México escribe un capítulo importante en la historia de América Latina – Por Maximiliano Reyes Zúñiga

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Por Maximiliano Reyes Zúñiga *

Bolivia vivió una jornada histórica el domingo pasado. A 363 días de las elecciones presidenciales que marcaron el punto de inicio de la crisis político-electoral, finalmente, se llevaron a cabo los comicios electorales que se habían pospuesto y fijado en tres ocasiones distintas. Se realizaron en paz, sin incidentes: una verdadera fiesta democrática.

Los resultados oficiales aún están pendientes, toda vez que a las dos de la tarde del 20 de octubre el cómputo oficial arroja poco menos de 70 por ciento de actas escrutadas (con 51 por ciento en favor del MAS y 31 por ciento para Comunidad Ciudadana, de Carlos Mesa). No obstante, los números de las encuestas a boca de urna son contundentes. El contendiente más cercano ya concedió la victoria en primera vuelta a Luis Arce Catacora, del Movimiento al Socialismo-Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP); el gobierno interino y la Organización de los Estados Americanos (OEA) hicieron lo propio y empiezan a publicarse las felicitaciones internacionales, incluida la llamada telefónica que sostuvieron el presidente Andrés Manuel López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard con el ganador.

El momento es oportuno para reflexionar sobre lo acontecido durante este último año. Me remito a esa larga noche entre el 11 y 12 de noviembre de 2019. A través de una hazaña de grandes implicaciones, un avión de la Fuerza Aérea Mexicana le salvó la vida a Evo Morales, después de haber solicitado asilo a nuestro gobierno. Hoy queda clara la relevancia de ese hecho y sus alcances: haber rescatado a Evo Morales es haber escrito con nuestro puño y letra un capítulo importante en la historia de Latinoamérica.

Este acto supuso una diferencia con las autoridades interinas en Bolivia que desembocó en la mayor crisis diplomática de nuestro país en la historia reciente, la cual culminó con la declaración de persona non grata para la embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado. Pero México mantuvo su convicción en los principios constitucionales de política exterior y nos propusimos llevar relaciones funcionales, en aras de salvaguardar la integridad física de los sietes bolivianos asilados en la residencia oficial de México en La Paz y de la comunidad mexicana en Bolivia, que es las más numerosa de la región.

El resultado fue la distensión con Bolivia que nos permitió realizar repatriaciones mutuas de nacionales varados y otras muestras de solidaridad, como la donación conjunta con la Agencia Japonesa de Cooperación para proveer al personal sanitario boliviano de insumos médicos para atender enfermos por el Covid-19. A pesar de las diferencias con el gobierno, la solidaridad con el pueblo boliviano siempre estuvo presente. Por su parte, Bolivia apoyó la candidatura mexicana a la Organización Mundial del Comercio, al Consejo de Seguridad y al Consejo Económico y Social, ambos de Naciones Unidas.

El pasado 18 de octubre Bolivia llevó a cabo una ejemplar jornada electoral, con una amplia e histórica participación que no sólo es trascendente por sus implicaciones para la nación, sino porque también disipa dudas sobre lo acontecido en octubre de 2019. Las recientes elecciones muestran con claridad la voluntad popular y son un ejemplo para el mundo.

Con los resultados de los comicios, la relación con Bolivia mira a un futuro prometedor. Pronto tomará posesión un nuevo gobierno y queremos expresarle nuestros mejores deseos al próximo presidente y con ello rencauzar las relaciones para honrar los entrañables vínculos de amistad y fraternidad entre ambos pueblos.

* Subsecretario para América Latina y el Caribe. SRE

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