tala ilegal. De acuerdo con el informe de Amazon Watch, los 20 propietarios extranjeros más grandes de JBS, entre ellos Capital Group y el administrador de activos Blackrock, tienen acciones por valor de 1.780 millones de euros.

JBS rechaza las acusaciones. La empresa “no compra animales de granjas involucradas en la deforestación de la selva o en áreas de protección indígena o medioambientales”, escribió JBS a DW en un comunicado. Según JBS, en los últimos tres años, la compañía ha cumplido con más del 99,9 por ciento de los requisitos para la compra de ganado, según los criterios internos sociales y ambientales.

Presión internacional

Incluso antes de su elección, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, no ocultó su desinterés en la protección del medio ambiente y los derechos de los pueblos indígenas. Desde que asumió el cargo en enero, ha exigido en repetidas ocasiones la apertura de reservas de pueblos indígenas para empresas agrícolas y mineras. Por lo tanto, los ambientalistas creen que la industria internacional tiene la responsabilidad de revisar sus cadenas de suministro con el fin de proteger la selva tropical.

Los expertos dicen que los consumidores son también parte del problema, pero la mayoría simplemente desconoce el impacto que sus decisiones de compra tienen en la selva tropical. “Creo que el consumidor típico ignora que la carne de res o las galletas que compra son una de las principales causas de la deforestación”, dijo David Kaimowitz, responsable de los recursos naturales de la Fundación Ford.

Ruth Delzeit, jefa del departamento de investigación de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Instituto para la Economía Mundial cree que si en los productos se indicara cuánta deforestación se requiere para la fabricación de un producto, los consumidores podrían decidir por sí mismos si lo adquieren o no.


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