En Venezuela, saludar Dominicana – Jorge Luis Bernetti, especial para NODAL

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Jorge Luis Bernetti *

En 1902, barcos de las flotas militares del Imperio Británico y del Imperio Alemán, con el apoyo del reino de Italia, procedieron a bloquear los puertos de la República de Venezuela. El motivo o el pretexto era el cobro compulsivo de la deuda que aquellos países europeos endosaban a Venezuela, nación latinoamericana que estaba atravesaba por las consecuencias de fuertes luchas civiles.

El gobierno de Caracas quiso enfrentar la situación apelando a la Doctrina Monroe y a la ayuda que, aplicando aquel cuerpo doctrinario, podía brindarle los Estados Unidos. Pero la respuesta del gobierno de Teodoro Roosevelt, el hombre que había proclamado la doctrina del “gran garrote”, fue aquel cuerpo doctrinario diseñado por el homónimo presidente norteamericano se aplicaba solo a aquellas intervenciones que tenían por objeto la conquista territorial.

Ante aquella manifestación, el canciller argentino Luis María Drago, integrante del gabinete del presidente conservador Julio Argentino Roca, elaboró una respuesta jurídica sobre la base teórica de otro gran jurista nacional, Carlos Calvo. Manifestó entonces Drago el 29 de diciembre de 1902 que era inaplicable el uso de la fuerza para el cobro de presuntas deudas de un país a otro y que las diferencias en ese terreno debían dirimirse mediante negociaciones. El 13 de enero de 1903, se firmaba en Washington un protocolo por el que las potencias intervencionistas europeas reconocían la necesidad de discutir pacíficamente la cuestión y levantaron el bloqueo, durante el cuál se produjeron agresiones militares de los bloqueadores.

Fue la actitud digna de una diplomacia argentina que se plantaba en un momento en que Estados Unidos se desplegaba por el Caribe con toda su potencia, luego de haber intervenido en Cuba y Puerto Rico (y tambiénen las Filipinas) a través de la guerra contra España que culminara con la ocupación militar por cuatro años de Cuba y la anexión del país asiático hasta 1946 y de Puerto Rico hasta el presente.

Pocos años después, en 1919 el gobierno argentino acompañaba al uruguayo al escoltar el transporte de los restos del poeta Amado Nervo, embajador de México en Montevideo y Buenos Aires. Un barco militar uruguayo y el crucero “9 de julio” de la Armada argentina escoltaron el cuerpo del diplomático hasta el puerto de Veracruz. En la vuelta a la Argentina, el crucero “9 de Julio” pasó por la República Dominicana. Este país sufría aquella presencia norteamericana vigente en el Caribe: desde 1915, la Dominicana padecía la ocupación militar yanqui que profundizaba la intervención de Washington en el país caribeño, pues desde 1908 las aduanas de este país estaban controladas por Washington para garantizar los pagos de la deuda del gobierno de su gobierno a los Estados Unidos.

Cuando el “9 de Julio”, comandado por el capitán de fragata Francisco Antonio de la Fuente, llegó al puerto de Santo Domingo, la bandera que encontró luciendo en la fortaleza que dominaba el puerto fue la de las barras y las estrellas y no el pabellón azul y rojo, estructurado en cuatro campos, la bandera nacional de la Dominicana.

Fue entonces que se produjo el envío de dos telegramas por parte del gobierno del presidente Hipólito Irigoyen (aquel que había escrito ”los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos son sagrados para los pueblos”). En el último repetía ascéticamente: ”Saludar Dominicana”. Y así hizo la nave de guerra argentina luego de que ciudadanas y ciudadanos dominicanos confeccionaran de apuro una bandera nacional que fue izada y entonces los cañonazos de salva acallaron la molestia de la junta de ocupación del país que se había quejado de la falta de saludo de la nave en visita. El cañón del “9 de Julio” que efectuó los disparos de saludo fue donado con posterioridad por la Armada argentina a su colega dominicana.

En 1973, el gobierno de Héctor Cámpora restableció las relaciones diplomáticas con Cuba, rotas por el gobierno claudicante del presidente Frondizi en 1961. El presidente Juan Domingo Perón al asumir el gobierno en octubre de 1973, procedió a romper el bloqueo comercial a Cuba y empresas norteamericanas radicadas en la Argentina debieron vender al país caribeño coches, mientras diversas industrias nacionales procedían a dotar a Cuba de muy diversos productos.

En el 2008, la Argentina formó parte protagónica de la constitución de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) la que, entre otras acciones significativas, formó el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), la primera alianza militar desde la Independencia, entre las naciones del subcontinente. El primer secretario general de la UNASUR fue Néstor Kirchner.

Hoy esa unión está prácticamente desmantelada por la reacción que ha privado de muchos gobiernos nacionales y populares a la región por medio de la presión de la oligarquía mediática y judicial y las acciones golpistas de fuerzas militares y policiales.

La República Bolivariana de Venezuela sufre hoy el acoso, el bloqueo y la agresión nacida del gobierno y de los intereses que representa el gobierno de los Estados Unidos, con el apoyo manifiesto de los gobiernos de Colombia y Brasil y del ominoso ”grupo de Lima”. Benito Juárez, el Benemérito de las Américas pronunció aquel rezo laico: “Entre las personas, como entre los pueblos, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Aquellos principios que llevaron al presidente Irigoyen a retirarse de la Sociedad de la Naciones, al culminar la Primera Guerra Mundial porque no se iba a admitir a los vencidos en aquella contienda; la actitud del presidente Perón de no concurrir a la guerra de Corea en 1950 pese a la presión de los Estados Unidos respondiendo a la demanda pacifista del pueblo, están junto a aquellas acciones recordadas, en lo mejor de la tradición pacífica e igualitaria de la política exterior argentina.

Por eso siempre será mejor para la Argentina, en Venezuela, “saludar Dominicana”.

* Politólogo.


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