Perú | La solución está en el agro – Por Milcíades Ruiz

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Milcíades Ruiz *

El capitalismo es un sistema en el cual la sociedad se rige por el dinero. Las personas, empresas instituciones y demás entidades son valoradas según la cantidad de dinero que dispongan. A mayor disponibilidad de dinero, mejores son las condiciones de vida. Entonces todos soñamos con acumular la mayor cantidad de dinero pues de ello depende muchas de nuestras satisfacciones. Pero esta acumulación, es a costa de los demás.

El problema es que, en esta carrera por acumular dinero no todos parten en igualdad de condiciones. A la desigualdad de partida se agrega la desigualdad en el transcurso pues, los que van adelante utilizan el dinero acumulado o capital creciente, para repotenciarse. Entonces la desigualdad es mucho mayor. En este sistema no existen fronteras ni moral que limite las desigualdades, ni las trampas, ni piedad.

Así, quienes tengan mayor poder económico someten a los demás imponiendo las reglas que les favorezcan. El que se rebela es castigado por no someterse a las reglas establecidas. Esta norma se aplica entre las personas y países. Al amparo de este sistema unos pocos han acumulado riqueza, mediante diversos mecanismos que se han sellado jurídicamente. Apropiarse de lo ajeno está legalizado si cumple las reglas establecidas, en el comercio, relaciones de trabajo y otros intercambios.

El eje de este sistema son los negocios. Cuanto más grande sea un negocio mayor será la acumulación. Si se hace negocio con una persona quizá la ganancia sea poca, pero si se hace con muchas personas las ganancias o utilidades, se multiplican. Y si el negocio es internacional con millones de personas, la ganancia, puede ser gigantesca. Se puede hacer negocio alquilando fuerza de trabajo, alquilando dinero, comercializando, elaborando productos, etc.

Las ideas de negocios son muchísimas y las modalidades también, incluyendo la corrupción, competencia desleal, sociedades de capitales, usando dinero propio o utilizando el dinero de los ahorristas depositados en los bancos, etc. En este afán, todos buscan los rubros más convenientes y sacar provecho de las oportunidades. Esto genera una gran competencia entre los dueños de negocios codiciosos de capturar clientes. Es la lucha por los mercados.

Luchamos por cambiar este sistema, porque la desigualdad genera pobreza en la mayoría de la población y acumulación de riqueza en una minoría. Pero mientras no tengamos el poder para cambiarlo, estamos obligados a cumplir sus reglas manejándolas estratégicamente en beneficio de la colectividad propia, hasta donde se pueda. En esta perspectiva es que, deberíamos plantearnos la recuperación económica de nuestro país en estos momentos críticos.

El asunto es acumular y acumular entre nosotros, reduciendo desigualdades, para hacer crecer nuestra economía a la máxima velocidad.

Se ha determinado que, a mayor velocidad de circulación del dinero los negocios se revitalizan con mayor acumulación y que, a mayor demanda de los clientes, se genera mayor producción, movilizando la maquinaria económica a mayores niveles. También se acepta que siempre es conveniente una estrategia de crecimiento sobre la base del mercado interno y con mayor razón en crisis internacionales. El asunto es acumular y acumular entre nosotros, reduciendo desigualdades, para hacer crecer nuestra economía a la máxima velocidad.

El valor estratégico del sector agrario

Pues bien, todos estamos de acuerdo en reactivar la economía lo más pronto posible, pero no, sobre el cómo hacerlo. Tampoco existe una estrategia definida de parte del gobierno, estableciendo prioridades y estímulos especiales, para que sirva de guía de orientación para que todo el aparato estatal se aboque a esta misión con la mística requerida. Sugiero entonces, considerar el valor estratégico del sector agrario, para este momento, que justifica su priorización, por las siguientes razones:

1. El sector agrario es el de mayor población laboral y la población rural de su entorno cubre cerca del 50% de la población nacional. Los censos registran como población urbana, la que vive en los pueblos distritales y provinciales, pero allí, casi todos son productores agrarios. Los que no lo son, viven de la agricultura (comercializadores, financieras, transportistas, agroindustriales, periodistas, proveedores de insumos, de herramientas, equipos, maquinaria, etc.).

2. Hay regiones que son enteramente agrícolas, tales como Apurímac, Ucayali, Amazonas, Cajamarca, Madre de Dios, etc. A excepción de las principales ciudades de la costa casi todo el territorio nacional, está dedicado a la producción agropecuaria y derivados o, está vinculado a este sector.

3. No hay mayor sector apropiado para generar demanda, empleo y PBI. Este sector no solamente es de producción agrícola y ganadería, sino también pesquero, agroindustrial, artesanal, maderero, turístico, exportador, etc. No hay otro sector que abastezca de alimentos a la población como el agrario. Por seguridad alimentaria resulta un sector estratégico.

4. No hay otro sector que genere la cantidad de empleo que el agrario. No solamente en las labores de cultivo, acopio a mano como el café, algodón y demás, sino también en la post cosecha dando empleo a estibadores, comerciantes, transportistas, procesadores, vendedores de mercados y más. Pero también todos los trabajadores de las empresas proveedoras de semillas, fertilizantes, fármacos agropecuarios, envases, etc., deben su empleo al agro. Ni qué decir de los empleados estatales de diversos ministerios.

5. Entonces, entiéndase bien: Cuando el agricultor tiene liquidez, moviliza toda la economía nacional al comprar fertilizantes y otros insumos, equipos y maquinaria, utensilios domésticos y herramientas, ropa, zapatos para toda la familia, servicios de salud, pasajes de viajes, hoteles, restaurantes y más. Hasta las bodeguitas de los caseríos adquieren movimiento con las bebidas y enseres compradas por los agricultores solventes. He allí la clave de la solución.

6. Si se inyecta dinero a este sector, se genera gran movilización económica. Esto, no solo es crucial para la reactivación sino también para la reducción de la pobreza que tiene su mayor peso en el área rural donde más del 50% de su población la sufre. Pero también revierte la migración porque si se rentabiliza el agro, muchos estarían dispuestos a regresar sabiendo que la agricultura ya es rentable.

7. Son muchas otras las potencialidades del sector agrario para reactivar la economía. Hay cultivos que en dos meses ya están devolviendo la inversión. Se dispone de mayor diversificación productiva que otros sectores, tales como la gran variedad de productos alimenticios e insumos industriales, como el algodón que se expande a los hilados, textiles, confecciones, etc. También el turismo vivencial, de aventura, y el calendario de festividades ancestrales, danzas, gastronomía y artesanía.

8. No solo son explotables para el turismo, el paisaje de los valles interandinos, nevados, aguas termales, arqueología y antropología andina, sino también, los escenarios históricos de muchos acontecimientos pre incas, incaicos, conquista, república. El área de la gesta de Túpac Amaru, las batallas de la ruta de Arenales, la ruta de Pizarro al Cusco, la ruta de Andrés A. Cáceres, la ruta del caucho, la ruta guerrillera, las rutas de Manco Inca, de los morochucos, etc. etc.

9. En el Perú, hay una experiencia interesante. La reforma agraria dio poder adquisitivo a los obreros y campesinos de las haciendas expropiadas. Eso motivó una inmensa demanda de artefactos eléctricos y causó admiración ver en los techos de las viviendas de los trabajadores antenas aéreas de televisión, lo que antes no se podía. Lógicamente elevó el PBI y prosperidad de fabricantes, proveedores mayoristas y minoristas.

10. Para los que no lo saben: La fortuna de los grupos Graña, Romero, Brescia, y otros ricachones se originó en el agro

La estrategia es dinamizar el sector agrario promoviendo la acumulación expansiva para generar demanda interna y empleo. Dado que este sector es el más afectado por la pandemia, habiendo perdido cosechas, mercado y rentabilidad por la cuarentena y la caída de ingresos de los consumidores, todo lo cual lo ha descapitalizado y arrastra deudas.

Que, no obstante, es el sector al que menos han llegado los subsidios crediticios, y muy pocos han accedido a los bonos de subsistencia como tampoco se han beneficiado con el programa Arranca Perú, se sugiere las siguientes medidas de gobierno. Primero, orientar la inversión pública hacia el sector productivo agrario.

Luego, eEstablecer el bono productivo agrario en especie, incluyendo: semillas de alta productividad, insumos productivos, fármacos agropecuarios y asistencia técnica de supervisión para optimizar honradez y resultados, y el apoyo de otros sectores para agro exportación, en caso de sobreabastecimiento del mercado interno, turismo, forestación, producción hidrobiológica, bonos de carbono y otros.

Asimismo, otorgar el crédito agrario a pequeños productores con menos de cinco hectáreas con la sola garantía de la cosecha (prenda agrícola) y compatibilizar las importaciones agrarias para que no destruyan los objetivos de la reactivación de este sector, así como capitalizar el agro con la reforestación y plantaciones permanentes de frutales. Cada árbol es un capital, cada crianza de animales mayores y menores es capitalización. Abundan los espacios desaprovechados para estos rubros.

Hay un enorme problema nacional por la proliferación de la delincuencia que sigue operando desde las cárceles urbanas. Si se construyen penales a lo largo de la cordillera que son zonas de pobreza, se generaría un gran movimiento económico sin precedentes. Jueces, secretarios, abogados, familiares de los reos, personal de vigilancia, obreros de construcción y servicios, estarían circulando en esas zonas, necesitados de alimentos, bebidas, papeles, alojamiento, servicios personales, etc., en beneficio de los lugareños generando negocios de toda índole

Los penales en cordillera podrían tener efecto disuasivo. Viajar a las zonas cordilleranas beneficia a toda la ruta porque desde la primera parada aumenta el consumo de bebidas y alimentos, y al regreso aumenta la venta de productos nativos en la ruta.

Aunque ya se ha recorrido el 25% de la campaña agrícola, todavía se puede dar alcance al calendario productivo actuando rápidamente porque el clima no espera ni las lluvias tampoco.

* Especialista en desarrollo rural. Dirige el portal República Equitativa


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